La lucha de la mujer en “Rosas de sal”

Norma Aparicio interpreta distintos personajes femeninos en monólogos de Jorge Paolantonio.

21 Oct 2017
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ROSTRO CAMPESINO. Aparicio narra la lucha femenina en el norte argentino.

UNIPERSONAL

• A las 22 en la sala de danzas del teatro Alberdi.

Seis mujeres norteñas se abren paso dentro de Norma Aparicio cuando pasa de escena a escena en el unipersonal “Rosas de sal”, de Jorge Paolantonio. Son representantes de distintas situaciones y momentos, pero ellas comparten la resistencia a la opresión, el rechazo al machismo y el reclamo por tener una vida digna.

El unipersonal se repondrá esta noche en la sala de danza del teatro Alberdi, con la dirección de Marisa Arévalo, en un homenaje a la mujer que alza su voz en un grito de libertad en todo el mundo. La obra fue escrita hace un cuarto de siglo y fue representada ampliamente en los teatros del país.

Aparicio se especializó artísticamente en temas relacionados con lo femenino, en unipersonales anteriores y en su trabajo de narración oral. “Busco reivindicar el lugar de la mujer a través del teatro. Fue una decisión casi inconsciente abordar este compromiso, que está muy dentro mío. A veces me llegan obras con este argumento que ni siquiera conocía; por ejemplo, a ‘Rosas de sal’ me la comentó Gabriel Kreibohm, en un momento en que estaba escribiendo algo similar, con recuerdos de mi madre y de mi abuela, que fueron campesinas. Cuando la leí, sentí el compromiso humano de ponerla en escena”, afirma.

Sobre el escenario desfilan desde una indígena coplera con la sabiduría ancestral de sus cantos (es la encargada de abrir el juego teatral); una promesante; una maestra jubilada y algunos personajes históricos: Genoveva Ortiz (esposa del gobernador derrocado José Cubas), Eulalia Ares de Vildoza (tomó el Cabildo de Catamarca y se declaró gobernadora en 1862, hasta que entregó el poder 12 horas después) y Julia Brandán (una famosa prostituta, víctima de violencia de género). El cierre es con un colofón lírico.

“Se puede luchar por la reivindicación de los derechos de la mujer desde distintos lugares; el mío es el teatro unipersonal, y el de otras, las marchas -sostiene-. Cada una responde con los recursos que tiene en la defensa de la dignidad y de la vida, que tienen un costo muy alto a veces”.


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