El Gobierno ubica a la UIA entre la oposición

Un proyecto oficial asusta a los empresarios. Piden que se ponga un freno a Moyano.

09 Septiembre 2010
La economía vive una recuperación con respecto al año pasado de un 9% y buena parte de ese repunte tras un año de crisis se atribuye a la actividad industrial, que crece a casi un 12%. Todo debería indicar que las relaciones entre el Gobierno nacional y la industria están de parabienes. Pero no es así. Estas son cada vez más tirantes.

Primero fue un cruce entre el líder de Fiat Argentina, Cristiano Rattazzi, y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, en torno de la polémica por Papel Prensa. Y esta semana los protagonistas son el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, versus funcionarios nacionales y una CGT cada vez más kirchnerista.

En este caso, el motivo del enfrentamiento el proyecto de la CGT para que los trabajadores tengan una participación mayor en las ganancias de las empresas. El canciller, Héctor Timerman, calificó ayer de locura las frases de Méndez, quien dijo que con el proyecto de la CGT la Argentina parecerá Cuba. Según Timerman, las palabras del jefe de la UIA retrotraen a una Argentina autoritaria. "(Las declaraciones de Méndez) responden a un acto de la oposición por la oposición misma", aseveró el ministro.

Por su parte, el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, afirmó que las palabras del industrial fueron desubicadas. "No sabemos si lo dijo en chiste", ironizó.

Moyano aprovechó para criticar a los empresarios. "Lo único que les interesa es pagar lo menos posible, tener ganancias más grandes y no compartir nada. Les fue muy bien en estos últimos años. No pueden quejarse ni seguir acumulando riquezas desde el esfuerzo y sacrificio de los trabajadores", dijo. "Cuba no pone en práctica estas cosas. Ahí no se habla de participación de ganancias. Se discute en países capitalistas", enfatizó sobre el proyecto de ley de la CGT.

En ese marco, el presidente de la Cámara de Comercio, Carlos de la Vega, pidió que se frene el avance el cada vez más enérgico y forzado del sindicalismo. "Se aplican con más frecuencia medidas de fuerza, bloqueos y protestas que dificultan la actividad. ¿Cuáles son los límites? Muchas veces el sector empresario no halla contención", alertó.

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