05 Septiembre 2016 Seguir en 
Son muchos más de los que te puedas imaginar. Y están dispersos, remando en las aguas mansas de internet, pero siempre queriendo/soñando con llegar a las correntadas de la historieta impresa. Porque es cierto que “en el frío Facebook”, como lo define Gonzalo Orce, tranquilamente se puede expresar el arte del cómic, pero el papel siempre será el papel.
Con el objetivo de recopilar esos trabajos de historietistas tucumanos y darles la posibilidad de publicarlos en una revista impresa surgió Grafito, una antología anual cuya segunda edición se presentó ayer en el Centro Cultural Virla. En conjunto con la Secretaría de Extensión de la UNT, el Virla fue el impulsor de esta iniciativa que nació el año pasado y que, esperan, se repetirá todos los años.
Las 25 historias gráficas de la antología estuvieron desplegadas y expuestas en la bandeja superior del centro cultural, mientras que abajo otros dos grupos de comiqueros que impulsan sus propias publicaciones exhibían sus trabajos. Entre pelos de colores, piercings y otras extravagancias, la juventud comiquera tuvo su tarde para encontrarse y compartir experiencias. Con una fuerte influencia del Bicentenario de la Independencia (fue la temática de la antología editada por el Virla y también de la editorial independiente La Marca de Caín) los relatos ilustrados contaron su propia versión de la historia. En forma simultánea, algunos artistas pintaban en vivo paneles que luego integrarían un cubo gigante ilustrado. La fecha ameritaba el evento: ayer se celebró el Día de la Historieta Argentina, institucionalizado desde 2009. Ese mismo día, en 1957, apareció el primer número de la revista Hora Cero, en cuyas páginas se imprimía el célebre cómic El Eternauta, del guionista Héctor Germán Oesterheld y del dibujante Francisco Solano López.
“No es lo más habitual que los historietistas tucumanos se apeguen tanto a la realidad para hacer sus cómics. En general los contenidos son más bien fantásticos. Pero nosotros decidimos hacer una edición especial por el Bicentenario, entonces les propusimos esa temática a los autores”, contó Orce, uno de los gestores de la editorial La Marca de Caín, que presentó su número Bicentenario Fantástico. La misma propuesta hizo el Virla, que el año pasado, para Grafito 1, había lanzado la convocatoria con la temática de la identidad local. La primera edición fue sobre la identidad, bajo la consigna “pasó en Tucumán”. Entonces las páginas se llenaron de personajes reales o ficticios que deambulan por Barrio Sur, el Mercado del Norte y que comen sánguches de milanesa.
“La idea es hacerlo siempre con una impronta bien localista. Son historias netamente tucumanas y nos parece una buena manera de apoyar y difundir el género a nivel local”, explicó Gustavo Calleja, organizador del encuentro y uno de los brazos ejecutores de la antología.
“La historieta siempre estuvo muy relacionada con las publicaciones independientes, el under, lo que también le permite su libertad de expresión. Con la antología lo que intentamos es que esos trabajos que pueden andar dispersos y ocultos salgan a la superficie, como forma de visibilizar sectores de la cultura que a veces no se difunden mucho. Y a los autores se los ve felices por el reconocimiento que esto implica”, agregó Marcelo Mirkin, secretario de Extensión de la UNT. “Las únicas condiciones fueron: no sexo explícito, y un lenguaje medianamente cuidado. La idea es que sea para todo público”, explicó Vicky Ríos, directora del Virla.
Escapándose de los moldes y de cualquier pauta de contenido para sus autores, el grupo Kaboom también presentó su primera antología impresa, pero con temática libre. Es que, como le dijo a LA GACETA Esteban Basso , la libertad está -o debería estar- en el ADN de la creación.
Con el objetivo de recopilar esos trabajos de historietistas tucumanos y darles la posibilidad de publicarlos en una revista impresa surgió Grafito, una antología anual cuya segunda edición se presentó ayer en el Centro Cultural Virla. En conjunto con la Secretaría de Extensión de la UNT, el Virla fue el impulsor de esta iniciativa que nació el año pasado y que, esperan, se repetirá todos los años.
Las 25 historias gráficas de la antología estuvieron desplegadas y expuestas en la bandeja superior del centro cultural, mientras que abajo otros dos grupos de comiqueros que impulsan sus propias publicaciones exhibían sus trabajos. Entre pelos de colores, piercings y otras extravagancias, la juventud comiquera tuvo su tarde para encontrarse y compartir experiencias. Con una fuerte influencia del Bicentenario de la Independencia (fue la temática de la antología editada por el Virla y también de la editorial independiente La Marca de Caín) los relatos ilustrados contaron su propia versión de la historia. En forma simultánea, algunos artistas pintaban en vivo paneles que luego integrarían un cubo gigante ilustrado. La fecha ameritaba el evento: ayer se celebró el Día de la Historieta Argentina, institucionalizado desde 2009. Ese mismo día, en 1957, apareció el primer número de la revista Hora Cero, en cuyas páginas se imprimía el célebre cómic El Eternauta, del guionista Héctor Germán Oesterheld y del dibujante Francisco Solano López.
“No es lo más habitual que los historietistas tucumanos se apeguen tanto a la realidad para hacer sus cómics. En general los contenidos son más bien fantásticos. Pero nosotros decidimos hacer una edición especial por el Bicentenario, entonces les propusimos esa temática a los autores”, contó Orce, uno de los gestores de la editorial La Marca de Caín, que presentó su número Bicentenario Fantástico. La misma propuesta hizo el Virla, que el año pasado, para Grafito 1, había lanzado la convocatoria con la temática de la identidad local. La primera edición fue sobre la identidad, bajo la consigna “pasó en Tucumán”. Entonces las páginas se llenaron de personajes reales o ficticios que deambulan por Barrio Sur, el Mercado del Norte y que comen sánguches de milanesa.
“La idea es hacerlo siempre con una impronta bien localista. Son historias netamente tucumanas y nos parece una buena manera de apoyar y difundir el género a nivel local”, explicó Gustavo Calleja, organizador del encuentro y uno de los brazos ejecutores de la antología.
“La historieta siempre estuvo muy relacionada con las publicaciones independientes, el under, lo que también le permite su libertad de expresión. Con la antología lo que intentamos es que esos trabajos que pueden andar dispersos y ocultos salgan a la superficie, como forma de visibilizar sectores de la cultura que a veces no se difunden mucho. Y a los autores se los ve felices por el reconocimiento que esto implica”, agregó Marcelo Mirkin, secretario de Extensión de la UNT. “Las únicas condiciones fueron: no sexo explícito, y un lenguaje medianamente cuidado. La idea es que sea para todo público”, explicó Vicky Ríos, directora del Virla.
Escapándose de los moldes y de cualquier pauta de contenido para sus autores, el grupo Kaboom también presentó su primera antología impresa, pero con temática libre. Es que, como le dijo a LA GACETA Esteban Basso , la libertad está -o debería estar- en el ADN de la creación.







