"Se debe incentivar una mayor capacidad productiva"

El economista tucumano opina que la crisis energética se irá convirtiendo en un cuello de botella que podría afecta la economía en el próximo año. Destaca que el Gobierno incentiva el consumo con emisión sin respaldo, lo que agudiza el problema de la inflación. La Argentina crecerá en 2010, pero a tasas menores a las de años anteriores.

12 Septiembre 2010
"Se deben tomar medidas para incentivar la inversión en la economía, a fin de aumentar la capacidad de producción. Caso contrario, año a año irán aumentando los cuellos de botella y la situación se irá complicando cada vez más. El año que viene la economía va a seguir creciendo, no a las tasas de los últimos años. El problema es que en el sector energético cada año la situación es peor, y cada vez hay menos capacidad ociosa en la industria". La definición fue formulada por el economista tucumano Fernando Marengo, en una entrevista concedida a LA GACETA.

Destacó que la Argentina tiene tres o cuatro problemas de corto plazo. "Uno es de competitividad, porque en la Argentina, con el tipo de cambio fijo o con pequeñas depreciaciones en el tipo de cambio, estamos enfrentando subas de salarios de hasta el 30%. Eso es suba de costos en dólares que el sector comerciable no lo puede trasladar a precios, porque se puede importar más barato. Los no comerciables, cuando le suben los costos sube los precios, y parte de la inflación viene por esa suba salarial. Cuando uno ve el sector industrial, si se toma un índice que los 90 sea base 100, el salario industrial en dólares cayó a 40 en 2002 y a partir de ahí todos los años fue creciendo en dólares hasta superar el 100 base de los 90, hoy diría que está 10% arriba en dólares el costo de la mano de obra en la industria con relación al promedio de los 90. Y si se ven los últimos 30 años, está cercano al récord de 1980. Entonces, si a ese costo lo puedo pasar a precios, aumentan los precios de la economía, pero si no se puede pasar a precios, como le pasa al sector comerciable, como la industria, se pierde margen. Parte de la ganancia que estaba obteniendo y que se obtuvo en los últimos años ahora se está redistribuyendo una parte, que va al asalariado en vez de reponer capital. Con un año electoral por delante, se percibe que el tipo de cambio no se va a mover de manera importante y la puja salarial va a seguir", vaticinó.

- ¿Se deberá corregir el tipo de cambio?

- El problema es cuál es el salario por unidad de producto. Si quiero ganar competitividad y tengo salarios altos, tengo que reducir salarios. Esto se puede hacer de dos formas: como lo hace Grecia actualmente, con una baja nominal del salario, o la otra alternativa es hacerlo de otra forma, acudiendo a mover el tipo de cambio y generar inflación, y subir los salarios menos que la inflación. En definitiva, lo que se está haciendo es reducir el poder de compra. El tema es que se genera casi un problema psicológico, porque a los argentinos no nos gusta que nos toquen el salario nominal, pero cuando nos tocan el salario en términos reales no nos molesta tanto. Ejemplo de eso fue claramente durante el gobierno de la Alianza, cuando Ricardo López Murphy no pudo recortar 15% los salarios nominales, y luego, en 2002, hubo que devaluar el peso un 400%, hubo una inflación del 40% y no subieron los salarios, y nadie se quejó.

- ¿Es un problema la expansión del consumo?

- A la economía se la puede pensar como una caja, que es la capacidad productiva, que contiene un globo que es la producción real. Y ese globo tiene válvulas, que lo conectan afuera. Una de las válvulas es política monetaria y política fiscal, otra es sector externo, y otra es precio. La idea es que se le pone aire al globo, que se va inflando. Pero al máximo que se puede llegar es a la capacidad de producción. A la Argentina lo que le pasa es que está expandiendo el consumo, aumentando el poder de compra de la gente; entonces el globo se infla y genera crecimiento económico, pero cuando el globo ya está muy inflado comienzan a funcionar las otras válvulas, que suben los precios, y actúa la válvula del sector externo. Si se le aumenta el poder de compra a la gente y esta no consigue productos locales porque no hay inversión, se deja de exportar y se comienza a importar. Entonces se empieza a ver que las exportaciones en los primeros siete meses del año crecieron menos del 20% y las importaciones crecieron el 40% anual. El problema que tiene el deterioro de esa balanza comercial es que básicamente el modelo que siguió el país en los últimos años se basaban en el superávit externo y en el superávit fiscal, y nos estamos quedando sin ambos. El superávit externo tiene la importancia de que genera dólares, y que si había salida de capitales, se financiaba con los dólares de la cuenta corriente. Si el país se queda sin el superávit en cuenta corriente y continúa la salida de dólares, todo redundará en pérdida de reservas. Es un ancla que tenía el esquema, que la está perdiendo. Otro tema importante es el fiscal. Las cuentas fiscales interanuales muestran que se está mejor, pero esa mejoría está explicada en las utilidades del Banco Central y por la renta que tiene el fondo de la Anses, que lo transfiere al Gobierno, que lo pone como ingresos. Eso genera que el Gobierno está consiguiendo financiamiento, pero cuando se financia contra las utilidades del Banco Central, la entidad tiene que monetizar ese superávit. Entonces, el Central está emitiendo pesos para transferir esas utilidades al Tesoro, que se los gasta. Entonces, estamos poniendo pesos en la economía sin ningún tipo de respaldo. Y el cuarto problema que enfrentamos en el corto plazo es el tema energético, sector en el que cada año la situación es peor. Hasta 2008 se observaba un crecimiento de la demanda todos los años, pero llamativamente en 2009 la demanda cayó pese a que el Indec dijo que el PBI creció. Se ven caída en las entregas de gas, en la demanda de energía eléctrica, etcétera, pero en 2010 se empieza a ver que en los primeros siete meses la demanda de energía creció más del 5% respecto a enero-junio del año pasado. El problema es que la generación de energía no aumentó. Uno de los insumos básicos que se necesitan es el gas, que no hay. Entonces, la caída de los niveles de actividad económica que se ve en los últimos meses es porque al gas se lo envía al consumo residencial en detrimento de la industria.

- Además, el problema no parece tener una solución en el corto plazo.

- Para empezar a solucionarlo, hay que comenzar a invertir hoy para ver los primeros resultados en cinco años. Pero como hoy no se está invirtiendo, están casi jugados los próximos cinco años.

- Estamos con una economía exitosa en el corto plazo, pero ¿tiene fecha de vencimiento?

- El crecimiento de este año se asienta en que se compara 2010 con un 2009, en el que hubo una sequía agropecuaria muy grande. Entonces, la producción agropecuaria es 50% mayor que la del año pasado. Eso le dejó al país casi U$S 10.000 millones. Otro factor es que los principales socios comerciales comenzaron a crecer de manera importante luego de la crisis de 2008-2009. China, Brasil y Chile comenzaron a recuperarse fuerte, y eso impulsó hacia arriba a la Argentina. Además, tenemos una política fiscal extremadamente expansiva, y todo eso ayuda a generar crecimiento. Cuando se mira hacia adelante para ver los factores de crecimiento del año que viene, la situación se comienza a complicar, porque es difícil esperar que la cosecha del año que viene sea un 50% superior a la de este año, sin tomar en cuenta de una probable "Niña" que genere sequías. Nuestros socios comerciales no quieren soportar presiones inflacionarias, y comenzaron a subir la tasa de política monetaria para frenar actividad económica. Estos países no volverán a crecer a las tasas que traían, y por lo tanto no vamos a tener el mismo efecto que el año pasado. El Gobierno está generando un boom de consumo que está ayudado por varios factores, más allá de la política fiscal expansiva, como ser una tasa de interés real negativa con una expectativa de que en el corto plazo el tipo de cambio no se va a depreciar, con lo cual la tasa del tipo de cambio también es positiva.

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