El debate impensado: ¿plana o redonda?

Los “flat earthers” afirman que la Tierra es un disco que tiene como borde la Antártida. La ciencia los refuta.

17 Dic 2017
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VEO LA TIERRA. Lo dijo Gagarin, el primer hombre en viajar al espacio exterior.

Los llaman los “flat earthers” (terraplanistas) y son los predicadores de que la Tierra es plana. Ese grupo -que haría que Eratóstenes y Galileo Galilei se revuelvan en sus tumbas- postula que la Tierra en la que vivimos es en realidad un disco, y que cuando llegamos a sus bordes esta, simplemente, se acaba. Según esa teoría, la Antártida está en los bordes y forma un muro de hielo de 45 metros de alto que impide que cualquier humano vea lo que hay más allá. Las ideas de los “flat earthers”, que tienen adeptos hasta en la Argentina, y que postulan que los viajes espaciales y la llegada del hombre a la Luna son una conspiración de la NASA, volvieron hace un par de semanas a la agenda internacional cuando se reunieron en su primera conferencia internacional en Carolina del Norte (EEUU).

Desde la Cosmografía “oficial”, el profesor de Geografía Luis Jaime refuta sin dudar la visión de los terraplanistas. “El hombre naturalmente tiende a representar las cosas en un plano”, afirma el profesor titular de Cosmografía (Facultad de Filosofía y Letras-UNT). “Pero desde el hombre primitivo, cinco siglos AC, ya se puso en duda esa idea primaria. Veían que la sombra de la Tierra se proyectaba en la Luna y dibujaba círculos. Los griegos, viendo esa situación, empezaron a pensar en la esfericidad del planeta. Y pensaron: si la Tierra es esférica, hay que medirla. Y entonces aparece el gran Eratóstenes. Utilizando la astronomía, él resuelve un problema. Sabía que en Siena, Egipto, la luz del sol caía en el fondo de un pozo; mientras que la sombra creada por el sol en Alejandría, donde él vivía, no caía del mismo modo. Y utiliza los pasos de un regimiento de soldados (que caminaban igual) para tomar la distancia entre un punto y otro, para poder cartografiar. Pero no eran medidas precisas. Luego, con una fórmula sumamente sencilla, él calcula los 40.000 kilómetros que tiene la circunsferencia de la Tierra. Sólo quedaba mejorar la medición, y viene en ayuda la óptica. Luego llegan Newton, Galileo, y se desmonta el concepto de que somos el centro del universo”, sintetiza el geógrafo.

Olga Pintado es doctora en Física e investigadora independiente del Conicet. Ella, que se la pasa escrutando los cielos de todo el mundo, también refuta la idea de la tierra plana. “Si observamos el cielo de noche, vemos que las estrellas se van desplazando; y esto es porque la Tierra gira sobre su eje. Si fuese plana, no podría girar -observa Pintado-. Y la prueba más irrefutable de la esfericidad de la Tierra son las fotos que se sacaron desde el espacio”.


> PUNTO DE VISTA

Ni siquiera incorrecto
 
Alberto Rojo 
DOCTOR EN FÍSICA Y MÚSICO. Autor de “La física en la vida cotidiana”y “EL azar en la vida cotidiana”, entre otros títulos

Ni siquiera incorrecto

ALBERTO ROJO 
Doctor en Física y músico. Autor de “La física en la vida cotidiana”y “EL azar en la vida cotidiana”, entre otros títulos

Hace pocos días usé una aplicación del Iphone (el nivel, que viene junto con la brújula) para calcular el radio de la Tierra desde el avión. Apunté el lado mayor del teléfono al horizonte y el nivel indicó -3 grados. Es decir, una plomada en el avión no es -como lo sería a nivel del mar - perpendicular a la línea que apunta al horizonte. La razón es algo que notaron los pitagóricos y que redescubrió Aureliano Buendía: la Tierra es redonda como una naranja. Como el avión vuela a unos 10.000 metros de altura, con la trigonometría que aprendí en el Instituto Técnico obtuve 7.200 kilómetros. No obtuve el radio correcto, de 6.400 km por la imprecisión del ángulo (la aplicación no incluye decimales), pero estuve bastante cerca.

En una Tierra plana el horizonte está en el infinito. Desde el avión, en cambio, lo veo a unos 350 kilómetros; parado en la playa, a unos 5 km. Un barco a esa distancia de la costa empieza a “hundirse” en el horizonte. Y a eso también lo notaron los antiguos. Y luego vieron los eclipses y la sombra curva de la Tierra en la Luna; luego las estrellas a distintos ángulos según la latitud. Y entendimos por qué hay estaciones, y el giro de los vientos en distintos hemisferios. Y Foucault construyó su péndulo, cuyo plano completa (casi) un giro diario en los polos y está quieto en el Ecuador. Y lanzamos satélites. Y le sacamos fotos desde el espacio a nuestra gran casa esférica, la más alucinante de las selfies.

Luego (no sé bien cuándo) aparecieron los “flat earthers” queriendo echar todo esto por tierra, por tierra plana claro. No conocí a ninguno en persona, pero sospecho que son un grupo de bromistas. Les agradezco que, indirectamente, me inviten a compilar algunas de las razones por las que sé que la Tierra es como es. Fui a algunos de sus sitios y encontré un consomé incoherente de terminología científica. Y concluí que en este caso se aplica una respuesta atribuida al físico Wolfgang Pauli cuando le consultaron sobre una teoría descabellada: es tan absurda que ni siquiera es incorrecta.

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