A 20 años de su muerte, Lady Di sigue conmoviendo corazones

Las cicatrices continúan abiertas en Gran Bretaña. Flores y fotos de la princesa en París.

30 Ago 2017

Un Mercedes negro circula veloz en medio de la noche parisina. En el túnel del Puente del Alma, cerca del Sena, la limusina choca contra un pilar. En el lugar hay “paparazzi” que toman las primeras fotos. “La princesa Diana está dentro”, dice uno de ellos. Es la madrugada del 31 de agosto de 1997 y comienza el drama de París, la muerte de Lady Di, de la que mañana se cumplen 20 años.

Diana de Gales, de 36 años, y su novio Dodi Al Fayed, de 42, habían salido de cenar del hotel Ritz, seguidos por fotógrafos de la prensa del corazón. Ninguno de los cuatro ocupantes de la limusina en la que iban llevaba puesto el cinturón de seguridad. Diana, gravemente herida, fue trasladada a un hospital donde murió poco después. Sólo sobrevivió el guardaespaldas.

“Tenía heridas muy graves en la cabeza pero todavía vivía (...) Pero las personas que habían ocasionado el accidente no ayudaron, sino que fotografiaron cómo murió en el asiento trasero”, lamentó su hijo menor, el príncipe Harry, en un documental realizado por la BBC.

La tragedia derivó en un sacudón internacional. Diana era la “reina de corazones”, capaz de consolar a personas afligidas o de dar la mano a un enfermo de sida, algo desacostumbrado entonces para un miembro de la familia real británica. Su naturalidad entusiasmaba a la gente, tan diferente al comportamiento del príncipe Carlos, que muchos consideraban excéntrico y poco accesible.

La boda entre Diana, que entonces tenía 20 años, y Carlos -13 mayor que ella- fue vista por millones de personas en todo el mundo. Para muchos parecía un cuento. Sin embargo, poco después Carlos engañó a Diana con su amor de juventud, Camila Parker Bowles. El matrimonio se convirtió en una pesadilla, Diana sufrió bulimia, se sentía sola y se refugió en aventuras sentimentales. En 1996 la pareja se separó. Al contrario que al príncipe Carlos, a menudo se la veía triste y pensativa. Pero nunca cuando estaba con sus hijos Guillermo y Harry.

¿Podría decirse que todo está bien? En realidad no. Todos los implicados guardan profundas cicatrices y en Reino Unido siguen corriendo ríos de tinta sobre el tortuoso matrimonio.

En París, mientras tanto, los turistas peregrinan hasta un monumento en el Puente del Alma. En realidad no tiene nada que ver con Diana pero sirve de memorial para la princesa. Se trata de una réplica de la antorcha de la Estatua de la Libertad de Nueva York y a sus pies reposan flores y fotografías de la princesa de Gales.

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