03 Agosto 2014 Seguir en 
Es como si una sucesión de pesadillas les hiciera revivir el crimen de Silvia Castillo de Roselló. Pero no son los sueños los responsables de esa regresión, sino la dura realidad. Miguel Castillo tuvo que ver el año pasado cómo un ladrón le ponía un arma en la cabeza a otra de sus hijas. A Claudio Roselló le apuntaron cuando trató de auxiliar a su hija Melisa Roselló, que estaba siendo asaltada.
De una u otra manera, la vida parece haberse ensañado con recordarles que a Silvia la mataron el 13 de diciembre de 2009 de un disparo en la cabeza, realizado por un hombre que, se presume, estaba por asaltarlos. Mañana, cuatro años y medio después del crimen, comenzará el juicio oral en contra de Sebastián “Garrón” Romero y Matías “Gordo” González, los presuntos atacantes.
“Nadie nos va a devolver a mi hermana. Lo único que esperamos es justicia para mitigar el dolor, o al menos que no le hagan lo mismo a otras personas”, afirmó Miguel Castillo (h).
El pedido de justicia de los Roselló fue resumido por una carta que Melisa, la hija mayor de la víctima, le escribió a su madre. La joven tenía 15 años cuando ocurrió el hecho, y presenció el ataque.
Esa madrugada del 13 de diciembre de 2009, Claudio y Silvia volvían de un cumpleaños familiar junto a sus hijos Melisa, Gonzalo y Belén. La menor viajaba en el asiento delantero del auto, durmiendo en los brazos de su madre.
Al llegar a la casa en la que vivían, ubicada en el pasaje Bascary 4.175 en el barrio Ciudad Parque, Claudio y su hija Melisa se bajaron del Citröen ZR gris para abrir el portón. El hombre regresó al auto para ingresar a la vivienda cuando vio a un hombre que se acercaba hacia Melisa con un arma en la mano.
Roselló aceleró el auto, y el supuesto ladrón le respondió disparando en contra del vehículo. Una de las balas dio en la frente de Silvia, matándola.
Romero fue señalado como el presunto homicida, en tanto que González sería la persona que lo esperó en la esquina en la moto en la que huyeron. Como no se pudo probar que la persona que realizó el disparo haya tenido intenciones de cometer un robo, la causa fue caratulada como homicidio simple.
Les cambió la vida
“Fue una bala que nos cambió la vida”, manifestó Miguel Castillo, al recordar a su hija. “Para mí sigue todo igual. Veo la televisión y de repente miro algún caso que me toca, me hace un cortocircuito y empiezo a llorar”, añadió el hombre. “Tenemos una herida que no va a cicatrizar nunca. Pero con el juicio esperamos tener un poco de paz”, expresó Claudio.
Los integrantes de la familia sufrieron varios robos en los últimos tiempos. “A Melisa le arrebataron tres veces en la puerta de casa. A Gonzalo le apuntaron con un arma y le manotearon el celular en la vereda”, detalló Miguel Castillo (h).
Uno de los casos más graves sucedió hace un año, aproximadamente. Melisa y Belén estaban en el auto esperando a su padre. La mayor de las hijas sintió que abrieron la puerta del auto, y de pronto tenía a un hombre encima que intentaba sacarle el teléfono celular.
“En ese momento se abrió la puerta de atrás y yo pensé que la habían agarrado a Belén, pero era ella que se bajó a pedir ayuda. Yo gritaba y llegó mi papá”, contó Melisa.
Cuando Claudio se acercó para ayudar a su hija, el ladrón se dio la vuelta y le apuntó con el arma. “Pensé en tirármele encima pero me dije: si me pegan un tiro ¿qué hago?”, reflexionó.
Otro hecho grave lo sufrió el padre de Silvia. Miguel Castillo relató que forcejeó con un ladrón que le estaba apuntando a su hija en la cabeza, en la puerta de su casa. “Cuando me soltó dio vuelta el arma y me tiró un culatazo que me pegó en el brazo. Lo vi al tipo que salió corriendo, saltó como El Llanero Solitario en una moto y he salido corriendo por detrás intentando voltearlo. Con la cruz que tenemos encima, ver que le apuntan a tu hija es tremendo”, afirmó el hombre.
Últimas decisiones
El juicio está previsto que comience mañana a las 9 en los tribunales penales de avenida Sarmiento. La sala IV de la Cámara Penal, integrada por María del Pilar Prieto, Wendy Kassar y María Alejandra Balcázar, tomó dos decisiones el viernes, según informaron fuentes judiciales.
Por un lado, rechazaron el pedido que había realizado la defensora de “Garrón” Romero, Silvana Sánchez Tardán, que había pedido que se suspenda el debate oral porque ella se encuentra en tratamiento psicológico.
Las camaristas resolvieron designar a una defensora Oficial (la responsabilidad recayó en Marta Toledo) para que asista a Romero en el juicio en caso de que la abogada Sánchez Tardán no se presente mañana.
La segunda decisión de las juezas fue hacer lugar al pedido realizado por la fiscala de Cámara Marta Jerez de Rivadeneira, que solicitó que “Garrón” sea detenido para garantizar su presencia en el debate oral, teniendo en cuenta que el acusado estuvo prófugo durante los primeros meses de 2010.
El viernes a las 19, policías del Área Investigativa de la seccional 6ª, a cargo de Sergio Juárez, lo detuvo. El acusado quedó alojado en la alcaidía de la Dirección de Investigaciones Criminales y Delitos Complejos.
González, que será defendido en el juicio por Roberto Flores y Héctor Abraham Musi, está detenido en el penal de Villa Urquiza, cumpliendo una condena por robo agravado. La familia Roselló, en tanto, estará representada en su rol de querellante por el letrado Guillermo Orso. Hay seis testigos citados a declarar.
De una u otra manera, la vida parece haberse ensañado con recordarles que a Silvia la mataron el 13 de diciembre de 2009 de un disparo en la cabeza, realizado por un hombre que, se presume, estaba por asaltarlos. Mañana, cuatro años y medio después del crimen, comenzará el juicio oral en contra de Sebastián “Garrón” Romero y Matías “Gordo” González, los presuntos atacantes.
“Nadie nos va a devolver a mi hermana. Lo único que esperamos es justicia para mitigar el dolor, o al menos que no le hagan lo mismo a otras personas”, afirmó Miguel Castillo (h).
El pedido de justicia de los Roselló fue resumido por una carta que Melisa, la hija mayor de la víctima, le escribió a su madre. La joven tenía 15 años cuando ocurrió el hecho, y presenció el ataque.
Esa madrugada del 13 de diciembre de 2009, Claudio y Silvia volvían de un cumpleaños familiar junto a sus hijos Melisa, Gonzalo y Belén. La menor viajaba en el asiento delantero del auto, durmiendo en los brazos de su madre.
Al llegar a la casa en la que vivían, ubicada en el pasaje Bascary 4.175 en el barrio Ciudad Parque, Claudio y su hija Melisa se bajaron del Citröen ZR gris para abrir el portón. El hombre regresó al auto para ingresar a la vivienda cuando vio a un hombre que se acercaba hacia Melisa con un arma en la mano.
Roselló aceleró el auto, y el supuesto ladrón le respondió disparando en contra del vehículo. Una de las balas dio en la frente de Silvia, matándola.
Romero fue señalado como el presunto homicida, en tanto que González sería la persona que lo esperó en la esquina en la moto en la que huyeron. Como no se pudo probar que la persona que realizó el disparo haya tenido intenciones de cometer un robo, la causa fue caratulada como homicidio simple.
Les cambió la vida
“Fue una bala que nos cambió la vida”, manifestó Miguel Castillo, al recordar a su hija. “Para mí sigue todo igual. Veo la televisión y de repente miro algún caso que me toca, me hace un cortocircuito y empiezo a llorar”, añadió el hombre. “Tenemos una herida que no va a cicatrizar nunca. Pero con el juicio esperamos tener un poco de paz”, expresó Claudio.
Los integrantes de la familia sufrieron varios robos en los últimos tiempos. “A Melisa le arrebataron tres veces en la puerta de casa. A Gonzalo le apuntaron con un arma y le manotearon el celular en la vereda”, detalló Miguel Castillo (h).
Uno de los casos más graves sucedió hace un año, aproximadamente. Melisa y Belén estaban en el auto esperando a su padre. La mayor de las hijas sintió que abrieron la puerta del auto, y de pronto tenía a un hombre encima que intentaba sacarle el teléfono celular.
“En ese momento se abrió la puerta de atrás y yo pensé que la habían agarrado a Belén, pero era ella que se bajó a pedir ayuda. Yo gritaba y llegó mi papá”, contó Melisa.
Cuando Claudio se acercó para ayudar a su hija, el ladrón se dio la vuelta y le apuntó con el arma. “Pensé en tirármele encima pero me dije: si me pegan un tiro ¿qué hago?”, reflexionó.
Otro hecho grave lo sufrió el padre de Silvia. Miguel Castillo relató que forcejeó con un ladrón que le estaba apuntando a su hija en la cabeza, en la puerta de su casa. “Cuando me soltó dio vuelta el arma y me tiró un culatazo que me pegó en el brazo. Lo vi al tipo que salió corriendo, saltó como El Llanero Solitario en una moto y he salido corriendo por detrás intentando voltearlo. Con la cruz que tenemos encima, ver que le apuntan a tu hija es tremendo”, afirmó el hombre.
Últimas decisiones
El juicio está previsto que comience mañana a las 9 en los tribunales penales de avenida Sarmiento. La sala IV de la Cámara Penal, integrada por María del Pilar Prieto, Wendy Kassar y María Alejandra Balcázar, tomó dos decisiones el viernes, según informaron fuentes judiciales.
Por un lado, rechazaron el pedido que había realizado la defensora de “Garrón” Romero, Silvana Sánchez Tardán, que había pedido que se suspenda el debate oral porque ella se encuentra en tratamiento psicológico.
Las camaristas resolvieron designar a una defensora Oficial (la responsabilidad recayó en Marta Toledo) para que asista a Romero en el juicio en caso de que la abogada Sánchez Tardán no se presente mañana.
La segunda decisión de las juezas fue hacer lugar al pedido realizado por la fiscala de Cámara Marta Jerez de Rivadeneira, que solicitó que “Garrón” sea detenido para garantizar su presencia en el debate oral, teniendo en cuenta que el acusado estuvo prófugo durante los primeros meses de 2010.
El viernes a las 19, policías del Área Investigativa de la seccional 6ª, a cargo de Sergio Juárez, lo detuvo. El acusado quedó alojado en la alcaidía de la Dirección de Investigaciones Criminales y Delitos Complejos.
González, que será defendido en el juicio por Roberto Flores y Héctor Abraham Musi, está detenido en el penal de Villa Urquiza, cumpliendo una condena por robo agravado. La familia Roselló, en tanto, estará representada en su rol de querellante por el letrado Guillermo Orso. Hay seis testigos citados a declarar.
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