“Jauja”, la vuelta del paraíso tras el veredicto de Cannes

El director de la película premiada en Francia y en otros festivales piensa afianzarse en la línea de trabajo que le dio el reconocimiento.

16 Jun 2015
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LA HISTORIA. El capitán danés Gunnar Dinesen viene a la Patagonia en 1882 con su hija de 15 años. tn.com.ar

Lisandro Alonso fue en busca de un ansiado lugar mitológico, tal como la leyenda de Xauxa. En esa búsqueda, con “Jauja” llegó primero al paraíso de Cannes 2014, donde obtuvo el premio de la Fipresci en la sección Una cierta mirada. Desde entonces ya ha rodado por más de 50 festivales en el mundo hasta llegar, en estos días, a nuestro Gerardo Vallejo.

- Qué fuerte es no terminar de despedirte de “Jauja”.

- Superó todas las expectativas. Está claro que está dirigida a un espectador que no es el más convencional. Disfruto mucho de las proyecciones porque se arman charlas y aprendo del público.

- Cortaste con la forma de tus propuestas anteriores: “Jauja” es una narración con gran presencia del paisaje y mucho plano fijo. ¿Seguirás en esa línea de trabajo?

- Sí, quiero conocer lugares de gran impacto visual. Es la excusa de salir de casa, de la ciudad, y mezclarme con otras gentes. “Jauja” es una propuesta bastante radical si se compara con lo que ve todos los días en el cine o en la tele, de ahí que salgan planos estáticos. Eso es lo que me interesa. No es que yo pueda hacer una película como Relatos Salvajes porque no me sale otra cosa.

- “Jauja” admite lecturas de lo abstracto a lo histórico...

- Tiene más que ver con un placer estético o visual, por más que haya un hilo argumental, y hay otro valor del tiempo.

- Te apoyás en un equipo importante: el guión de Fabián Casas, el fotógrafo finlandés Timo Salminen, y en especial el protagonista, Viggo Mortensen.

- Desde que hago cine siempre trabajé con mi familia, con amigos y con el mismo equipo técnico. Eso hace un grupo sólido y divertido. En cuanto a Viggo, es una persona mucho más grande que lo que uno conoce como actor, que ya es enorme. Es muy noble, muy humilde. Para mí trabajar con él fue un paso enorme porque aprendí un montón. Lo mismo que con el fotógrafo; es gente con la que uno tiene el placer de trabajar, a la que no hay que interrumpir para verlos y aprender.

- Cannes no fue tu primera para alfombra roja. Antes fueron Toronto y Gijón, entre otras.

- Es algo que te llena el ego tanto como la crítica y los comentarios. Hace que uno piense que puede seguir adelante con su propuesta y que no está tan loco. Yo no tendría la misma suerte si no me hubieran dado el sello europeo. Es una pena que sea así, pero así funciona.

- La vara quedó muy alta. ¿Es un desafío?

- No; solo trataré de sorprenderme y de sorprender. Con “Jauja” volví a sentir una energía que no sentía desde la primera película. Fue un descubrimiento, involucré mucha gente con la cual no había trabajado, los resultados no estaban en mi cabeza ni en años luz, y la vara está alta. Ojalá que me pueda seguir divirtiendo. Tuve la suerte de empezar por un camino que no es el más fácil. Vamos a tratar de ir en esa línea que, a lo mejor, no nos da tanto beneficio económico pero sí nos nutre en otros aspectos.

- ¿Cuál es tu próxima película?

- No tengo mucho que contar. Tengo ganas de filmar en algunos lugares; ideas de guión no tengo muy claras pero sí me gustaría en la selva amazónica. No sé bien qué. Solo con la selva como protagonista.

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