Pagar más y recibir menos: todos los irlandeses deberán ajustar

28 Noviembre 2010
por Michael Donhauser.  Analista de la Agencia DPA

LONDRES/DUBLÍN.- Primero estalló la burbuja inmobiliaria en Irlanda e hizo temblar a los bancos. Ahora, el gobierno deberá aceptar 85.000 millones de euros (U$S 113.000 millones) de ayuda internacional y evitar la bancarrota total mediante drásticos recortes. Después de que el país viviera durante años por encima de sus posibilidades, estudiantes y jubilados, receptores de la ayuda social y escuelas deberán ajustarse los cinturones. Las empresas salen ilesas: el impuesto a las corporaciones seguirá siendo del 12,5%. ¿Qué hizo mal Irlanda para terminar así? Hasta 2008 sólo llegaban buenas noticias del país. En cuestión de crecimiento, el tigre celta daba lecciones al resto de Europa. Con el bajo impuesto a las corporaciones, los irlandeses atrajeron a inversores sobre todo de los sectores de la informática y la farmacéutica. Se crearon decenas de miles de puestos de trabajo y hubo bienestar.

Fueron los especuladores inmobiliarios los que allanaron el camino hacia la crisis. Se construyeron proyectos sobredimensionados dispersos en todo el país y a precios demasiado altos. La economía inmobiliaria se hinchó por momentos a un poco saludable 20% del Producto Bruto Interno (PBI) con dinero prestado. Lo malo es que los bancos financiaron -aturdidos por el dulce aroma del crecimiento eterno- casi todo. El Estado emprendió enormes proyectos de infraestructura, construyó autopistas y aeropuertos. Cuando la burbuja inmobiliaria estalló en Irlanda y en todo el mundo, todos quedaron desconcertados, desde los especuladores hasta los prestamistas. La espiral giró cada vez más rápido hacia abajo, el Estado tuvo que intervenir a pesar de que a él mismo le faltaban los impuestos.

"Nuevos ricos" es una de las palabras más frecuentes con la que se describe la etapa previa a 2008. Los restos de ello aún se pueden ver hoy en los restaurantes y boutiques de lujo de Dublín. Lo usual era tener un caballo de carrera, otros incluso tenían su propio helicóptero. Esto se terminó ahora.

Los irlandeses, según el anuncio del gobierno, deberán sufrir en los próximos años. El Estado recortará 2.800 millones de euros sólo en prestaciones sociales. Los jubilados recibirán menos, los fondos para las escuelas serán recortados, los estudiantes deberán pagar impuestos. El IVA será aumentado en dos etapas en dos puntos hasta alcanzar el 23% hasta 2014. Los irlandeses, acostumbrados a contar con agua potable gratis, deberán instalar medidores de agua.

Con su documento de 160 páginas, el ministro de Finanzas Brian Lenihan y el primer ministro Brian Cowen demostraron que al menos tienen un plan. "Un camino razonable y pensado para salir de la recesión", dijo Lenihan. Si todo marcha bien, el enorme déficit estatal caerá del actual 32% al 9,1% el año que viene, y en 2014 al 3% permitido. El endeudamiento estatal total seguirá siendo sin embargo del 100% PBI. Para que el plan funcione es necesario el crecimiento. Después del 7,6% negativo del año pasado, se perfila en los hechos, gracias a la fuerte estructura económica, los buenos valores de exportación y un mayor flujo industrial, un ligero positivo para Irlanda. Los expertos en economía ya discuten si los recortes extremos no son contraproducentes. También Cowen reconoció: "debemos retroceder algunos pasos antes de poder ir de nuevo hacia adelante".

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