11 Septiembre 2010 Seguir en 
En el último cuatrimestre del año el dólar cotizó estable y afuera soportando los déficits y la inflación estadounidense; los ladrillos defienden la inversión local y las acciones de empresas agroalimentarias, como Molinos, lideran los rendimientos.
El comportamiento de los inversores globales se resume en la actitud de no comprar acciones de empresas con déficits o con demasiado apalancamiento como tampoco títulos de países con déficits, lo que impacta en esa aspiradora de fondos que fue los Estados Unidos y que, a su vez, beneficia a los mercados emergentes y a sus productos básicos.
Los títulos públicos locales tuvieron un formidable recorrido alcista desde julio pasado y ahora recorren una meseta con el riesgo país en 700 puntos. A los bonos les va a costar afirmarse porque el firme crecimiento del PBI local soporta un clima de malestar para los negocios. Esto el gobierno no ha logrado disipar. Con sus actitudes, el Ejecutivo también complica y desaprovecha las buenas oportunidades. Los bonos locales necesitan de confianza para subir un poco más -si les queda recorrido- pero cuidado: el aumento del circulante reduce la capacidad adquisitiva y la inflación es un impuesto que redistribuye y licua la deuda del Estado.
Ayer desde Wall Street se ayudaba a los demás mercados por la reacción del barril de petróleo a U$S 76,42 que entusiasmó a las acciones de empresas de energía, el oro en U$S 1.245 la onza con ligera corrección y el azúcar crudo en U$S 500 por tonelada volvió a brincar en el año.
El comportamiento de los inversores globales se resume en la actitud de no comprar acciones de empresas con déficits o con demasiado apalancamiento como tampoco títulos de países con déficits, lo que impacta en esa aspiradora de fondos que fue los Estados Unidos y que, a su vez, beneficia a los mercados emergentes y a sus productos básicos.
Los títulos públicos locales tuvieron un formidable recorrido alcista desde julio pasado y ahora recorren una meseta con el riesgo país en 700 puntos. A los bonos les va a costar afirmarse porque el firme crecimiento del PBI local soporta un clima de malestar para los negocios. Esto el gobierno no ha logrado disipar. Con sus actitudes, el Ejecutivo también complica y desaprovecha las buenas oportunidades. Los bonos locales necesitan de confianza para subir un poco más -si les queda recorrido- pero cuidado: el aumento del circulante reduce la capacidad adquisitiva y la inflación es un impuesto que redistribuye y licua la deuda del Estado.
Ayer desde Wall Street se ayudaba a los demás mercados por la reacción del barril de petróleo a U$S 76,42 que entusiasmó a las acciones de empresas de energía, el oro en U$S 1.245 la onza con ligera corrección y el azúcar crudo en U$S 500 por tonelada volvió a brincar en el año.
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