La campaña azucarera finaliza con un salto de calidad pocas veces visto y con perspectivas aún más alentadoras debido al programa de etanol y a la cogeneración de energía. Pero en estos días en los que se mantiene el interés inversor por hacerse con algún ingenio, la polémica en que derivó la intención de Rentas de gravar las operaciones de entrega de caña a las fábricas, a través del sistema de maquila (sin mayores cargas impositivas) complicó las cosas y agrietó los vínculos que habían construido el Gobierno y los azucareros. Desde la Casa de Gobierno advierten que se detectaron modalidades de comercialización de caña en negro y que el gobernador tiene varias carpetas con casos críticos. Los industriales ven en la decisión de Pablo Clavarino una actitud "arbitraria", que pone en riesgo el pilar de la actividad desde los años 80. Pero descreen que José Alperovich pueda mantener esa iniciativa. "El gobernador hizo suspender el avance de Rentas sobre los hoteles alojamientos, así que esperamos que haga modificar este despropósito", argumentan. En el Centro Azucarero hubo quienes impulsaron una solicitada contra el director de Rentas, que inicialmente se iba dar a conocer mañana; a última hora surgió un espíritu más conciliador y se optó por mantener las negociaciones. Industriales, cañeros, empresarios de distintos rubros (ni qué hablar de los usuarios de a pie) no cesan en su clamor de pedir cambios en la política impositiva a la que consideran gravosa. Eso sí, ponen bajo un paraguas la administración de Alperovich, a la que le reconocen éxitos y gestiones en beneficio de todos. Y muchos sostienen que Alperovich "no es lo mismo que los Kirchner", pese a la identificación que muestra el Gobierno provincial con Cristina y Néstor, pero ante la cuestión impositiva se ponen en la vereda de enfrente y aguardan un cambio de esta política. En la semana se habló también de que algunos industriales y cañeros están listos para impulsar una denuncia penal contra sectores que elaboran azúcar en negro. La producción fuera del control genera desigualdades y distorsiones en el mercado y una baja en la recaudación. En tanto, inversores nuevos para estos lares buscan llegar al sector que este año rendirá unos $ 3.000 millones, más del doble de lo que generó en 2009.







