“La Conferencia Episcopal expresa su dolor y consternación por la muerte del padre Viroche. Nos unimos al arzobispo local en su pedido de pronto esclarecimiento del hecho. Pedimos a Dios que reciba en su casa a nuestro hermano, el padre Juan”.
El texto, fechado el 5 de octubre (el día en que fue encontrado sin vida el cuerpo del padre Juan Viroche), está sobre el escritorio de monseñor Alfredo Zecca. “¿Y lo de que no tengo apoyo?”, pregunta retóricamente.
“Han salido a hablar, los medios nacionales sobre todo, de internas en la Iglesia tucumana y de que no hay apoyo del Episcopado. ¿De dónde salen semejantes disparates? O dicen que nunca he tenido buena relación con el Papa. ¿De dónde inventan eso?”. Luego, agrega: “Debo decir sinceramente que LA GACETA no ha sido amarillista. Debo reconocer eso. Y los canales de televisión de Tucumán han sido respetuosos. Los que han sido tremendamente irrespetuosos han sido sobre todo los de TN. Han querido hablar de cosas que no existen”.
El arzobispo relata a renglón seguido que, apenas conocido el hecho trágico, él se inclinaba por la hipótesis del homicidio. “Después, cuando hablé con el fiscal (Diego López Ávila) esa tarde y él me dijo: ‘mire padre, usted tiene que saber la verdad’. Además, me dijo ahí: “Yo he tomado esto como un caso de homicidio. He pedido que se investigue como homicidio. Descartado el homicidio, suicidio. Y si es suicidio, investigar también la posible inducción al suicidio”.
Esas dos cuestiones, la del apoyo del clero y la de la investigación judicial, son conexas en las declaraciones del pastor católico. El punto en que se tocan tiene como protagonistas al legislador porteño Gustavo Vera y al abogado Raúl Baudry, quienes se presentaron como enviados del Vaticano, lo cual fue luego desmentido por las Iglesia.
“Mi primera reacción fue llamar al nuncio (Emil Paul Tscherrig). Le transmito que había una gente que se presentaba como enviada del Papa y que había que hacer una declaración. Él me pide que le dé un tiempo. Me llama una hora después y me dice que había telefoneado a Roma y que había hablado personalmente con el Papa y que él le había dicho que de ninguna manera había enviado a nadie. Esta gente quedó sorprendida porque se descubrió el juego. Su plan era presentarse como enviados y cayeron de golpe. Incluso, Baudry le dijo a mi abogado, Facundo Maggio, que quería sacarse una foto conmigo. Una cosa extraña. Además, decía que era apoderado de la Nunciatura. En algún momento probablemente fue, con otros abogados, apoderado de la Nunciatura, pero por la fecha no era del actual nuncio. Por eso vuelvo a hablar (con Tscherrig) y él me dice que tiene una escritura revocatoria del poder”.
Zecca aclara que se ocupó de esclarecer la situación de los enviados papales que no eran tales porque no quería obstaculizar a la Justicia. “¿Se imagina lo que significa en términos judiciales que haya una investigación paralela de la Iglesia, como ellos (Vera y Baudry) querían presentarlo? ¿Cómo voy a abrir una investigación paralela y con esos señores?”, pregunta.
Entonces, insistirá. “Me da la impresión, sinceramente, de que acá hay una cierta campaña para dividir a la Iglesia. No sé quién la articula. No creo que sea una campaña de Tucumán, tengo la impresión de que más bien se trata de una campaña más extensa, pero quieren buscar lados flacos para presentar controversias donde no las hay. Y sobre la base de mentiras. esto es lo más lamentable”.








