Una biblioteca virtual y los videojuegos

23 Dic 2017

Es sinónimo de entretenimiento, imaginación, conocimiento, enriquecimiento interior. Nos regala mucha compañía, libertad para ser de otra manera y ser más, sostenía el español Pedro Laín Entralgo. “La lectura, una puerta abierta a un mundo encantado”, afirmaba el francés François Mauriac, mientras que el británico Somerset Maugham decía que “adquirir el hábito de la lectura es construirse un refugio contra casi todas las miserias de la vida”. La tecnología nos permite leer actualmente en soporte digital, aunque muchos, especialmente los adultos, prefieren seguir leyendo en la versión papel.

En una misma página de nuestra edición de ayer, conviven dos iniciativas diferentes que, sin embargo, están relacionadas. Por un lado, informamos que el lunes se habilitará la biblioteca online del grupo Mundo Pipí Cucú, entidad dedicada al estudio de la relación de los niños y jóvenes con la lectura. Sus responsables dijeron que la biblioteca que por el momento tendrá seis cuentos el objetivo es acercar a niños y jóvenes las obras de escritores tucumanos. En una segunda etapa se incluirán autores de distintas latitudes del país; por ahora podrán leerse seis relatos de autores locales. “Mediando entre lo físico y lo tecnológico el proyecto nace para defender el libro y la lectura. No desde una actitud bélica sino como un canal compatible a fin de unir dos galaxias: la del libro impreso con la del mundo digital, procurando lograr un equilibrio en el que lo virtual no altere la esencia de la lectura”, expresó la doctora en Letras Honoria Zelaya de Nader, impulsora de la iniciativa.

Por otro lado, dimos cuenta de la exhibición que tuvo lugar en el Centro de Innovación (Ciidept), a cargo de chicos, de entre ocho y 18 años, que mostraron los trabajos que habían desarrollado durante los tres meses que duró el taller Programa 2, del Ministerio de Educación. La mayoría de los chicos no tenía conocimientos sobre programación de videojuegos, especialmente los del nivel primario. Sin embargo, a las pocas semanas ya habían logrado crear su primer juego, inventar los personajes, hacerlos interactuar entre sí, dialogar e incorporar música, comentó la coordinadora del Ciidept.

“A todos los chicos nos gusta jugar en la compu. Te atrapa la atención y hasta que no termina no podés dejar de mirar. Se podría aprovechar todo eso en la escuela”; “con juegos divertidos se podrían aprender todas las materias”; “hasta historia podrías estudiar jugando. ¿Te imaginás ver las batallas de San Martín o de Belgrano con animación? ¡Uno se las aprendería a todas!”, fueron algunos comentarios de los chicos participantes.

Es posible que la biblioteca virtual que se pondrá en marcha lo haya contemplado. De todos monos nos parece que sería interesante intentar combinar ambas experiencias. Los cuentos en la biblioteca online podrían ofrecerles a los lectores otras posibilidades, como por ejemplo, que los chicos puedan hacer una animación del relato, un rompecabezas, dibujar y colorear el personaje que más les haya gustado, o proponerles que escriban otro final, que se pongan en contacto con el autor a través del mail o dialogar mediante el chat. Idear algún juego a partir del relato para que hijos y padres puedan compartir. Incluir cuestionarios creativos acerca del contenido de los relatos. Ello permitiría darle a la lectura dinámicas diferentes, acordes con los tiempos que corren y mejorar la comprensión de texto. Si la iniciativa generara interés, se podría ir mejorándola cada vez más, y emplearla como una herramienta educativa. Las nuevas generaciones poseen una cultura audiovisual, que debe ser incorporada como una herramienta esencial para generar el hábito de la lectura y para educar.

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