Oro negro, nuevos negocios y "la caza en el zoológico"

Por Juan José Concha Martinez 25 Septiembre 2010
Una buena señal en un año de mejor performance, aunque en el colador aparezca un poco de borra. El anuncio de YPF de que escrutará el suelo tucumano en búsqueda de petróleo viene a ratificar el interés de inversores en un territorio donde el horizonte sucroalcoholero gana interés y espacio. Ese mejor clima para Tucumán lo advierten los funcionarios cuando caminan Buenos Aires en las reuniones con expertos y hombres de negocio. YPF es dueña de la mitad de las acciones de Refinor (la otra mitad la tiene Petrobras, la mega firma brasilera), la petrolera con mayores volúmenes de venta de combustibles en el NOA. Hay quienes creen ver que esa incursión podría derivar luego en una llegada al mundo del etanol, en razón del esperado incremento del porcentaje de corte de alcohol (ahora es del 2%) que se mezcla con las naftas. "Vemos a muchos interesados y se está hablando de Tucumán y el norte por todo lo que se viene, no sólo con el azúcar y el alcohol, sino también por la cogeneración de energía", advirtió un alto funcionario provincial. Sostenidos por los buenos precios del azúcar y las mejores perspectivas, las empresas que manejan los ingenios están en época de saneamiento y de inversiones. El cañaveral no hace más que ganarle hectáreas a la soja, incluso en lugares que parecían periféricos a la actividad. Este martes, en la jefatura de Gabinete, se firmará un convenio entre la Secretaría de Ambiente de la Nación, el Banco de la Nación y el Gobierno tucumano por el que se pondrá a disposición de los ingenios una suma de hasta cuatro millones de pesos a tasa cero para ejecutar proyectos medioambientales. Fue una iniciativa que surgió del propio sector industrial y que ahora encontró apoyo oficial. Así, el escenario, que incluye un manejo más responsable en la comercialización del azúcar, parece redondear una realidad amigable, pero no todo se siente como la primavera. Una tranca importante sigue siendo los flecos que deja la producción de azúcar en negro (se sostiene la idea de algunos empresarios de presentar una denuncia penal contra ingenios y cañeros) que complica a todo el sector y el otro asunto es la decisión de la Dirección de Rentas de insistir en la tributación de los contratos de maquila. En estos días, la virtual mediación del ministro Jorge Gassenbauer sentó en la misma mesa a Pablo Clavarino y a los principales azucareros. Los industriales dicidieron no publicar una dura solicitada contra el recaudador de impuesto a la espera del resultado de las negociaciones. Las formalidades del contrato de maquila, sobre las que Rentas y la DGI tendrían criterios distintos, es lo que divide las aguas. Rentas busca gravar las operaciones, que en principio no tienen mayores cargas. A través de la maquila se realiza un 80% de la operatoria por lo que un cambio implicaría una modificación de las reglas de juego. "Tucumán tiene un sistema tributario persecutorio, pero ahora valoran a los azucareros y por eso aceptaron dialogar", evaluó una hombre del sector. "Clavarino refutó las quejas sobre la compraventa de caña y es claro que los ingenios tienen que tributar algo", observó una fuente oficial. El diálogo seguirá, pero las diferencias por ahora se mantienen. Con la segunda mayor carga impositiva del país, la provincia renueva su estrategia impositiva; las empresas y -claro- los contribuyentes de a pie están que trinan. Podría ocurrir que la buena decisión de combatir la informalidad lleve al Gobierno a "cazar en el zoológico", cuando lo que se espera es una ampliación de la base de contribuyentes.

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