Los consumidores estadounidenses tienden a disminuir el uso de tarjeta de crédito

Según la FED, el uso de los préstamos renovables de las familias (especialmente de los créditos a través del plástico) bajó un 15% en dos años. Piensan más en las deudas.

12 Septiembre 2010
WASHINGTON.- Las familias estadounidenses, a veces acusadas de haber hecho demasiados malabares con sus múltiples tarjetas de crédito, se están curando de su enfermiza dependencia a endeudarse para consumir. Fueron muchos los que prometieron contenerse. Como es el caso de la más célebre de las deudoras del momento, Teresa Giudice, heroína del reality show Real Housewives of New Jersey, que copó las portadas de la prensa por su escandalosa deuda de U$S 11 millones. Hoy, la moderación es una consigna oficial.

"Quédese con las tarjetas de crédito que realmente necesita" y "con las que guarde piense en evitar los saldos elevados", aconsejó el mes pasado la agencia que asegura los depósitos en Estados Unidos.

Generalmente, los consumidores estadounidenses tienen muchas tarjetas en su billetera. Además de tarjetas de débito, la Reserva Federal de Boston censó 3,5 tarjetas de crédito por portador en 2008. Y las utilizan prácticamente tanto como en los buenos tiempos, los previos a la crisis financiera.

Según la sociedad de investigación económica Synovate, las familias que tienen al menos una tarjeta de crédito gastaron con ella U$S 1.559 por mes en el primer semestre de 2010, es decir 6% más que el año anterior. No están tan lejos de los récords alcanzados en el verano de 2008.

Sin embargo, los estadounidenses ahora ponen más atención en sus deudas. Según las cifras de la FED, el uso de los créditos renovables de las familias (especialmente de los préstamos a través de la tarjeta de crédito) bajó cerca de 15% en dos años.

El total es de U$S 827.800 millones, es decir U$S 15.000 promedio por cada familia con una deuda de este tipo. En Estados Unidos, el usuario de una tarjeta de crédito puede elegir cada mes la parte de la deuda a pagar. Y si abona la totalidad evita los intereses.

En caso de que el usuario deje una deuda, las tasas de interés que acumula desanimarían a un consumidor europeo o de distintas partes del mundo: en el segundo trimestre, estas tasas alcanzaban un promedio de 14,69% anual, según Synovate. Inquietos por el futuro, los estadounidenses ahora tratan de controlar sus deudas.

"Cada vez más, los consumidores evitan la opción de pagar después de la tarjeta de crédito (...). Muestran una desconfianza irrefutable frente a la idea de hacer compras cuando no disponen del dinero en lo inmediato", se lee en un estudio publicado este miércoles por la sociedad Javelin Strategy & Research.

Según estas cifras privadas, la cantidad de consumidores que utiliza todos los meses su tarjeta de crédito -que subió a 87% en 2007- cayó en 2009 a su más bajo nivel histórico, el 56%. Y podría bajar a un 45% en 2010.

"Los poseedores de nuestras tarjetas de crédito piden menos préstamos y pagan inmediatamente la mayor parte de sus deudas", confirmó en julio el presidente ejecutivo de American Express, Kenneth Chenault. Pero estos consumidores gastaron 16% más que el año anterior con sus 50 millones de tarjetas AmEx.

Para determinar la tasa a la que tendrán derecho los consumidores a la hora de hacer compras que no son posibles solamente con ahorros (una vivienda, un automóvil nuevo), los prestamistas de Estados Unidos se basan en la puntuación de crédito (scoring) de quienes piden los préstamos. Cuanto más compra a crédito, aumenta su puntaje. (AFP-NA)

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