BUENOS AIRES.- Tras 87 días de azaroso bamboleo con el Fondo del Bicentenario (FOBI), la Presidenta se ubicó en el centro de lo que llamó el "país real", en contraposición al "país mediático y virtual donde suceden cosas horribles y todo está mal", y navegó peligrosamente por las aguas de la dualidad para estructurar su alocución ante la Asamblea Legislativa sobre el estado de la Nación.
Pero no sólo por los temas a los que casi no les prestó atención en el discurso (inflación, situación de las provincias, inseguridad) o por las estadísticas que, como se esperaba, digitó a su favor, sino porque el remedio que el Gobierno le encontró al FOBI, para que no se note el sopapo que iba a recibir el oficialismo en las Cámaras con su rechazo y para quedarse con el dinero pese a todo, parece ser un modelo de paupérrima construcción virtual que, además, amenaza con mantener la cancha embarrada por mucho tiempo aún. Y esto no se dio solamente porque Cristina volvió a apelar a la tradicional división entre réprobos y elegidos que el kirchnerismo suele hacer, sino porque muchos legisladores opositores sintieron que con el camino elegido, la derogación del DNU del FOBI y la puesta en marcha simultánea de otros dos decretos por el mismo importe sumado, se les ha mojado la oreja una vez más. Es decir, que como en estos momentos el Congreso funciona y el 14 de diciembre pasado no, ahora correspondería "darle participación a los legisladores", aunque sólo sea para notificarlos.
Luego, para abonar las deudas con los organismos mundiales, se apeló correctamente a un decreto simple, que se fundamenta en la Ley que permite pagar con reservas a esos organismos (U$S 2.178 millones) los vencimientos de 2010. Pero para crear el nuevo instrumento que permitirá pagar el resto de la deuda privada durante este año (U$S 4.187 millones), la Presidenta también optó por otro DNU, desconociendo olímpicamente el "habida cuenta" anterior.
No se puede negar que para ser parte del país real, la disociación no deja de ser preocupante. En paralelo, para el "consuelo" de la Cámara, se anunció la constitución de una Comisión Bicameral que podrá "seguir, vigilar y controlar" el destino de los fondos, que ya estaban dentro del Presupuesto 2010. Sin embargo, hay otra arista: la jugada de simultaneidad de decretos permite el uso inmediato de las reservas, ya que el DNU de la discordia ahora no existe más.
Pero no sólo por los temas a los que casi no les prestó atención en el discurso (inflación, situación de las provincias, inseguridad) o por las estadísticas que, como se esperaba, digitó a su favor, sino porque el remedio que el Gobierno le encontró al FOBI, para que no se note el sopapo que iba a recibir el oficialismo en las Cámaras con su rechazo y para quedarse con el dinero pese a todo, parece ser un modelo de paupérrima construcción virtual que, además, amenaza con mantener la cancha embarrada por mucho tiempo aún. Y esto no se dio solamente porque Cristina volvió a apelar a la tradicional división entre réprobos y elegidos que el kirchnerismo suele hacer, sino porque muchos legisladores opositores sintieron que con el camino elegido, la derogación del DNU del FOBI y la puesta en marcha simultánea de otros dos decretos por el mismo importe sumado, se les ha mojado la oreja una vez más. Es decir, que como en estos momentos el Congreso funciona y el 14 de diciembre pasado no, ahora correspondería "darle participación a los legisladores", aunque sólo sea para notificarlos.
Luego, para abonar las deudas con los organismos mundiales, se apeló correctamente a un decreto simple, que se fundamenta en la Ley que permite pagar con reservas a esos organismos (U$S 2.178 millones) los vencimientos de 2010. Pero para crear el nuevo instrumento que permitirá pagar el resto de la deuda privada durante este año (U$S 4.187 millones), la Presidenta también optó por otro DNU, desconociendo olímpicamente el "habida cuenta" anterior.
No se puede negar que para ser parte del país real, la disociación no deja de ser preocupante. En paralelo, para el "consuelo" de la Cámara, se anunció la constitución de una Comisión Bicameral que podrá "seguir, vigilar y controlar" el destino de los fondos, que ya estaban dentro del Presupuesto 2010. Sin embargo, hay otra arista: la jugada de simultaneidad de decretos permite el uso inmediato de las reservas, ya que el DNU de la discordia ahora no existe más.









