El trabajo fue el "juguete" que lo convirtió en un empresario exitoso
El comerciante tucumano relató que su empresa enfrentó tres grandes crisis económicas en la Argentina. La clave, sostuvo, es encarar con seriedad la tarea diaria. Jorrat habló de la innovación tecnológica, de los cambios en el mercado y de la competencia desleal.
En 1958, casi de casualidad, el empresario tucumano Angel Miguel Jorrat comenzó a incursionar en un rubro que le era prácticamente desconocido. Empezó, invitado por un hermano, a trabajar en una casa que vendía bicicletas y 50 años después consolidó la presencia de su negocio en Tucumán .
- ¿Cómo comenzó a incursionar en el rubro de jugueterías?
- Antes de empezar con este negocio de la bicicletería y juguetería, era el encargado de la compañía de seguros “Sudamérica”, que estaba ubicada en Córdoba al 600. Uno de mis hermanos, que tenía un negocio, que se llamaba “Casa Jorrat”, en 24 de Septiembre 292, me propuso trabajar en el negocio de las bicicletas. Vino a proponérmelo, yo le pregunté quién lo iba a atender y dijimos “un rato cada uno”. Pero, como mi actividad era más libre (estaba a cargo de mi compañía medio día y el otro medio día salía a visitar a mis clientes); mi hermano se lo propuso a otro, que tenía un negocio en Los Ralos, que tampoco podía. Entonces me propuso a mí. Finalmente acepté y comenzamos con un capital de $ 100.000 cada uno de los socios.

- ¿En qué año empezó a trabajar la empresa?
- En 1958 compramos la mercadería y alquilamos el local de la calle Muñecas, que actualmente funciona como sucursal. Empezamos con la venta de bicicletas; ese mismo año se agregó la parte de juguetes y empezamos a luchar en la plaza. En mi afán de mejorar la empresa, comencé a dedicarle más tiempo; entonces conseguí la colaboración de un amigo, Humberto Neme. El me recomendó a su hermana -que se llama Enriqueta Elsa Neme-, que nos acompaña en los 50 años que tenemos en la provincia.
- ¿Cómo era la competencia en esos años?
- En aquel entonces estaba Rotella, un negocio de ropa que también vendía muchos juguetes; un señor Fajre; y la tienda Nueva Esperanza, entre las más importantes. Con los años fuimos creciendo y le dedicamos más tiempo a la juguetería. Esta empresa tuvo que afrontar tres crisis económicas: la de 1990, la de 1995 y la del 2001; felizmente estamos acá. En aquellas emergencias teníamos 30 empleados y los mantuvimos a todos. Hubo años en que la empresa perdió dinero por dos o tres años consecutivos, pero no se prescindió de ningún empleado. En 1970 alquilamos un local en 24 de Setiembre primera cuadra, donde pusimos una sucursal. Al poco tiempo pudimos comprar la esquina de la 24 de Septiembre y Moreno. Posteriormente, alquilamos en la calle Muñecas 336 (donde estamos actualmente) a una familia Cuello; muere la esposa del dueño, que me termina vendiendo este lugar. Luego, con el arquitecto Juan Carlos Falcci hicimos el edificio, que tiene actualmente 2.000 metros cubiertos.

- ¿Cuál fue la peor de las crisis que mencionó?
- La de 1995, aunque no sé si se diferenciaba de la del 2001. Como la empresa estaba más afirmada, pudo afrontar la situación y, felizmente, en esta, que no sé en qué va a terminar, pero espero que sea lo más leve posible. Estamos bien afirmados económicamente.
- ¿Se siente la crisis actual?
- En parte. Ahora es un momento especial por las ventas de las Fiestas, por el pago de los $ 200 que otorgó el Gobierno; y la gente invirtió esa plata comprando cosas. Es muy incierto lo que puede venir, pero lo que el país necesita es mejorar su economía realizando inversiones correctas y no mantener subsidios, que son gravosos y perjudiciales para el Estado.
- ¿Cree que la actividad tiene futuro?
- Indudablemente sí, porque en la mentalidad de la gente está el poder cumplimentar, no sólo en el Día del Niño, la Navidad y Reyes, sino que siempre se inclinan en llevar juguetes a sus niños o con quienes tengan un compromiso por alguna fiesta.
- ¿Cuáles son los cambios que observó en el rubro durante la última década?
- El cambio está en el tipo de los juguetes: antes casi todo era mecánico, en cambio hoy, con el adelanto de la tecnología, tenemos novedades que no existían 40 años atrás (autos a baterías, a control remoto).
- ¿Le afectó que las nuevas tecnologías, como las consolas de video o los mp3, se hayan convertido en regalos para niños?
- No, porque son rubros que se los incorporó a la juguetería sin llegar a los artículos que son exclusivos de las casas de artículos del hogar o musicales. Se incorporaron muchos juguetes que asimilaron esa técnica.
- ¿Cómo afecta al rubro la proliferación de vendedores ambulantes?
- Los vendedores ambulantes siempre ocasionaron perjuicios dentro del movimiento peatonal. Desde la puerta de nuestro negocio hasta la calle Córdoba estuvo invadida por los ambulantes, imposibilitando el tránsito de las personas. No quiero manifestar que esté en contra de los vendedores, porque ellos también tienen sus necesidades, pero el Gobierno les reservó un lugar especial de venta.
- ¿Lo afecta la entrada de productos chinos o de otros países a muy bajo precio?
- Quizás a la industria argentina la perjudique pero, desde hace mucho tiempo, el 70% de los artículos que se venden son de procedencia extranjera, chinos en particular.
- ¿Hubo cambios en el mercado juguetero?
- Hay muchos juguetes que se mantienen con el tiempo, pero la innovación, con la técnica, con el adelanto de la industria y con la importación, originaron un cambio. Actualmente hay una variedad que antes no se conocía. Lo que llama la atención es la inclinación del público consumidor; ya no busca el juguete económico: antes buscaban precio, ahora gastan un mínimo de $ 25 hasta un máximo de $ 300 o $ 500.
- ¿Es un negocio rentable la juguetería?
- Es rentable, pero hay que tener un surtido muy amplio; hay que estar innovando constantemente; y hay que tener un buen stock. Siempre queda algo que no se vende porque el público no lo compra o porque no es del agrado de los niños.
- ¿Cuál es la clave para que esta empresa se mantenga durante 50 años?
El trabajo. A este negocio le dedico hasta 16 horas por día. Consulto las bibliografías sobre los nuevos juguetes, además fui a las exposiciones que se realizan cada dos años en Buenos Aires; incluso estuve dos veces en Oriente para importar mercadería. Ultimamente dejé de hacerlo porque la clave está en hacer la gran importación, para poder luchar contra el emporio que traen de Buenos Aires.
- ¿Qué le pediría al Gobierno para que esté mejor el sector?
- Para mejorar es necesario que haya una buena economía en el país. Si el público tiene alcance a la economía, siempre va a invertir en juguetes.







