"El 25% de las PyME del NOA nacieron tras la devaluación"

Según el director del Centro de Investigaciones de la Universitá de Bologna en Buenos Aires, la devaluación de 2002 ha promovido la creación de pequeñas empresas, sobre todo en zonas relegadas de la Argentina, como el norte. Las fortalezas y las debilidades de un sector que dinamiza las economías regionales.

03 Octubre 2010
Históricamente, el Noroeste Argentino (NOA) fue una de las dos (la otra es el NEA) regiones más postergadas del país. La actividad económica se concentra en las grandes urbes, cercanas a los puertos. Por ende, los indicadores socioeconómicos siempre les resultan más favorables. Esta situación se profundizó tras la devaluación de 2002. Sin embargo, aquella debacle financiera argentina no ha sido del todo maligna con el norte del país. "Desde que se devaluó, la tasa de natalidad de las pequeñas y medianas empresas (PyME) ha crecido en mayor medida que el promedio del país", afirma a LA GACETA Vicente Donato, director científico de la Fundación Observatorio de las Pequeñas y Medianas Empresas.

Donato visitó Tucumán en el marco del programa Gerentes Tecnológicos y de la Carrera de postgrado Especialización en Gerencia y Vinculación Tecnológica (www.gtec.com.ar), que se dicta en esta ciudad. El también director del Centro de Investigaciones de la Universitá di Bologna en Buenos Aires concedió una entrevista a nuestro diario.

-¿Cuál es la situación de las PyME en esta parte del país?

-La devaluación, en cierta medida, significó una suerte de oxígeno porque permitió incorporar a las empresas más chicas a estos sistemas de precios relativos en favor del mercado nacional. El 25% de las empresas del NOA nacieron después de 2002, y esa proporción es menor a nivel nacional. Esto demuestra que las regiones más postergadas se recuperaron más rápidamente que otras con ese ajuste de precios. Pero, al mismo tiempo, cabe aclarar que se trata de empresas más chicas y más jóvenes que el promedio del país.

-¿Cuánto más chicas?

-A nivel nacional, en regiones más desarrolladas, podemos hablar de empresas con entre 40 y 50 empleados. En las PyME industriales de esta parte del país, llegan a 20 personas. Además, sólo el 3% exporta contra un 20% del promedio argentino. Asimismo, un 3% de las pequeñas empresas del NOA tienen normas ISO contra un 18% del promedio. Estas normas responden a manuales de procedimientos que son organizativos, más allá de la calidad. Sin dudas de que coyunturalmente, las PyME del NOA han tenido un buen impulso por los cambios en los precios relativos, pero aún tienen importantes límites estructurales para su desarrollo de largo plazo.

-¿Cuáles son esos límites?

-Básicamente, podemos observar que se trata de serias dificultades para reclutar mano de obra y profesionales calificados. Reclutar un técnico especializado no le es muy sencillo. Y el otro gran problema es el financiamiento, con un sistema financiero más pequeño y limitado hacia el interior del país. A eso hay que agregarle esta situación de tener una Argentina con inflación en dólares. El tipo de cambio está clavado y los precios internos indudablemente crecen. Competir contra las importaciones es cada vez más difícil y salir al exterior también.

-Usted percibió que en la Argentina hay una nueva geografía para las PyME, ¿cómo se vislumbra ese fenómeno?

-Insisto con la idea de que en el NOA hubo una importante tasa de natalidad empresaria. Si nos fijamos puramente en el caso de Tucumán, podemos llegar a decir que el 30% de las PyME industriales nacieron después de la devaluación. Si tomamos como parámetro el comportamiento de la natalidad de PyME, sobre todo en la Capital Federal y en el Gran Buenos Aires, observaremos que sólo el 10% de las que viven actualmente nacieron en aquella difícil época. Esta nueva geografía significa que, con los cambios de precios relativos, la Argentina fue tomando nuevas características, más hacia las regiones alejadas de las urbes y, en función de ello, se mueve la economía de esas zonas. Todo el NOA tuvo un boom de nacimiento de PyME. Es todo un punto favorable.

-¿Cuáles son las debilidades?

-Las PyME son empresas que hay que cuidarlas como a un bebé. Si las políticas públicas no las cuidan, sufren el riesgo de desaparecer. La tasa de continuidad de las empresas es una muestra clara de esa debilidad. En los primeros cinco años de vida, una gran cantidad de empresas se quedan en el camino. Diríamos que el 50% del total, claro que depende mucho de la rama de actividad.

-¿Cómo se hace para sobrevivir?

-Si pensamos en lo que puede suceder este año, podemos decir que el rumbo se les presenta complicado y, en ese sentido, hay que prestarle mucha atención a los costos porque los precios internos van en aumento, por la inflación. No todas las PyME pueden trasladar los mayores costos al precio final. Deben ser más cuidadosas y bancarse una inflación de este nivel (superior al 20% anual), porque no se ve que afloje en el próximo año y medio. Hay que matarse, además, para conseguir financiamiento de largo plazo. Han salido algunos créditos oficiales, pero no se sabe realmente cuál es su eficacia para atender la demanda de las pequeñas empresas. En la Argentina hay cerca de 600.000 PyME y es necesario promover políticas que hagan más eficiente la administración del capital de trabajo. Claro que es muy difícil ser eficiente en un ambiente inflacionario. Como decía, los precios crecen a distintas velocidades y no todas las PyME pueden enfrentar esos costos del mismo modo. Allí es donde se necesitan políticas públicas.

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