Los Tarcos, de un mal comienzo a un presente brillante

05 Sep 2017
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EMPUJE. Al ganarle a Universitario, Los Tarcos se clasificó para el Nacional de Clubes 2018, donde espera tener revancha. la gaceta / foto de antonio ferroni

Si hoy Los Tarcos puede decir “hay equipo”, es sencillamente porque antes no lo había. La aseveración va más allá de lo metafórico: poco tiene que ver este “Rojo” clasificado entre los cuatro mejores de un Regional en el que defiende la corona, con aquél que deambulaba fantasmal a principios de año por el Nacional de Clubes. En la jerga de los deportes colectivos, suele hablarse de un click, un momento específico y repentino a partir del cual todo cambia; sin embargo, la transformación de Los Tarcos pareció ser algo más progresivo. Nadie tocó la perilla de ningún interruptor, simplemente fue un proceso madurativo que necesitaba tiempo.

Así lo atestigua Juan Martín Bunader desde adentro. “Habíamos empezado el Nacional con muchas ilusiones y mucha confianza, pero chocamos contra la pared. La realidad es que éramos un grupo que todavía no estaba formado. Se habían retirado jugadores importantes y a la vez habíamos muchos chicos nuevos”, explica el tercera línea de clase 97.

Le tocó vivir momentos duros al conjunto del ex aeropuerto. Como esa triste despedida de local en el Nacional, cuando después de haber cosechado apenas un punto de 30 posibles, sus tribunas en el partido contra Urú Curé lucían casi vacías. Para colmo, entró al Regional con dos derrotas seguidas. Se habló de divisiones internas y ciclos terminados. Hasta que el equipo empezó a aparecer. “Sí, la sutuación llegó a estar tensa en un momento. Pero a medida que fueron pasando los entrenamientos, los viajes y las vivencias, nos fuimos conociendo más. Creo que ahí estaba el problema y no tanto en lo rugbístico, porque la idea de juego viene siendo prácticamente la misma que cuando empezamos con el nuevo staff en diciembre”, asegura Bunader.

Motivación

Si bien es cierto que la maduración es gradual, Tarcos necesitaba un cachetazo que lo obligara a madurar. “Sentimos que tocamos fondo y desde ahí empezamos a subir a base de mucho entrenamiento y esfuerzo”, aporta Santiago Chehuan, otra de las jóvenes figuras de un “Rojo” perfilado para ir por todo: ganó seis de sus últimos siete partidos y se siente mentalmente fuerte.

De ese “todo” lo separan dos pasos, el primero de los cuales debe darlo frente a Lawn Tennis, este fin de semana. “Seguimos siendo un equipo en crecimiento. No nos sobra nada, pero somos un plantel joven con mucha actitud y una entrega total que siempre caracterizó al club”, completa el wing de Los Tarcos.

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