Una cultura a contramano de las normas viales

18 Dic 2017

Se sabe que la incultura vial corre el riesgo de convertirse en una marca provincial, de la que no deberíamos, por cierto, enorgullecernos. Podría pensarse que circular a contramano no es común, pero los hechos muestran que la transgresión no tiene límites para los conductores tucumanos y que siempre hay alguien dispuesto a emular la violación de las normas.

El 9 de diciembre pasado un video que se hizo público, mostró a una camioneta marchando a contramano por la avenida Mate de Luna al 2.600. Tras cinco días de ordenada por el fiscal de turno la identificación del infractor, se supo que el conductor, de 43 años, domiciliado en el barrio Hynes O’ Connor, de esta capital, tenía un carnet de manejo otorgado por la Municipalidad de Simoca.

El sujeto dijo en su defensa que una motocicleta se le había cruzado, lo que le obligó a realizar una maniobra y finalizar en el carril contrario de la Mate de Luna, razón por la cual circuló en sentido opuesto al tránsito hasta la avenida Adolfo de la Vega.

El magistrado dijo que el conductor habría violado el artículo 194 del Código Penal que establece que el que, sin crear una situación de peligro común, impidiere, estorbare o entorpeciere el normal funcionamiento de los transportes por tierra, agua o aire o los servicios públicos de comunicación, de provisión de agua, de electricidad o de sustancias energéticas puede recibir una sanción con prisión de tres meses a dos años.

El responsable de la Unidad Operativa de Tránsito y Transporte Público del municipio capitalino criticó que el automovilista tuviese una licencia de la Municipalidad de Simoca. Indicó que la Ley Nacional de Tránsito obliga a que la licencia de conducir se obtenga en el municipio o en la ciudad que figura en el documento de identidad. “Hay que fijarse en la irresponsabilidad de la Municipalidad de Simoca por haber entregado el carnet ‘trucho’; estoy seguro de que no rindió, no hizo un examen psicológico ni oftalmológico ni clínico. Lo mismo ocurre en Burruyacu, donde se entrega a los 18 años un carnet profesional”, sostuvo.

En agosto pasado, el conductor de una camioneta casó pánico en la ruta nacional N° 9 desde El Cadillal hasta Las Talitas, por circular en contramano a alta velocidad. Según la Policía, el individuo, de 34 años, manejaba en estado de ebriedad, disminuyó la velocidad cuando vio un patrullero y se entregó sin resistirse. El jefe de Policía decidió darle 30 días de arresto y retenerle durante un mes la licencia de conducir. El infractor pagó $2.400 correspondientes el mes de castigo y quedó en libertad. El 30 de ese mes, un equipo periodístico de LA GACETA que transitaba por la ruta 9 registró a un Fiat Siena que se desplazaba de sur a norte, en contramano. El auto circuló alrededor de un kilómetro hasta cerca del acceso a El Cadillal. No se produjo ningún accidente.

En otras ocasiones hemos sugerido la importancia de unificar a nivel provincial los criterios para obtener la licencia de conducir; que se deba realizar un curso que incluya evaluaciones eliminatorias. Por otro lado, el control debería ser constante y sorpresivo, y las sanciones podrían contemplar castigos económicos onerosos a partir de la infracción más mínima. De ese modo de la aplicación de la ley sin miramientos y la educación marcharían juntas y contribuirían a erradicar esta penosa costumbre de una buena parte de los conductores tucumanos.

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