ATENTOS. En la Escuela Alfredo Guzmán, una joven voluntaria lee un cuento. FUNDACION VICENTE LUCCI
18 Octubre 2009 Seguir en 

Tras oír los relatos, los alumnos se apresuran a elegir libros para leer, entre los más de cien que llegaron a la escuela. Micaela es la primera en tomar uno. Corre y se sienta en un rincón para comenzar a explorarlo.
"Vimos todos estos libros y corrimos para agarrarlos. Yo elegí este por los colores. Ojalá sea de terror", contó la niña de apenas seis años.
Ella y sus compañeros de la escuela Alfredo Guzmán, de Cevil Pozo, escuchan atentos a los padrinos de lectura del establecimiento, en la jornada "Un libro para ser libres".
Brisa, de cinco años, después de pensar un momento, finalmente se decide: "me quedo con este que es cortito, así lo termino rápido y busco otro". Macarena, de nueve, por su parte, sostiene entre risas: "Me gusta que me lean porque puedo ir imaginando lo que escucho; además, es bueno para dormir".
Sus padrinos de lectura, además de ofrecer sus libros para la conformación de la biblioteca, se ponen en la piel de los personajes y les relatan cada historia con un entusiasmo que atrapa hasta a los más distraídos.
Una colecta
"Sabíamos que hacía falta un enriquecimiento cultural en cuanto a la lectura, ya que muchos chicos no tienen el hábito de comenzar un libro y terminarlo. Queremos fomentar ese hábito porque ello disparará muchas otras habilidades en ellos", expresó Patricia Condorí, Coordinadora de Proyectos de la Fundación Lucci.
A través de una colecta, iniciada en julio de este año, se reunieron más de 3.000 libros que fueron destinados a la conformación de bibliotecas para 15 establecimientos primarios rurales de Tucumán, entre los que está la escuela Alfredo Guzmán.
Cada donante de un libro se convierte en "padrino de lectura", y recibe un comprobante codificado de donación. Con esa clave, el padrino accede a internet y así puede saber a qué escuela ha llegado el libro que donó.
La directora del establecimiento, Margarita Elías, valoró el espacio de escucha y de lectura que se generó a partir de la iniciativa.
"Los chicos ya tenían biblioteca, pero esto es distinto. No hay como escuchar que te cuenten el cuento, porque te motiva y te ayuda a imaginar", observó la directiva.
Con respecto a los voluntarios/padrinos de lectura, agregó: "el equipo del voluntariado viene con mucho entusiasmo a contar sus cuentos, a conversar con los chicos, a hacerlos pensar, y ese es el momento que los niños esperan. Realmente estoy muy agradecida porque dan su tiempo y vienen con un entusiasmo y un compromiso diferentes, y eso da sus frutos. Sólo basta con ver las caritas de los niños cuando se dan cuenta de lo valioso que es lo que están generando: participan, se entretienen, son felices".
El voluntariado
"Actualmente tenemos alrededor de 400 voluntarios que trabajan con nosotros en escuelas de todo el noroeste argentino, y los llamamos padrinos de lectura. Son en su mayoría jóvenes estudiantes que se acercaron a la institución con sus libros y fueron invitados a participar de jornadas de lectura para relatar esas obras en las escuelas participantes", contó Condorí.
"Un libro para ser libres" es una iniciativa que han organizado en forma conjunta el Ministerio de Educación de la Provincia y la Fundación Vicente Lucci, con el apoyo de otras numerosas empresas tucumanas.
El objetivo, explicaron los organizadores, es promover la lectura y el desarrollo integral del alumno, a través de la provisión y lectura bibliográficas y de la capacitación a docentes y a voluntarios.
"Vimos todos estos libros y corrimos para agarrarlos. Yo elegí este por los colores. Ojalá sea de terror", contó la niña de apenas seis años.
Ella y sus compañeros de la escuela Alfredo Guzmán, de Cevil Pozo, escuchan atentos a los padrinos de lectura del establecimiento, en la jornada "Un libro para ser libres".
Brisa, de cinco años, después de pensar un momento, finalmente se decide: "me quedo con este que es cortito, así lo termino rápido y busco otro". Macarena, de nueve, por su parte, sostiene entre risas: "Me gusta que me lean porque puedo ir imaginando lo que escucho; además, es bueno para dormir".
Sus padrinos de lectura, además de ofrecer sus libros para la conformación de la biblioteca, se ponen en la piel de los personajes y les relatan cada historia con un entusiasmo que atrapa hasta a los más distraídos.
Una colecta
"Sabíamos que hacía falta un enriquecimiento cultural en cuanto a la lectura, ya que muchos chicos no tienen el hábito de comenzar un libro y terminarlo. Queremos fomentar ese hábito porque ello disparará muchas otras habilidades en ellos", expresó Patricia Condorí, Coordinadora de Proyectos de la Fundación Lucci.
A través de una colecta, iniciada en julio de este año, se reunieron más de 3.000 libros que fueron destinados a la conformación de bibliotecas para 15 establecimientos primarios rurales de Tucumán, entre los que está la escuela Alfredo Guzmán.
Cada donante de un libro se convierte en "padrino de lectura", y recibe un comprobante codificado de donación. Con esa clave, el padrino accede a internet y así puede saber a qué escuela ha llegado el libro que donó.
La directora del establecimiento, Margarita Elías, valoró el espacio de escucha y de lectura que se generó a partir de la iniciativa.
"Los chicos ya tenían biblioteca, pero esto es distinto. No hay como escuchar que te cuenten el cuento, porque te motiva y te ayuda a imaginar", observó la directiva.
Con respecto a los voluntarios/padrinos de lectura, agregó: "el equipo del voluntariado viene con mucho entusiasmo a contar sus cuentos, a conversar con los chicos, a hacerlos pensar, y ese es el momento que los niños esperan. Realmente estoy muy agradecida porque dan su tiempo y vienen con un entusiasmo y un compromiso diferentes, y eso da sus frutos. Sólo basta con ver las caritas de los niños cuando se dan cuenta de lo valioso que es lo que están generando: participan, se entretienen, son felices".
El voluntariado
"Actualmente tenemos alrededor de 400 voluntarios que trabajan con nosotros en escuelas de todo el noroeste argentino, y los llamamos padrinos de lectura. Son en su mayoría jóvenes estudiantes que se acercaron a la institución con sus libros y fueron invitados a participar de jornadas de lectura para relatar esas obras en las escuelas participantes", contó Condorí.
"Un libro para ser libres" es una iniciativa que han organizado en forma conjunta el Ministerio de Educación de la Provincia y la Fundación Vicente Lucci, con el apoyo de otras numerosas empresas tucumanas.
El objetivo, explicaron los organizadores, es promover la lectura y el desarrollo integral del alumno, a través de la provisión y lectura bibliográficas y de la capacitación a docentes y a voluntarios.
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