17 Octubre 2010 Seguir en 
MAR DEL PLATA (Enviado especial).- "Se debería evitar que el proceso electoral perturbe el normal funcionamiento de la economía y para eso debemos reafirmar las cuestiones fundamentales: un entorno económico estable y previsible. En Chile y en Brasil, el escenario electoral no cambia las políticas en marcha; a lo sumo se modifican algunos estilos de gobierno". La respuesta es de Daniel Funes de Rioja, presidente de la Coordinadora de Empresas Productoras de Alimentos (Copal) y abogado laboralista de la Unión Industrial Argentina (UIA).
- ¿Cuál es su visión respecto del proyecto que impulsa la CGT para que las ganancias de las empresas se comparta con los trabajadores?
- Al artículo 14 bis de la Constitución lo tenemos que discutir en todos sus aspectos. Se escribió hace 53 años, pero hay que mirarlo con la mirada de 2010, no como en los años 40 y 50. Este debate ha sido planteado, no desde el punto de vista del reparto de las ganancias, sino con el ejemplo del caso mexicano, que no conjuga con el modelo centralizado de las relaciones laborales y colectivas que tiene la Argentina. Se plantea la ingerencia sindical en las vidas de las empresas, que es una verdadera cogestión, con el agravado de que como hay un sindicato único por actividad, ese sindicato va a tener información y va a fiscalizar a todas las empresas que compitan entre sí. Y esto es una alteración de los propios fines y normas de la Constitución, que habla también de la transparencia de los mercados. Yo creo que esta iniciativa afecta el equilibrio normal que debe existir en una sociedad, porque el poder sindical tiene poder económico y político a través de las obras sociales. Y con esto podrían llegar a tener un poder de interferencia fenomenal en la vida de las empresas.
- Cómo define usted las relaciones que tienen las centrales empresarias con el Gobierno?
- Nosotros desde la Copal no tenemos relaciones confrontativas con el Gobierno. Nosotros no estamos para hacer política; todos los temas debemos discutirlos en el marco del diálogo social, sentados Gobierno, empresas y trabajadores. El panorama electoral no tiene que perturbar la vida de la gente. Se debería evitar que las expectativas electorales alteren el normal funcionamiento de la economía. Debe construirse previsibilidad.
- ¿Qué valoración hace del proyecto que vetó la Presidenta sobre el 82% móvil para las jubilaciones?
- El sistema previsional del mundo está en crisis, porque se están dando dos fenómenos: alargamiento de las expectativas de vida y el cambio del perfil de la pirámide. En los países europeos -nosotros tenemos un perfil bastante europeo en nuestra estructura demográfica- la relación activo-pasivo debe adecuarse. Hasta los nórdicos, que son los más adelantados en esto, piden cambiar la edad jubilatoria o bajar los ingresos previsionales. En esta perspectiva, prometer un 82% móvil es muy complejo desde el punto de vista práctico. Y, sobre todo, prometerlo hacia el futuro.
- ¿Cuál es su visión respecto del proyecto que impulsa la CGT para que las ganancias de las empresas se comparta con los trabajadores?
- Al artículo 14 bis de la Constitución lo tenemos que discutir en todos sus aspectos. Se escribió hace 53 años, pero hay que mirarlo con la mirada de 2010, no como en los años 40 y 50. Este debate ha sido planteado, no desde el punto de vista del reparto de las ganancias, sino con el ejemplo del caso mexicano, que no conjuga con el modelo centralizado de las relaciones laborales y colectivas que tiene la Argentina. Se plantea la ingerencia sindical en las vidas de las empresas, que es una verdadera cogestión, con el agravado de que como hay un sindicato único por actividad, ese sindicato va a tener información y va a fiscalizar a todas las empresas que compitan entre sí. Y esto es una alteración de los propios fines y normas de la Constitución, que habla también de la transparencia de los mercados. Yo creo que esta iniciativa afecta el equilibrio normal que debe existir en una sociedad, porque el poder sindical tiene poder económico y político a través de las obras sociales. Y con esto podrían llegar a tener un poder de interferencia fenomenal en la vida de las empresas.
- Cómo define usted las relaciones que tienen las centrales empresarias con el Gobierno?
- Nosotros desde la Copal no tenemos relaciones confrontativas con el Gobierno. Nosotros no estamos para hacer política; todos los temas debemos discutirlos en el marco del diálogo social, sentados Gobierno, empresas y trabajadores. El panorama electoral no tiene que perturbar la vida de la gente. Se debería evitar que las expectativas electorales alteren el normal funcionamiento de la economía. Debe construirse previsibilidad.
- ¿Qué valoración hace del proyecto que vetó la Presidenta sobre el 82% móvil para las jubilaciones?
- El sistema previsional del mundo está en crisis, porque se están dando dos fenómenos: alargamiento de las expectativas de vida y el cambio del perfil de la pirámide. En los países europeos -nosotros tenemos un perfil bastante europeo en nuestra estructura demográfica- la relación activo-pasivo debe adecuarse. Hasta los nórdicos, que son los más adelantados en esto, piden cambiar la edad jubilatoria o bajar los ingresos previsionales. En esta perspectiva, prometer un 82% móvil es muy complejo desde el punto de vista práctico. Y, sobre todo, prometerlo hacia el futuro.








