Mucho capital para producir

20 Noviembre 2010
Los mercados sufrieron un martes negro con la peor rueda desde febrero de 2009 cuando se negociaba afuera -nada menos- que la participación estatal en el sistema financiero global. La caída en el valor de los activos bursátiles mostró todo el impacto de la volatilidad a partir de la guerra cambiaria, las dificultades en Irlanda, el brusco desplazamiento de fuertes manos colocadoras de flujos como los fondos de cobertura y otros inversores en búsqueda -no sólo de rentabilidad, sino también de protección-.

La decisión de la Reserva Federal de inyectar más liquidez es cuestionada globalmente, y los osos, que son conservadores, y bajistas advierten que los mercados observan las expectativas de inflación futura -como la tasa de interés de los bonos a 30 años- y la devaluación del dólar disparó el precio del oro que superó los US$ 1.400 por onza. El dato real es que la baja de tasa de interés descapitaliza a la economía de los Estados Unidos y suprime el ahorro. Ayer China, por su lado, ajustaba a sus bancos para acotar la inflación.

Los errores de política económica se conocen con el tiempo; los inversores se acobardaron de los papeles y buscan lo tangible como los físicos, los productos básicos y los commodities, muy vinculados a la demanda y al consumo, porque el indicador a seguir es la creación de empleo en los países centrales y en los emergentes. Sólo se sale por empleo.

También la señal es descubrir que hay detrás de un papel -lo subyacente-. Arcor, la líder global de las golosinas, fue a la Bolsa por U$S 200 millones a través de una Obligación Negociable y le ofrecieron U$S 2.000 millones al 7,25% anual. Bien. Factura U$S 2.200 millones por año y mostró cuanto capital hay disponible para los buenos productos.

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