09 Noviembre 2010 Seguir en 
BASILEA, Suiza.- Ningún país está adoptando activamente políticas para debilitar sus monedas y los movimientos excesivos en los tipos de cambio podrían afectar el crecimiento global. Como presidente de las conversaciones sobre la economía global en el Banco de Pagos Internacionales, Jean-Claude Trichet dijo que los bancos centrales ni siquiera habían debatido la posibilidad de volver al patrón oro para regir los tipos de cambio y añadió que este era un tema que surge con frecuencia en Estados Unidos.
"No se habló en absoluto (sobre una guerra de divisas). Tengo que decir que todos los participantes mencionaron que no estaban siguiendo políticas de monedas débiles", dijo Trichet, jefe del Banco Central Europeo, añadiendo que los bancos centrales se estaban apegando a una mayor flexibilidad cambiaria, una postura acordada por los responsables de finanzas del G-20 el mes pasado.
Trichet dijo también que la economía global seguía recuperándose, pero en un proceso desigual en el que los mercados emergentes avanzaban a paso firme, mientras que los países desarrollados permanecían a la zaga.
"Hay un grado de incertidumbre; tenemos que aceptar que estamos en un universo en el que hay riesgos sobre los que tenemos que seguir alerta", afirmó. Según el jefe del BCE, los representantes de los bancos centrales acordaron que la estabilidad de precios y el control de las expectativas inflacionarias era clave para la economía.
"No se habló en absoluto (sobre una guerra de divisas). Tengo que decir que todos los participantes mencionaron que no estaban siguiendo políticas de monedas débiles", dijo Trichet, jefe del Banco Central Europeo, añadiendo que los bancos centrales se estaban apegando a una mayor flexibilidad cambiaria, una postura acordada por los responsables de finanzas del G-20 el mes pasado.
Trichet dijo también que la economía global seguía recuperándose, pero en un proceso desigual en el que los mercados emergentes avanzaban a paso firme, mientras que los países desarrollados permanecían a la zaga.
"Hay un grado de incertidumbre; tenemos que aceptar que estamos en un universo en el que hay riesgos sobre los que tenemos que seguir alerta", afirmó. Según el jefe del BCE, los representantes de los bancos centrales acordaron que la estabilidad de precios y el control de las expectativas inflacionarias era clave para la economía.








