Causó una tragedia: se debate si conducía ebrio o recibió una pedrada

Juicio a un automovilista por atropellar y matar a una joven y herir de gravedad a otra

13 Dic 2017
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LUCAS JIMÉNEZ. Enfrenta proceso por la tragedia de la avenida Kirchner la gaceta / foto de Antonio Ferroni

Nancy Ramírez tenía 23 años y estaba embarazada cuando falleció en el acto al ser embestida por un Chevrolet Aveo. Fue el trágico final de una noche que había comenzado con la alegría de asistir junto a un grupo de amigos a un recital de su ídolo musical, el cuartetero Carlos “La Mona” Jiménez, quien esa noche tocó en un club de Villa Alem. Los siete amigos que la acompañaban también volaron por los aires al ser atropellados.

Ayer comenzó el juicio en el que es enjuiciado el conductor. La jornada comenzó con un pedido de cambio de imputación contra Lucas Mariano Jiménez, acusado de atropellar y matar a la joven embarazada y de herir de gravedad a una adolescente de 14 años y dejar con lesiones de diferente consideración a otros seis jóvenes. Fue el primer día del juicio que se sigue por la tragedia ocurrida en la madrugada del 24 de septiembre de 2013.

La querella que lleva adelante Gustavo Carlino, representante de la joven Camila Ocaranza, pidió que se cambiara la calificación de lesiones graves a lesiones gravísimas. “Es muy importante para nosotros, porque Camila tiene una incapacidad total, permanente y definitiva del 85 %, con incapacidad para realizar cualquier actividad, explicó el letrado. Su pedido fue acompañado también por el fiscal de Cámara, Carlos Saltor.

“El delito de lesiones gravísimas prevé penas que van hasta los 15 años. Hay que tener en cuenta que es en concurso ideal, más la figura de homicidio simple con dolo eventual, que prevé penas de ocho a 25 años”, amplió Carlino, y agregó: “Tratamos de demostrar la pérdida de sus facultades mentales y psicológicas, con problemas de dicción y pérdida parcial del ojo derecho. Tiene problemas para caminar y ya no podrá concebir. Es imposible su reinserción a la vida normal”.

Muerte, gritos y fuego

Ayer prestaron declaración Carolina Fernández y Rita del Valle López, dos de las víctimas. Ambas coincidieron en que Jiménez circulaba a alta velocidad. “Contaron que cuando bajó del vehículo, gritaba que era hijo de un comisario, que nadie lo iba a tocar y que con plata arreglaba todo”, remarcó Carlino.

Por el contrario, Jiménez dijo que iba a baja velocidad y que había bebido solamente dos copas de champán. El joven se defendió afirmando que cuando llegó a la altura de avenida Kirchner al 1.500, recibió una pedrada que le rompió el parabrisas, perdió el control y no se percató que había atropellado al grupo de jóvenes.

El accidente ocurrió a las 4.45. Un grupo de personas caminaba por avenida Kirchner, luego de haber asistido a un recital que “La Mona” Jiménez había brindado en el club Tucumán Central. El vehículo que conducía Jiménez se fue hacia la vereda norte y se llevó por delante a los jóvenes. Su vehículo fue incendiado por desconocidos, poco después.

Para hoy están citados los médicos del cuerpo forense y del hospital Padilla que habrían elaborado un informe en el que dictaminaron que el imputado estaba en total estado de ebriedad al momento del accidente.

Ese examen fue realizado cinco horas después de la tragedia, ya que Jiménez se negó a que le practicaran el dosaje alcohólico. Se espera que declaren cerca de 20 testigos en esta etapa del debate, precisaron fuentes judiciales consultadas.

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