Un cumpleaños con realidades encontradas

Los funcionarios desean tener mayor diálogo y mejores relaciones institucionales. Sin embargo, las diferencias persisten en una celebración que marcó el rumbo de una Nación independiente y soberana.

09 Jul 2017
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Un cumpleaños de la patria con otras características. Casi como el de esas familias que sólo se reúnen para la foto del agasajado. Y nada más. Las celebraciones del aniversario 201 de la Declaración de la Independencia Argentina encuentra a los invitados así, divididos, cada uno en su mesa y sólo juntándose para la foto. Mauricio Macri, por cuestiones de agenda, se quedó en Hamburgo (Alemania), donde participó de la cumbre del Grupo de los 20 (G-20). En su representación vino la vicepresidenta de la Nación Gabriela Michetti. El gobernador Juan Manzur puso más énfasis a los festejos de hoy, con la tradicional visita al salón de Jura de la Casa Histórica, pero con presencia casi exclusiva en el Desfile que se realizará en avenida Soldati. El intendente capitalino, Germán Alfaro, a su vez, tiene planeada también sus festejos en consonancia con el Ministerio de Cultura de la Nación. Cuesta pensar que el mayor festejo de los argentinos en la “Capital de la República”, decretada en 1991 por presidencia de la Nación haya tanta dispersión.

Desde Hamburgo (Alemania), donde participó de la cumbre del Grupo de los 20 (G-20), el jefe de Estado nacional resaltó “el valor de lo que los argentinos podemos lograr cuando nos juntamos”, al referirse a las celebraciones de la fecha patria.

“Cada 9 de julio es especial. La energía que recorre el país en esta fecha es difícil de explicar con palabras. Es parecida a un beso, un abrazo o un apretón de manos; tiene que ver con el valor de lo que los argentinos podemos lograr cuando nos juntamos y con el orgullo que eso nos genera”, dice en su mensaje el Presidente. Y continúa: “el año pasado celebramos los 200 años de nuestra independencia en Tucumán, fue un día único y lo recordamos con mucha emoción. Esta vez me tocó hacerlo desde Alemania, donde vine a participar de la cumbre del G-20, un foro que reúne a los países más importantes del mundo y que es una enorme oportunidad para que los argentinos podamos crecer. Pero, si bien estoy acá, mi corazón está con los argentinos. Porque la patria se vive en el corazón de cada persona”.

“Imagino cómo habrá sido el momento en el que, hace 201 años, de un grupo de personas como cualquiera de nosotros nació la idea de ser independientes: hombres y mujeres que confiaron en sus capacidades y decidieron ir hacia un futuro entonces incierto, pero que sería de ellos y de nadie más. Gracias a ese espíritu hoy vivimos en un país donde somos argentinos más allá de nuestras diferencias”, puntualiza el mandatario.

En Tucumán, el gobernador también se refirió a la fecha patria. “Es un día muy importante. Tenemos que estar felices por la Argentina y llevar a los actos el único estandarte que nos une: la bandera celeste y blanca”, señaló en diálogo con LA GACETA. Según Manzur, las tradiciones están más vivas que siempre en la población y el Estado, en todas sus dimensiones, tiene la obligación de consolidarlas y afianzarlas. “Todos tenemos que entender que esto es un cumpleaños, un día de alegría para la Argentina, que nación hace 201 años aquí, en Tucumán”, afirmó.

El intendente capitalino coincidió con este último concepto. “Esta es una fiesta de todos los argentinos, aunque con un poquito de cierto egoísmo digo que es más tucumana porque aquí se declaró la Independencia”, manifestó. Alfaro dijo a LA GACETA que estas fechas sirven para afianzar los deseos que todo ciudadano tiene para ver un país mejor. “Más trabajo, que recuperemos los valores, la familia y la solidaridas, y que haya más diálogo y encuentro”, enumeró.

Sin embargo, los actos organizados para hoy separarán al gobernador del intendente, aunque ambos digan que participarán de todos los actos protocolares.

“En lo personal, creo que los desfiles son una manera de demostrar lo que hacen los tucumanos, su esfuerzo, su orgullo, sus expresiones, su producción. Y creo que eso a la población le gusta”, afirmó el gobernador. “Los eventos, fiestas populares y festivales son a elección de la gente, que puede ir a uno o a otro lugar. Yo también quiero ir a los festejos, sacarme la corbata y participar de ellos con mi familia”, señaló por su parte el jefe municipal, que organizó un festival en el corazón de la ciudad.

Tres perspectivas

Aunque funcionarios nacionales, provinciales y municipales coincidan que desearían una mejor relación institucional, la propia historia argentina ha demostrado lo traumático que significó para el país ponerse de acuerdo.

Por caso, el politólogo Sergio Berensztein analiza para LA GACETA tres miradas sobre la Declaración de la Independencia y la necesidad de revalorizar sus enseñanzas.

• Durante el Siglo 19, hubo una gran cantidad de países de la región que intentaron constituir Estados nacionales que, a la postre fueron los protagonistas de la historia de los procesos poscoloniales. La Argentina, en esa corriente, desarrolló por sobre todo una nación, pero le costó hacer lo mismo con el Estado. Lo fue logrando recién a fines de ese siglo, con la Constitución, la consolidación del territorio y la cooperación y coordinación entre las provincias. El 9 de Julio de 1816 marcó el inicio de ese proceso, el de la conformación de un Estado Nacional.

• Durante el Siglo 20, hemos visto enormes dificultades para consolidar ambos aspectos (Estado y Nación). Un Estado moderno que buscó organizarse nacionalmente para garantizar los derechos ciudadanos, de primera y de segunda generación. Un estado que se democratizara y que no se mantuviera en ese núcleo duro de la seguridad como predominante dentro de los destinos del Estado. Durante este siglo, los militares fueron protagonistas, con excesos y errores cometidos. No por nada, dos de los tres líderes de la época (Julio Argentino Roca y Juan Domingo Perón; Hipólito Yrigoyen, fue el otro) fueron militares. Así, Argentina no logró avanzar en un proceso de consolidación del Estado. de hecho, el financiamiento del Estado se hizo inflacionariamente y generó conflictos que terminaron disgregando la idea de Nación. Las divisiones internas se profundizaron y alimentaron las pujas distributivas.

La tercera mirada es sobre el Siglo 21. Resolvimos la cuestión del Estado con enormes diferencias, inflación y nos endeudamos para financiar el gasto. La Nación está fragmentada no sólo por la grieta ideológica-política, sino con ese 30% de la población en situación de pobreza.

En definitiva, dice Berensztein, “llegamos a este Bicentenario y un año más con promesas incumplidas en tres dimensiones: el Estado que funciona mal; el mercado, que no genera integración ni suficiente crecimiento, ni movilización ascendente, y la democracia, que no genera mecanismos de participación nítidos y efectivos que nutran al debate público”. En suma, según el analista político, “el Estado, la democracia y el mercado le deben a la sociedad argentina la generación de una nación más firme, más igualitaria y más justa”.

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