09 Noviembre 2008 Seguir en 
Cuando tenía 10 años, Cecilia Pérez Acosta vio una película en la que había niños africanos que reían. "Yo me preguntaba de qué reían esos niños desnutridos y barrigones. Siento que es entonces cuando empezó a interesarme Africa", cuenta esta pediatra tucumana que, con la ONG Médicos Sin Fronteras, pasó más de un año en Zimbabwe y tres meses en Somalia, trabajando con niños desnutridos y con víctimas del virus del sida. De regreso a Tucumán, donde ejerce la pediatría en el sector privado, la doctora Pérez Acosta recuerda: "en Zimbabwe empezamos con 300 niños y terminamos con una población de 1.000 menores VIH positivos". "Por debajo del Sahara, si a la gente no la mata la guerrilla, la mata el sida", asegura, y dice que, pese a todo, la ayuda vale la pena. "El primer día en Bosasso, apenas abrimos, tuvimos 49 niños desnutridos graves para atender. A los tres meses, terminamos con 400 niños en el programa", grafica.
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