Hacer la plancha hasta 2011

"¿Nos podrá tocar a nosotros? Parece que para ir a invertir en la Argentina se necesita un ejército de abogados". Las palabras de un respetado consultor porteño de empresas grafican la visión y la preocupación de muchos de los hombres de negocios que asesora, respecto del escenario económico del país de estos días. La decisión del gobierno de Cristina Kirchner sobre Fibertel y Papel Prensa ha vuelto a poner en guardia al mundo empresario. Aunque el clima de negocios no viene siendo bueno, especialmente en el impulso de proyectos productivos que aporten sustentabilidad al crecimiento de la economía, son muchos en la city los que se preguntan si estas iniciativas políticas no incidirán en la retracción de la inversiones futuras y en la maduración de nuevas iniciativas (la inversión está en un 20% del PBI). Las principales centrales empresarias y ejecutivos han comenzado a modificar el discurso de complacencia que venían sosteniendo con el oficialismo, pero -es cierto- no todos ven esta realidad con el mismo prisma. "Está claro que este Gobierno defiende la industria nacional, tenemos que reconocer esa política; lo mismo con decisiones como la puesta en marcha del programa de bioetanol que es muy importante para el desarrollo de Tucumán, Salta y Jujuy, pero también hay cosas que no se entienden, como esta confrontación que es muy probable que no vaya a ningún lado y que termine en más problemas", advirtió también un gerente de una de las principales azucareras argentinas. El horizonte de 2011, marcado por las elecciones presidenciales, aparece como una bisagra en las perspectivas. Todos asumen que la política económica necesitará cambios, sinceramientos y otros enfoques, especialmente en las áreas que hoy están cubierta por los subsidios. La mayoría cree que no seguirá el tandem Cristina-Néstor Kirchner, pero tampoco están seguros respecto de lo que armará la oposición. Para gran parte de este mundo, el hombre que cuenta con las mayores simpatías es Carlos Reutemann, pero "Lole" no demostró hasta aquí gran interés con ese compromiso. La mirada es un poco dura, pero no se espera un descalabro económico. Así, en un terreno marcado por las tormentas de la política, se despide agosto. En las charlas de café los comentarios son casi uniformes. Además de las decisiones políticas de Cristina, la inquietud por los avances de la inflación no decaen. Por ratos, la liquidez que ondea en la plaza hace pensar que se vive en un idilio. Hasta que el diálogo sobre el mediano plazo y largo asalta las contradicciones que golpean a este escenario. "Yo les estoy diciendo a mis clientes que hagan la plancha; que se preocupen por definir principalmente las operaciones calzadas; nada de nuevos proyectos porque no sabemos qué puede pasar", se sincera el jefe de un estudio de contabilidad y auditoría tucumano.

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