Los síntomas de la crisis comienzan a impactar en la economía real determinando un ajuste más importante en la percepción de la situación presente que en las expectativas sobre el rumbo económico argentino. El consumidor en general, las familias y los ahorristas creen que su situación presente empeorará y el índice de confianza sobre el rumbo económico del país alcanzó en febrero último el nivel más bajo en la era kirchnerista. Estuvo por debajo del 30%, muy cerca de los valores de mayo de 2003, cuando asumió como presidente, Néstor Kirchner, y muy lejos del 44% de diciembre de 2007, cuando Cristina Fernández de Kirchner se hizo cargo del país. Así lo señala el último informe elaborado por la Fundación Mercado, que también mide las tendencias en Tucumán.
"Las palabras crisis y recesión se instalaron en el hogar. El consumidor siente que empeoran las cosas y percibe que se complicará su situación económica", indicó ayer a LA GACETA Susana Nuti, directora de la fundación. El efecto en el bolsillo de la inflación, acentuado por el shock de aumento de las tarifas y el incremento de la cotización del dólar se constituyen en dos señales negativas, que se verifican en la evolución del índice de percepción de inflación y en las expectativas de ingresos, advierte el informe privado.
Nuti afirmó que, en el día a día, "la gente se ajusta más, ya sea en sus salidas de esparcimiento, como en el uso del auto para ir a trabajar". No obstante, resaltó que los ajustes en el presupuesto familiar no son tan drásticos como los observados desde diciembre de 2001 hasta mediados de 2002. "El argentino, a diferencia de cualquier habitante de otros países latinoamericanos tiene una reacción particular: con un ojo mira los precios y con el otro la pizarra del dólar", observó la economista. Y completó: "en Chile, por ejemplo, el 80% de sus habitantes ignora cuánto vale el dólar, pero aquí se lo toma en cuenta como una conducta de precaución porque tiene la certeza de que una suba en el dólar disparará los precios de todos los productos".
El ajuste es cada vez más notorio en los hogares argentinos. Un informe de The Nielsen Company revela que casi la totalidad de los consumidores reacomodaron sus presupuestos al momento que se vive, recortando los gastos extra o de esparcimiento. Como el resto de los latinoamericanos, los argentinos están más preocupados por bajar sus gastos en servicios como gas, electricidad y telefonía, completó el diagnóstico de Nielsen.







