Las razones del corazón que no saben cómo explicarse, en una obra de teatro

“¿Qué saben las piedras de amor?” parte del clásico de Gregorio de Laferrère, “Las de Barranco”. Una visión sobre la violencia familiar.

10 Sep 2017
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AMOR COMO SALVACIÓN. Carmen y Linares encaran una relación que está vetada por la familia de la joven. prensa

ESTRENAN HOY

• A las 21 en la Sala Ross (Laprida 135).

En 1908, Gregorio de Laferrère estrenó “Las de Barranco”, un drama sobre la decadencia económica de una familia venida a menos y los condicionamientos sociales que acosan a sus personajes, en un marco de opresión y de crisis.

Un siglo y una década después, Ignacio Hael estrena en Sala Ross “¿Qué sabrán las piedras de amor?”. La trama tiene su origen en el reclamo de la protagonista, Carmen, a su familia de que la dejen casarse con quien ella ama y no con el rico pretendiente elegido. Pese al tiempo transcurrido, la idea central no pierde vigencia.

“No estamos poniendo en escena la obra de Laferrere; de hecho, la historia comienza cuando un testigo regresa a la casa familiar y los recuerdos se apoderan de él, actualizando el drama. Tomé la situación que vive Carmen, una de las hijas del Capitán Barranco, de excusa para escribir el texto de nuestra pieza. Al mismo tiempo, se revalorizan las sutilezas que se encuentran en el juego creativo de los niños y en una historia de amor, valores que estuvieron siempre”, explica Hael a LA GACETA.

El elenco que dirige está integrado por las bailarinas Cecilia Cáceres, Cecilia López e Izarbe Cortés, y los actores José María Risso y Juan Soria. El proceso artístico comenzó a gestarse el año pasado, en un espacio de ensayo y formación montado en homenaje al fallecido actor tucumano Carlos Olivera.

- ¿Qué temas se abordan en la obra?

- La situación puntual es el mandato social, la decisión materna sobre el presente y el futuro de una persona y cómo esta forma de violencia es soportada y vivida por una joven que no encuentra la salida. Hay cosas que se escribieron hace un siglo y es necesario volver a hablar del tema.

- ¿Qué hay en común entre lo que se escribió antes y el hoy?

- Avanzamos como sociedad en derechos humanos y hoy la violencia familiar es un tema de todos y no exclusivamente de una familia. Antes estaba instaurado el “no hay que meterse, cada casa es un mundo”. Pero siguen sucediendo cosas detrás de las puertas, cuando se cierran las cortinas y los hogares se transforman en el tormento de niños y mujeres que permanecen en el silencio por temor o vergüenza.

- ¿Es una obra feminista?

- Es una puesta que fusiona el teatro con la danza, en la que además de exponer los problemas que adelanté, también nos centramos en los valores, en el refugio de la poesía, en la metáfora de un mundo anhelado que encuentra su salvación en el arte y en el amor. Se trabaja con el cuerpo que nos acompaña durante toda la vida, que siente, que se emociona. Difícil definir un género específico en la puesta, porque como reflejo de la vida misma, el espectador viajará de la ternura al enojo o de la tristeza al amor pleno. Por momentos te sacude en la indignación, pero en otros te hace viajar en los sueños y el juego infantil y puro de un niño y de los enamorados.

- ¿La protagonista encierra sobre sí el peso de la sociedad en su conjunto?

- Trabajamos con un elemento de distanciamiento, que nos permite ver que en cada uno de nosotros puede haber un pedacito de cualquiera de los personajes de la obra. Es por eso que no hay un actor-bailarín que interprete un personaje puntual, sino que van adquiriendo los distintos roles a lo largo de la obra. Pero en sí, la historia de Carmen seguramente producirá la identificación y la reacción de los espectadores, ya que exacerbamos actitudes que tenemos todos los seres humanos en nuestras relaciones con los demás. Ella habla en nombre de muchas mujeres calladas que no pueden denunciar lo que les toca vivir en el seno familiar. Pero también nos contagia la alegría que descubre al hallar el amor y tener una causa justa porque luchar.

- ¿Cómo y desde dónde plantea su rebeldía?

- Se pone de manifiesto cuando descubre que puede ser un ser libre, que del otro lado de la ventana hay un mundo diferente al que le tocó en suerte. Ese empuje lo encuentra en Linares, el joven del cual se enamora. Pero no porque la salvación esté en un hombre, sino por lo que él representa: la poesía, la música, el arte en sí, como una creación sanadora de un espacio, como un vehículo liberador, como el boleto de ese viaje en busca de la libertad que nace en un barco de papel lleno de poemas.


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