En la Argentina existe una caja de ahorro cada dos habitantes

Las cuentas sueldo y el pago de subsidios

26 Septiembre 2010
En la Argentina, el proceso de bancarización cobró un ritmo exponencial durante el período posconvertibilidad. A tal punto que hoy puede decirse que hay una caja de ahorro cada dos argentinos, de acuerdo con los datos que maneja la consultora Actividad, Moneda y Finanzas (AMF) Economía.

La instrumentación de cuentas de ahorro gratuitas aparece en el horizonte como uno de los instrumentos orientados a disuadir la utilización del efectivo para realizar transacciones. En rigor, debe señalarse que a lo largo de la última década se expandió significativamente la utilización de este tipo de operatoria por parte de los individuos.

Concretamente, dice el informe de la consultora que encabeza Andrés Mendez, las cajas de ahorro crecieron dentro de la participación en las colocaciones de fondos de los particulares, más que duplicando los porcentuales de hace una década atrás. La menor preferencia por depósitos a plazo, el crecimiento de las cuentas sueldo y la definida orientación del sistema financiero hacia la banca transaccional, colocaron a las cajas de ahorros en el centro de la escena.

Considerando que las dos terceras partes de los titulares mantienen sumas reducidas en sus cuentas de ahorro, y atento a la significativa cantidad de personas que poseen al menos una de ellas (más de 17 millones de individuos), pareciera que la gratuidad de este instrumento no sería la "llave" que cerraría el camino a los delitos, indica AMF Economía.

En rigor, dice el diagnóstico al que accedió LA GACETA, dos movimientos han concurrido en casi una década a cambiar el perfil de la vinculación entre la intermediación financiera y los individuos:

La creciente participación de los depósitos transaccionales dentro de las colocaciones en las entidades.

La pérdida del plazo fijo como instrumento de ahorro de los particulares por motivos ampliamente difundidos (las situaciones traumáticas que debieron afrontar los tenedores de certificados tras el desenlace de la Convertibilidad, los rendimientos negativos de la última década, entre otros).

En otros términos, señala Méndez, el crecimiento de la participación de las cajas de ahorros operó tanto por virtudes propias como por la reticencia de los individuos a constituir depósitos a plazo en las entidades financieras.

Los titulares de cuentas de ahorro pasaron de 10 millones en 2001 a 17,4 millones este año (74,4%), en tanto que los poseedores de certificados de plazo fijo se redujeron desde 1,6 millón a 1,2 millón entre ambos ejercicios.

Paralelamente, mientras los saldos en cuentas de ahorro aumentaron, durante ese período un 88% en términos reales, el stock de colocaciones a plazo de individuos se retrajo en un 56%, puntualiza el informe de AMF Economía.

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