Dos lecturas admite el anuncio de Boudou, de que el país no emitirá deuda en 2011: que Argentina posee cuentas sólidas y, por ende, no necesita ingresar al mercado de crédito, o que se mantendrá la política de cerrar la economía. Ambas cosas son reales. Es bueno que haya reservas suficientes para pagar sin pedir prestado, pero no acumular más dinero para cubrir posibles eventualidades, y desperdiciar las buenas condiciones en los mercados globales para obtener financiamiento, no es del todo sano. Argentina no ingresa al mundo financiero desde 2002, (año del default). Regresar a ese planeta es fundamental para todos -públicos y privados- lo que buscan y/o necesitan fondos frescos.
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