La foto y la película se mantienen

Por Juan José Concha Martinez 20 Noviembre 2010
La foto está bien, sobran todavía dólares, pero hay algunos interrogantes. Algunos técnicos comienzan a recalcular sus proyecciones ligeramente a la baja para el crecimiento del PBI del año próximo (entre el 4,5% y el 6,5%) y advierten que se debe seguir atentamente las decisiones que tomará Dilma Rousseff, desde el 1º en Brasil. Otro tanto pesa cuánto se mueva Estados Unidos y Europa, en lucha por recuperar el paso, tras la gran crisis y lo que resuelva China para combatir la inflación que sufre en los alimentos. Entre estas semanas y los próximos meses esa visión es la que campea en perspectiva en la gran mayoría de los sectores empresarios del país. Se advierte que en un año electoral como 2011, el empuje de la economía vendrá por el lado del gasto público que se incrementará fuertemente, no especialmente desde la agricultura que fue el motor que traccionó la suba de este año. Se descuenta que el impacto inflacionario estará en torno al 30%, tasa que inevitablemente llevará a una mayor presión para la recomposición salarial. La perspectiva de que el tipo de cambio para el próximo año gire en torno a $ 4,20 es otro de los números comunes que se manejan. Y la decisión de avanzar en los pagos de la deuda al Club de París también acaparó aceptación y elogios. Empresarios, expertos, consultores, clientes de buena parte del país no ven nubarrones oscuros en el panorama de corto y mediano plazo, se muestran cautamente optimistas, pero mantienen la inquietud respecto del avance del costo de vida. "No se espiralizará, pero el Gobierno va a tener que hacer algo y esperamos que tome una decisión", sugirió un asistente al seminario "Descifrando el Futuro" que organizó el Banco Industrial en Buenos Aires. Aparece, sin embargo, otro componente en el aire que toma un valor de peso en los planes y decisiones en este mundo de los negocios: la gestión de Cristina Kirchner y su agenda política. Las encuestas de los últimos días han marcado un repunte en su imagen, luego de la muerte de Néstor Kirchner y tras un tiempo en el que su administración venía con apoyos en baja. ¿Cuánto incidirá esa mejora en las políticas que implementará? ¿Qué medidas impulsará la Presidenta, cómo será su estilo y hacia donde orientará el rumbo, en línea con esa recuperación de su imagen? Las preguntas no tienen aun respuestas, pero los politólogos advierten ciertas cosas ahora. "El apoyo que tiene Cristina es contingente, no puede asegurarse que sea estructural. Hay un acompañamiento más afectivo que político. Pero, mantiene un 50% de rechazo en las grandes ciudades, es decir, tiene una no aceptación alta; y tampoco hay nuevos sectores fidelizados con el Gobierno. La inseguridad sigue siendo un problema que condiciona mucho el humor de la gente y el precio de la carne está marcando el grado de tolerencia con el Gobierno". La definición es de Sergio Berensztein, director de Poliarquía. Aunque el clima político pareciera que caldea los ánimos, es evidente que la Argentina transcurre este tiempo con mejor pie. Se aguarda la época de mayor consumo del año y otra buena respuesta del turismo interno. Algunos desequilibrios se mantienen, no aparece un programa de desarrollo que transforme en sustentable el crecimiento, pero los valores de la soja que aunque no generan muchas ocupaciones en el campo, llevarán a que en el país se produzcan unos 700.000 autos este año, un récord por donde se lo mire. Tucumán, por caso se mantendrá en la película, tanto por el lado virtuoso como por la cara crítica. Su historia, cultura y empuje la ubicaron en el lugar central de una región periférica; habría que otear si ese espacio no mudó hacia una "fronterización" a la que pareciera lleva un modelo que se concentra en planes y prioridades oficiales básicas y acotadas, casi nada estratégico, abarcador, transversal y reparador de sueños.

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