Bussi se indispuso y el juicio se postergó 72 horas

Sólo pudo leerse una parte de la acusación por la desaparición de ex senador Vargas Aignasse contra el ex gobernador y contra Menéndez. La primera jornada de la audiencia duró tres horas. El ex gobernador fue sacado en camilla y llevado a un sanatorio.

LOS DOS IMPUTADOS. Menéndez, a la izquierda, y Bussi, con bastón y una cánula nasal de oxígeno, a la derecha, antes de que comenzara la audiencia. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
LOS DOS IMPUTADOS. Menéndez, a la izquierda, y Bussi, con bastón y una cánula nasal de oxígeno, a la derecha, antes de que comenzara la audiencia. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
06 Agosto 2008
Uno se mantuvo inmutable e impertérrito, con las manos cruzadas sobre sus piernas, la espalda recta, la mirada firme hacia adelante y casi sin contacto con su abogado. El otro se movió constantemente en su silla, tamborilleó los dedos, jugó con una lapicera, buscó papeles, movió un mueble, habló con su defensora -Amelina Assaf- varias veces, tomó agua en muchas oportunidades, entrecerró los ojos y tuvo volcada la cabeza hacia atrás la mayoría del tiempo. Tanto Luciano Benjamín Menéndez como Antonio Bussi, cada uno en su estilo, cumplieron con la instrucción dada por el presidente del Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOF), Gabriel Casas, de estar atentos a la lectura de la imputación que le formuló el fiscal federal Emilio Ferrer, sobre el secuestro del ex senador justicialista Guillermo Vargas Aignasse, ocurrida en abril de 1976.
El ex gobernador tucumano incluso pidió que se repita un párrafo (el relato de la visita de la ex esposa de Vargas Aignasse, Marta Cárdenas, al penal de Villa Urquiza, donde vió a su marido en malas condiciones) y trató de hacer uso de la palabra en ese momento, pero Casas no se lo permitió por una cuestión procesal.
Sin embargo, la primera audiencia del juicio oral se interrumpió abruptamente ayer, cuando el tribunal dispuso pasar a un cuarto intermedio hasta las 9.30 del viernes a raíz de un malestar cardíaco que dijo sufrir Bussi. Eran las 13.12, y la decisión alteró los ánimos de una sala colmada por militantes de organismos defensores de los derechos humanos, familiares de víctimas de delitos de lesa humanidad, dirigentes políticos y sociales y un puñado de seguidores de Fuerza Republicana, encabezados por Ricardo y Luis José Bussi. Una ambulancia del Siprosa lo trasladó a la guardia coronaria del sanatorio Rivadavia.

Movimientos previos
Los temores de una sesión inconclusa habían comenzado una hora y media antes, cuando la ambulancia se ubicó en la puerta lateral del edificio judicial. En ese momento, Bussi estaba en el recinto, siguiendo la lectura de la acusación fiscal. Cuando apenas se había superado la mitad del escrito, tras casi dos horas de audiencia, Casas dispuso un breve receso de 15 minutos para un descanso para luego concluir con la exposición. Los acusados se retiraron a una sala contigua; fue en esa pausa cuando el militar retirado alegó haberse descompensado. Ya no volvió.
En su reemplazo lo hizo el médico cardiólogo del Siprosa Mario Andrés Galmes, quien juró como perito de ley antes de describir la situación del paciente. "Me refiere un dolor de pecho en región precordial, de carácter opresivo. Debido a los antecedentes que tiene el general, de portar una fibrilación auricular crónica, ser hipertenso y las características del dolor, que aparentemente es un angor (angina de pecho). Recomiendo la internación del paciente por entre 12 y 24 horas para hacer estudios y descartar que sea un sindrome coronario agudo", afirmó.
El fiscal federal ante el TOF, Alfredo Terraf, mostró resistencia y pidió precisiones en los análisis. Galmes aclaró que, pese a que tenía un electrocardiógrafo en el lugar, debía realizar estudios por imágenes más detallados y profundos. Agregó que no tenían valor alguno los estudios previos.
Ante esa descripción, el TOF suspendió la audiencia. Luego, soliticó a la Corte Suprema de Justicia de la Nación que vuelva a habilitar al cardiólogo José María David (revisó a Bussi el lunes y dijo que estaba en condiciones de participar de la sesión), del Cuerpo Médico Forense, para que examine al imputado como perito oficial. Como David controlará al ex mandatario el jueves, los magistrados resolvieron prorrogar hasta el viernes la audiencia (originalmente debía reiniciarse hoy, a las 10).
Hasta entonces, la normalidad había dominado la sesión; sólo un incidente se produjo al disponerse el receso: hubo insultos cruzados entre militantes (reclamaron Justicia y acusaron de genocida al ex mandatario) y dirigentes de FR. "Todos esos están pagados por el Gobierno, que quiere dispersar la atención", afirmó la bussista María Vaca, tras repartir golosinas entre su grupo. Todo volvió al orden tras una severa advertencia de Casas.

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