04 Enero 2011 Seguir en 
"El mundo está cambiando y los empleados han querido dejar de ser actores pasivos para asumir roles más dinámicos dentro de las empresas. Ellos han decidido que ha llegado la hora de involucrarse en su entorno laboral dando opiniones, propagando información y demandando ser informados. Y esto sucederá independientemente de si la empresa está de acuerdo con sus intenciones o no", afirma Pedro Rojas en su blog Senior manager.
"Aún quedan muchas empresas (casi la totalidad diría yo) a las que les resulta difícil asumir estos cambios a nivel organizacional y sobre todo a nivel cultural, pues lo perciben como si parte del 'poder' de la Dirección se estuviera perdiendo o estuviera siendo traspasado a los empleados, lo cual no deja de ser ridículo desde todo punto de vista, pues el poder de la información ya no puede ser controlado por las empresas y mucho menos dentro de un mundo tan tecnológicamente abierto como el actual", añade.
Según Rojas, si partimos desde la premisa de que todos los actos cotidianos de una empresa son en realidad actos de comunicación, podríamos decir también que el sistema de comunicación de una empresa depende de casi en su totalidad de una buena organización corporativa, lo cual evidentemente involucra a todos los empleados por igual.
"Debido a lo anterior, es conveniente incluir la comunicación como parte de la estrategia corporativa, si es que desean implementar una gestión realmente integral, ya que no puede haber comunicación con uno mismo. Sólo las empresas que han sabido reconocer este hecho y que al mismo tiempo han corrido el riesgo de quedar expuestas ante la otra cara de la información, han podido a su vez establecer niveles óptimos de comunicación dentro de su organización. Es cierto que la información es una corriente turbulenta y difícil de manejar, pero evidentemente tiene sus beneficios, que a mi opinión superan con creces a las desventajas. Beneficios que se centran en la transmisión de conocimientos e información, que de alguna u otra forma hacen girar más rápido los motores de la empresa, empujándola hacia la eficiencia y la productividad", dice. Por último, afirma que tal vez haya algo que la empresa puede hacer por distribuir de forma adecuada esta corriente informativa y es proporcionar los canales necesarios para su distribución y retroalimentación. "Una buena forma son las publicaciones corporativas, así como las herramientas disponibles para estos fines en la web 2.0", concluye.
"Aún quedan muchas empresas (casi la totalidad diría yo) a las que les resulta difícil asumir estos cambios a nivel organizacional y sobre todo a nivel cultural, pues lo perciben como si parte del 'poder' de la Dirección se estuviera perdiendo o estuviera siendo traspasado a los empleados, lo cual no deja de ser ridículo desde todo punto de vista, pues el poder de la información ya no puede ser controlado por las empresas y mucho menos dentro de un mundo tan tecnológicamente abierto como el actual", añade.
Según Rojas, si partimos desde la premisa de que todos los actos cotidianos de una empresa son en realidad actos de comunicación, podríamos decir también que el sistema de comunicación de una empresa depende de casi en su totalidad de una buena organización corporativa, lo cual evidentemente involucra a todos los empleados por igual.
"Debido a lo anterior, es conveniente incluir la comunicación como parte de la estrategia corporativa, si es que desean implementar una gestión realmente integral, ya que no puede haber comunicación con uno mismo. Sólo las empresas que han sabido reconocer este hecho y que al mismo tiempo han corrido el riesgo de quedar expuestas ante la otra cara de la información, han podido a su vez establecer niveles óptimos de comunicación dentro de su organización. Es cierto que la información es una corriente turbulenta y difícil de manejar, pero evidentemente tiene sus beneficios, que a mi opinión superan con creces a las desventajas. Beneficios que se centran en la transmisión de conocimientos e información, que de alguna u otra forma hacen girar más rápido los motores de la empresa, empujándola hacia la eficiencia y la productividad", dice. Por último, afirma que tal vez haya algo que la empresa puede hacer por distribuir de forma adecuada esta corriente informativa y es proporcionar los canales necesarios para su distribución y retroalimentación. "Una buena forma son las publicaciones corporativas, así como las herramientas disponibles para estos fines en la web 2.0", concluye.
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