TIEMPOS DORADOS. Charly y Nito, un dúo emblemático del rock nacional. VIDADEGNOMOS.BLOGSPOT.COM
05 Septiembre 2010 Seguir en 

BUENOS AIRES.- Sui Generis se despidió hace 35 años con un masivo recital en el Luna Park, lo que confirmó que el dúo integrado por Charly García y Nito Mestre marcó un hito fundante en la institucionalización del rock en la cultura argentina. La sorprendente convocatoria que generó el anuncio de la disolución del dúo acabó reuniendo a una multitud y motorizó la edición de un álbum y una película, que retrataron aspectos de esa larga noche en la que se brindaron dos funciones.
Las canciones sencillas e inoxidables urdidas por el temprano genio de García y expresadas por la personal voz de Mestre consiguieron potenciar un movimiento musical que venía batallando por los márgenes de la escena.
El camino de Sui Generis se inició en 1972 con "Vida", en el que a piano, flauta y voz la pareja produjo obras trascendentales, como "Canción para mi muerte", "Necesito", "Mariel y el Capitán", "Quizás por qué" y "Cuando comenzamos a nacer", todo un repertorio que sumó nuevos y jóvenes adeptos a un género volcado a lo eléctrico.
Ya con el más elaborado "Confesiones de invierno" (1973), que incluyó "Cuando ya me empiece a quedar solo", "Bienvenidos al tren", "Rasguña las piedras", "Aprendizaje", "Mr. Jones" y "Tribulaciones, lamento y ocaso de un tonto rey imaginario, o no", Charly y Nito afianzaron su presencia y ganaron en consideración.
En un recorrido vertiginoso que exhibió la inquietud de quien luego armaría La Máquina de Hacer Pájaros y Seru Girán, hacia 1974 el dúo devino en cuarteto eléctrico con el ingreso de Rinaldo Rafanelli (bajo) y Juan Rodríguez (batería) y sacudió su propia estética para plasmar "Pequeñas anécdotas sobre las instituciones".
El riesgo musical y líricas más duras, testimoniales y oscuras como las de la censurada "Las botas locas", "Las increíbles aventuras del Señor Tijeras", "Para quién canto yo entonces" y "Pequeñas delicias de la vida conyugal" menguaron el suceso y agrietaron el vínculo entre los dos. En ese camino sin retorno el cuarto disco iba a titularse "Ha sido" y sería instrumental, pero esas diferencias estéticas, el trajín acumulado y la feroz presencia de la censura precipitaron el final. El espectáculo de despedida se llamó Adiós Sui Generis y fue un suceso impactante que sorprendió a los propios artistas. (Télam)
Las canciones sencillas e inoxidables urdidas por el temprano genio de García y expresadas por la personal voz de Mestre consiguieron potenciar un movimiento musical que venía batallando por los márgenes de la escena.
El camino de Sui Generis se inició en 1972 con "Vida", en el que a piano, flauta y voz la pareja produjo obras trascendentales, como "Canción para mi muerte", "Necesito", "Mariel y el Capitán", "Quizás por qué" y "Cuando comenzamos a nacer", todo un repertorio que sumó nuevos y jóvenes adeptos a un género volcado a lo eléctrico.
Ya con el más elaborado "Confesiones de invierno" (1973), que incluyó "Cuando ya me empiece a quedar solo", "Bienvenidos al tren", "Rasguña las piedras", "Aprendizaje", "Mr. Jones" y "Tribulaciones, lamento y ocaso de un tonto rey imaginario, o no", Charly y Nito afianzaron su presencia y ganaron en consideración.
En un recorrido vertiginoso que exhibió la inquietud de quien luego armaría La Máquina de Hacer Pájaros y Seru Girán, hacia 1974 el dúo devino en cuarteto eléctrico con el ingreso de Rinaldo Rafanelli (bajo) y Juan Rodríguez (batería) y sacudió su propia estética para plasmar "Pequeñas anécdotas sobre las instituciones".
El riesgo musical y líricas más duras, testimoniales y oscuras como las de la censurada "Las botas locas", "Las increíbles aventuras del Señor Tijeras", "Para quién canto yo entonces" y "Pequeñas delicias de la vida conyugal" menguaron el suceso y agrietaron el vínculo entre los dos. En ese camino sin retorno el cuarto disco iba a titularse "Ha sido" y sería instrumental, pero esas diferencias estéticas, el trajín acumulado y la feroz presencia de la censura precipitaron el final. El espectáculo de despedida se llamó Adiós Sui Generis y fue un suceso impactante que sorprendió a los propios artistas. (Télam)







