28 Septiembre 2010 Seguir en 
En nuestra vida diaria, nos encontramos con demandas de tareas y personas todo el tiempo. Queremos hacer todo y quedar bien con todos, pero nos olvidamos o no alcanzamos de hacer aquella tarea por la que nos levantamos en la mañana.
Todos tenemos una meta, que hace que actuemos de una forma u otra pero, durante el día, esta puede alterarse por la demanda del contexto sociolaboral.
"Sentir que el tiempo no nos alcanza, es una sensación que todas las personas atravesamos en algún momento y/o por mucho tiempo" dice a LA GACETA María Juliana Gabás, licenciada en Relaciones del Trabajo y directora de MJG Consultores.
Para lograr hacer todo lo que deseamos, la clave está en saber auto organizarnos, establecer pautas de orden a nuestro entorno y saber decir "no" cuando nos piden que asumamos un compromiso que sabemos que no vamos a poder cumplir.
Según Gabás, el plan acción comienza 15 minutos antes de retirarnos de nuestras oficinas, cuando armamos nuestra planificación y la redactamos en un check list lo que vamos hacer el día siguiente. "En ese listado, detallamos todas las tareas a realizar, contemplamos los tiempos que no lleva atender las llamadas telefónicas, los desvíos de tiempo por imprevistos, procuramos reducir el tiempo de las reuniones interminables y cuando nos encontramos con varios frentes y pocos soldados, empezamos a establecer prioridades en función de nuestros objetivos diarios y metas laborales", puntualiza la especialista.
Urgente e importante
En la vida todo se puede; sólo hay que saber planificar, detectar los que recursos que tenemos, buscar los que nos faltan, ordenar nuestra mente, espacio físico, controlar que lo que queremos y la razón por la que nos levantamos, sigue siendo la misma.
"Distinguir que es urgente y que es importante, es la clave central para responder las demandas y alcanzar lo que deseamos", remarca la consultora.
La clave está en ser un buen planificador de tus tiempos. "Si uno le da un margen de tiempo a distintos imprevistos, nadie tiene que alterarse. Ahora bien, si no se cumple con los pasos que uno se propone (ver "Enfrentar...") o es desordenado, lo importante será mantener la calma y ver con que recursos se cuenta para enfrentarlos", indica Gabás. "En una empresa donde trabaja decíamos: hay que ser preventivo y no reactivo", recuerda. No hay que vivir preso del tiempo; sólo es cuestión de ordenar la agenda.
Los imprevistos siempre pueden alterar la agenda laboral. Lo fundamental es estar preparados tanto para ejecutar la tarea más importante de la jornada hasta los más mínimos detalles, esos que pueden retrasar el logro de la meta. "Por ejemplo, no hay que esperar que transcurra las seis horas de trabajo para hacer un back up en la computadora donde se hace un trabajo", agrega Gabás. Ante ese hecho, la primer reacción es netamente negativa frente a quién se cree que es el responsable de un corte de luz, pero después uno se da cuenta que la responsabilidad es de uno, observa.
Todos tenemos una meta, que hace que actuemos de una forma u otra pero, durante el día, esta puede alterarse por la demanda del contexto sociolaboral.
"Sentir que el tiempo no nos alcanza, es una sensación que todas las personas atravesamos en algún momento y/o por mucho tiempo" dice a LA GACETA María Juliana Gabás, licenciada en Relaciones del Trabajo y directora de MJG Consultores.
Para lograr hacer todo lo que deseamos, la clave está en saber auto organizarnos, establecer pautas de orden a nuestro entorno y saber decir "no" cuando nos piden que asumamos un compromiso que sabemos que no vamos a poder cumplir.
Según Gabás, el plan acción comienza 15 minutos antes de retirarnos de nuestras oficinas, cuando armamos nuestra planificación y la redactamos en un check list lo que vamos hacer el día siguiente. "En ese listado, detallamos todas las tareas a realizar, contemplamos los tiempos que no lleva atender las llamadas telefónicas, los desvíos de tiempo por imprevistos, procuramos reducir el tiempo de las reuniones interminables y cuando nos encontramos con varios frentes y pocos soldados, empezamos a establecer prioridades en función de nuestros objetivos diarios y metas laborales", puntualiza la especialista.
Urgente e importante
En la vida todo se puede; sólo hay que saber planificar, detectar los que recursos que tenemos, buscar los que nos faltan, ordenar nuestra mente, espacio físico, controlar que lo que queremos y la razón por la que nos levantamos, sigue siendo la misma.
"Distinguir que es urgente y que es importante, es la clave central para responder las demandas y alcanzar lo que deseamos", remarca la consultora.
La clave está en ser un buen planificador de tus tiempos. "Si uno le da un margen de tiempo a distintos imprevistos, nadie tiene que alterarse. Ahora bien, si no se cumple con los pasos que uno se propone (ver "Enfrentar...") o es desordenado, lo importante será mantener la calma y ver con que recursos se cuenta para enfrentarlos", indica Gabás. "En una empresa donde trabaja decíamos: hay que ser preventivo y no reactivo", recuerda. No hay que vivir preso del tiempo; sólo es cuestión de ordenar la agenda.
Los imprevistos siempre pueden alterar la agenda laboral. Lo fundamental es estar preparados tanto para ejecutar la tarea más importante de la jornada hasta los más mínimos detalles, esos que pueden retrasar el logro de la meta. "Por ejemplo, no hay que esperar que transcurra las seis horas de trabajo para hacer un back up en la computadora donde se hace un trabajo", agrega Gabás. Ante ese hecho, la primer reacción es netamente negativa frente a quién se cree que es el responsable de un corte de luz, pero después uno se da cuenta que la responsabilidad es de uno, observa.
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