El 15 parece ser el número del deseo para el manejo fiscal de 2011. El 15% seguirá siendo la receta de ahorro de las partidas presupuestarias para cerrar el año, como los últimos cinco, sin contratiempos financieros y con un remanente para el que se viene. Y si esa es la pauta, la meta será entonces que el Poder Ejecutivo pueda no gastar -al menos- unos $ 1.300 millones. El deseo choca con la tentación. Un año electoral siempre significa un incremento en el gasto porque de las obras públicas y los subsidios y las concesiones depende el capital político.
El gobernador José Alperovich precisa de cierta holgura en la situación fiscal para encarar tranquilo la re-reelección. Los $ 9.800 millones presupuestados para 2011 parecen ser suficientes para alcanzar aquel objetivo y para allanar el camino hacia lo que pueda venir después de los comicios.
El 15% también es el techo deseado por el Gobierno en las paritarias con los gremios estatales que pueden arrancar antes de marzo. Sin embargo, la discusión salarial puede constituirse en uno de los dos riesgos para salirse del equilibrio fiscal -el otro es el financiamiento para obras-.
Si Julio De Vido se mantiene al frente del Ministerio de Planificación, nada hace presagiar que Tucumán quede al margen del bondadoso reparto discrecional de partidas para infraestructura.
Con una economía que está creciendo a un ritmo del 7%, resulta impensado creer de que la Provincia dispondrá de menos fondos federales de lo pautado. El giro de esa plata es automático; si sube la recaudación, habrá más coparticipación. La soja seguirá vendiéndose a buen precio, dicen los analistas. Por lo tanto, el Fondo Federal Solidario seguirá nutriéndose del 15% de las retenciones a la soja.
Por la Ley de Responsabilidad Fiscal, el Gobierno sólo podía incrementar el gasto hasta un 15%. Lo ha hecho en el orden del 38%, ya que aquella limitación está suspendida hasta el año que viene.
Nada es producto del azar. Los imprevistos también se presupuestan. El Gobierno no arrancará el año electoral de cero. Dispondrá de, al menos, $ 400 millones, el monto equivalente a una planilla salarial mensual. Mucha plata para hacer proselitismo.
El gobernador José Alperovich precisa de cierta holgura en la situación fiscal para encarar tranquilo la re-reelección. Los $ 9.800 millones presupuestados para 2011 parecen ser suficientes para alcanzar aquel objetivo y para allanar el camino hacia lo que pueda venir después de los comicios.
El 15% también es el techo deseado por el Gobierno en las paritarias con los gremios estatales que pueden arrancar antes de marzo. Sin embargo, la discusión salarial puede constituirse en uno de los dos riesgos para salirse del equilibrio fiscal -el otro es el financiamiento para obras-.
Si Julio De Vido se mantiene al frente del Ministerio de Planificación, nada hace presagiar que Tucumán quede al margen del bondadoso reparto discrecional de partidas para infraestructura.
Con una economía que está creciendo a un ritmo del 7%, resulta impensado creer de que la Provincia dispondrá de menos fondos federales de lo pautado. El giro de esa plata es automático; si sube la recaudación, habrá más coparticipación. La soja seguirá vendiéndose a buen precio, dicen los analistas. Por lo tanto, el Fondo Federal Solidario seguirá nutriéndose del 15% de las retenciones a la soja.
Por la Ley de Responsabilidad Fiscal, el Gobierno sólo podía incrementar el gasto hasta un 15%. Lo ha hecho en el orden del 38%, ya que aquella limitación está suspendida hasta el año que viene.
Nada es producto del azar. Los imprevistos también se presupuestan. El Gobierno no arrancará el año electoral de cero. Dispondrá de, al menos, $ 400 millones, el monto equivalente a una planilla salarial mensual. Mucha plata para hacer proselitismo.








