23 Noviembre 2010 Seguir en 
En el camino empresarial, un emprendedor puede encontrar muchos ejecutores de proyectos, pero debe seleccionar el que mejor música le ponga a la organización. En suma, debe convertirse en un director de orquesta sinfónica, con el fin de alcanzar los objetivos de su plan estratégico. Las áreas funcionales (las voces y caras) del emprendimiento, básicamente estarán enmarcadas en: Producción, Comercialización, Administración y Recursos Humanos. "Es responsabilidad del director de orquesta que cada uno domine su letra y partitura en totalidad. Para esto, el ingresante deberá conocer las funciones, normas, pautas y procedimientos, de tal manera que pueda saber cuándo ingresar y qué rol desempeñar", señala a LA GACETA Eduardo Ricobelli, director de la Escuela de Alta Dirección de la Fundación del Tucumán.
La partitura que recibe el nuevo integrante deberá ser ensayada una y otra vez hasta lograr su completo dominio, afirma el también profesor de la cátedra Emprendedor Universitario de la Unsta. "Requiere del entrenamiento con todas las herramientas que le sean necesarias. Al principio de su desempeño, la partitura, como un soporte, será consultada una y otra vez, con las instrucciones de su director, en una correcta coordinación", indica.
Siempre detrás de todo ensayo está presente el director, y como producto final del mismo, cada integrante conoce cuándo es el momento de ingresar a escena. Según Ricobelli, el empleado forma parte, además, de otros grupos y equipos que están presentes en su agenda: su entorno, la familia (principal célula de este empleado, y esto constituye otro tema para el director). "Es muy simple decir dejemos los problemas en la puerta de entrada y los retiraremos al salir del trabajo. Este sí que es un tema para el área de RRHH del emprendimiento", puntualiza.
En varias situaciones el empleado debe atravesar amenazas que se presentan en su camino; sin embargo está en él establecer las formas, medios y acciones a tener en cuenta para vencer las mismas.
"El emprendedor debe, al igual que el director de orquesta, determinar cuándo el ensayo llegó a un nivel que alcanza las expectativas y cuándo se está en condiciones de presentar el producto o servicio", insiste el docente universitario que recientemente expuso en México. No basta con un buen clima dentro del emprendimiento; el empleado requiere de estímulos y confianza de su entorno, lo que incrementa las energías. "Sin embargo suele suceder que al principio del proyecto no todos apoyen las iniciativas, tal vez por prudencia, por no conocer bien el proyecto o simplemente por ser poco demostrativos", dice. Cuando el emprendimiento resulta, muchas veces son los primeros en acusar el impacto.
"Cuando el empleado siente que conoce su partitura, es decir, todas las instrucciones, éstas son tomadas entre sus manos. Por lo tanto, llegó el momento: estamos en condiciones del estreno, el lanzamiento al mercado, para lo cual debemos aplicar todas las pautas del marketing", finaliza.
La partitura que recibe el nuevo integrante deberá ser ensayada una y otra vez hasta lograr su completo dominio, afirma el también profesor de la cátedra Emprendedor Universitario de la Unsta. "Requiere del entrenamiento con todas las herramientas que le sean necesarias. Al principio de su desempeño, la partitura, como un soporte, será consultada una y otra vez, con las instrucciones de su director, en una correcta coordinación", indica.
Siempre detrás de todo ensayo está presente el director, y como producto final del mismo, cada integrante conoce cuándo es el momento de ingresar a escena. Según Ricobelli, el empleado forma parte, además, de otros grupos y equipos que están presentes en su agenda: su entorno, la familia (principal célula de este empleado, y esto constituye otro tema para el director). "Es muy simple decir dejemos los problemas en la puerta de entrada y los retiraremos al salir del trabajo. Este sí que es un tema para el área de RRHH del emprendimiento", puntualiza.
En varias situaciones el empleado debe atravesar amenazas que se presentan en su camino; sin embargo está en él establecer las formas, medios y acciones a tener en cuenta para vencer las mismas.
"El emprendedor debe, al igual que el director de orquesta, determinar cuándo el ensayo llegó a un nivel que alcanza las expectativas y cuándo se está en condiciones de presentar el producto o servicio", insiste el docente universitario que recientemente expuso en México. No basta con un buen clima dentro del emprendimiento; el empleado requiere de estímulos y confianza de su entorno, lo que incrementa las energías. "Sin embargo suele suceder que al principio del proyecto no todos apoyen las iniciativas, tal vez por prudencia, por no conocer bien el proyecto o simplemente por ser poco demostrativos", dice. Cuando el emprendimiento resulta, muchas veces son los primeros en acusar el impacto.
"Cuando el empleado siente que conoce su partitura, es decir, todas las instrucciones, éstas son tomadas entre sus manos. Por lo tanto, llegó el momento: estamos en condiciones del estreno, el lanzamiento al mercado, para lo cual debemos aplicar todas las pautas del marketing", finaliza.







