En qué consiste el tratamiento que necesitaba el niño que vivió una odisea de médico en médico

A Agustín Navarro le diagnosticaron encefalitis inmunomediada, una inflamación en una membrana del cerebro. Antes de que le avisaran qué es lo que tenía, los padres lo llevaron a varios profesionales, a un curandero y a un sacerdote para descartar que estuviera poseído por sus síntomas.

25 Jul 2017
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RECUPERÁNDOSE. Agustín, en su cuarto jugando. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO

Durante mucho tiempo, un niño de esta provincia vivió una terrible odisea de médico en médico por falta de un diagnóstico correcto. Su nombre es Agustín Navarro, de 10 años. En su desesperación, los padres lo llevaron a varias consultas privadas, a un clínica, a un curandero y hasta a un sacerdote para descartar que estuviera poseído, dados los raros síntomas.

Hasta que un día, el 23 de enero de este año, la historia cambió para él y para su familia, que ya no sabía qué hacer. “Señora, no gaste más plata. Vaya al Hospital de Niños”, le dijo al oído una enfermera a Lucía, la madre del pequeño. Ella, sin embargo, ya no sabía de dónde sacar más dinero.

Un niño vivió una terrible odisea de médico en médico por falta de un diagnóstico correcto

Cada especialista al que iba le costaba $ 500 la consulta, más los análisis para descartar meningitis y otras enfermedades. “Uno de ellos valía $ 14.000. Me acuerdo de lo que me dijo la enfermera y lo traslado a Agustín al Hospital de Niños. Ahí fue otra cosa: en una hora le dieron el diagnóstico: encefalitis inmunomediada (una inflamación en una membrana del cerebro, por eso el dolor, la fiebre y las alucinaciones)”, le contó la mamá a LA GACETA.


Pero, ¿de qué trata esta enfermedad? “La encefalitis inmunomediada no es una enfermedad de fácil diagnóstico. Pero en la sala del Hospital de Niños ya vamos viendo tres o cuatro casos este año”, afirma el doctor Lorenzo Marcos, jefe de la Terapia Intensiva del Hospital de Niños, que recibió a Agustín Navarro.

“Se trata de una enfermedad autoinmune, originada por la producción de anticuerpos contra su propio sistema nervioso. El paciente corre riesgo de muerte, y requiere de mucha asistencia respiratoria”, agrega.

“El paciente con encefalitis inmunomediada presenta una sintomatología clínica con convulsiones, ausencias, alucinaciones y compromiso motor, por eso tiene dificultades para caminar”, describe el médico. Puede tener como disparador una infección previa de causa vírica que empieza entre 15 y 30 días antes. No es hereditaria.

“Apenas llegó Agustín a la terapia nos dimos cuenta de esta enfermedad porque traía toda la sintomotología previa. Se lo entubó y recibió respiración mecánica. El tratamiento para bloquear la acción de los anticuerpos se realiza con gamaglobulina y corticoides, pero cuando no da resultado, como fue el caso de Agustín, se acudió a una terapia de plasmaféresis. De allí que lo derivamos a Buenos Aires porque el Hospital de Niños no cuenta con ese equipo. Se necesita además de esta tecnología personal capacitado en pediatría para saber cómo actuar en caso de complicaciones”, explica.

Lavar la sangre

La plasmaféresis es un recambio plasmático (que permite el lavado de la sangre de esos anticuerpos que genera el niño por una causa que se desconoce). Se emplea con mayor frecuencia en las enfermedades autoinmunes, por ejemplo crisis lúpicas, hepatitis y nefritis y en enfermedades del sistema nervioso central y periférico en los niños. Marcos señaló que también se está gestionando la compra de un equipo de hemofiltración. Es una máquina de reemplazo renal lento continuo, que reemplaza a la hemodiálisis en el caso de los niños. Hasta ahora, como en el caso de la plasmaféresis, estos tratamientos se realizan en centros privados.

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