El lugar donde detonó la primera bomba ya es sitio turístico

En Trinity, NuevO México, se detonó experimentalmente la primera bomba atómica en 1945. Una Meca que atrae multitudes. Por Rick Rojas / The New York Times

HISTORIA. Multitudes de estadounidenses peregrinan a los sitios vinculados con armas y con el poder nuclear.  foto de Ivan Pierre Aguirre / The New York Times HISTORIA. Multitudes de estadounidenses peregrinan a los sitios vinculados con armas y con el poder nuclear. foto de Ivan Pierre Aguirre / The New York Times
06 Junio 2015
La franja del desierto de Nuevo México parecería interminable de no ser por la cadena montañosa que se alza enorme a la distancia. Es el tipo de lugar en el que los choferes se mantienen súper alertas al tanque de combustible y en el que los vecinos más cercanos son pueblitos a docenas de kilómetros de distancia.

Sin embargo, la mañana del 4 de abril, la carretera de dos carriles que serpentea hacia el Campo de Misiles de Arenas Blancas estaba atestada de minivans, autos y motos que lentamente iban pasando por el retén. Hace décadas, esta área en el centro sur de Nuevo México atrajo a científicos que buscaban probar el arma más destructiva que hubiera creado la humanidad, lanzando una nube radioactiva que hizo arder al cielo. El sitio Trinity, como se le llegó a conocer, fue donde se detonó la primera bomba atómica en 1945, justo semanas antes de que se lanzaran dos sobre Japón.

Hoy en día, el escenario de los ensayos de aquella calamidad se ha convertido en una atracción turística. El 4 de abril fue uno de los dos días al año en los que se permite que el público ingrese al sitio de 22.260 hectáreas. Las actividades atraen a miles de personas: en las últimas ediciones de esta visita, llegaron a Trinity más de 5.500 personas, incluidas tropas de niños exploradores, grupos escolares y familias.

La admisión conlleva reglas: se permite que los visitantes exploren y fotografíen solo en las áreas acordonadas. Hay que tener cuidado con las víboras cascabel. La radiación bajó a niveles lo suficientemente bajos para ya no ser causa de inquietud.

“Esto estaba en mi lista de deseos”, dijo Robert Simpson, de 65 años, un veterano de la Fuerza Aérea. “Hace que la historia sea real. Puedes estudiar las batallas todo lo que quieras, pero eso no llega a lo más hondo. Tienes que ir a ver la historia”, agregó.

Reliquias

En julio se cumplirán 70 años de aquella prueba y esto ha aumentado el interés por Trinity y por otros sitios vinculados con las armas. En Wyoming, por ejemplo, se están convirtiendo las instalaciones de misiles en desuso (reliquias de la Guerra Fría) en una atracción turística. “Vivimos un periodo en el que todo esto se está convirtiendo en nostalgia”, comentó Sharon Weinberger, la coautora de “A Nuclear Family Vacation” (Las vacaciones nucleares de la familia).

Trinity se ha convertido en un monumento. Un obelisco negro hecho de roca volcánica marca el punto en el que se detonó la bomba. Una vieja casa ranchera, a poco más de tres kilómetros de distancia, fue el lugar en el que los científicos ensamblaron el arma.

El sitio tiene pocas marcas visibles de la explosión: un material parecido al vidrio llamado trinitita (la arena derretida por el calor de la explosión) todavía está esparcido en el suelo. Sin embargo, no hay ningún cráter al que meterse, ni hay a la vista tierra quemada.

El atractivo del sitio está vinculado, en gran medida, a su historia como el lugar de origen de las armas nucleares y al debate que generó la tecnología. La histeria nuclear de la Guerra Fría e, incluso, el reciente acuerdo sobre el programa nuclear de Irán, se pueden rastrear en Trinity. “La era atómica comenzó justo aquí”, expresó Simpson.

“Es una especie de meca”, comentó Cammy Montoya, portavoz del Campo de Misiles Arena Blanca. “Este es el primero. Este es el hito”, insistió.

“Para mí, venir hasta acá fue como un peregrinaje”, dijo Janet Gagliano, de 54 años. “Fue el comienzo de algo que cambió la historia de la humanidad. Es aleccionador, abrumador y todo el paisaje es asombroso; la vastedad del espacio... Puedo entender por qué lo seleccionaron”, analizó.

Lon Burnam es un tipo distinto de turista nuclear. Se trata de un activista que ha participado en manifestaciones contra esta tecnología en distintos puntos de Estados Unidos. “No hemos sido buenos administradores de lo que hemos creado”, afirmó este ex legislador por Texas. “Te preguntas cuántas personas están aquí por curiosidad y cuántas van a asimilar el hecho de que tenemos la capacidad de destruir a nuestra especie”, reflexionó.

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