03 Septiembre 2007 Seguir en 
Las heladas y la falta de humedad se convirtieron en los verdugos de la campaña de trigo en Tucumán. El proceso avanza con pocas expectativas, pese a que los productores habían apostado fuerte al cultivo, con una siembra superior a las 200.000 hectáreas, algo menos que lo registrado el año pasado.
De hecho, si se produjeran temperaturas inferiores a cero grado centígrado similares a las registradas en julio, se cree que la producción de trigo de nuestra provincia podría perderse totalmente. La cosecha del grano comenzaría entre fines de setiembre y octubre. “A diferencia de lo que pasó en julio, cuando las heladas afectaron solamente a las variedades de ciclo corto, ahora todo el cultivo está vulnerable”, reveló el consultor agropecuario Oscar Ricci.
Los temores
Según los operadores, las espigas presentan signos de falta de agua, debido a la sequedad del ambiente posterior a las heladas. “Lo más grave es que los pronósticos indican que podrían continuar las bajas temperaturas”, advirtió Ricci. El año pasado, para esta época, se registraron heladas que restaron rendimientos al trigo. Las expectativas en el sector granario tucumano están centradas en la llegada de algunas lluvias que permitan compensar el déficit hídrico en el trigo. En realidad, algunos agricultores opinan que el cultivo está reaccionando de manera sorprendemente favorable debido a las inclemencias a lo que lo sometió el clima. El aspecto favorable es que no se detectaron casos de roya en el trigo, aunque sí se observó un ataque fuerte de arañuelas.
Otro punto favorable para el sector granario son los buenos precios del trigo, que la semana pasada rondó en los $ 515 por tonelada en Rosario. Sin embargo, este buen contexto, que es mejor aún en el mercado externo, no podrá ser aprovechado en su totalidad por los productores tucumanos, ya que no se espera una producción elevada de trigo en la provincia durante esta campaña.
Los problemas en el cultivo no son exclusivos de Tucumán. La persistente sequía que afecta a buena parte de la región agrícola del país obligó al abandono de numerosos proyectos de siembra de trigo, cuya campaña prácticamente acaba de finalizar, además de condicionar los incrementos previstos en las áreas dedicadas a girasol y maíz.
De acuerdo con un relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al 31 de agosto ya se había sembrado el 99,3% de las 5,4 millones de hectáreas dedicadas al trigo para el ciclo agrícola 2007/08.
De hecho, si se produjeran temperaturas inferiores a cero grado centígrado similares a las registradas en julio, se cree que la producción de trigo de nuestra provincia podría perderse totalmente. La cosecha del grano comenzaría entre fines de setiembre y octubre. “A diferencia de lo que pasó en julio, cuando las heladas afectaron solamente a las variedades de ciclo corto, ahora todo el cultivo está vulnerable”, reveló el consultor agropecuario Oscar Ricci.
Los temores
Según los operadores, las espigas presentan signos de falta de agua, debido a la sequedad del ambiente posterior a las heladas. “Lo más grave es que los pronósticos indican que podrían continuar las bajas temperaturas”, advirtió Ricci. El año pasado, para esta época, se registraron heladas que restaron rendimientos al trigo. Las expectativas en el sector granario tucumano están centradas en la llegada de algunas lluvias que permitan compensar el déficit hídrico en el trigo. En realidad, algunos agricultores opinan que el cultivo está reaccionando de manera sorprendemente favorable debido a las inclemencias a lo que lo sometió el clima. El aspecto favorable es que no se detectaron casos de roya en el trigo, aunque sí se observó un ataque fuerte de arañuelas.
Otro punto favorable para el sector granario son los buenos precios del trigo, que la semana pasada rondó en los $ 515 por tonelada en Rosario. Sin embargo, este buen contexto, que es mejor aún en el mercado externo, no podrá ser aprovechado en su totalidad por los productores tucumanos, ya que no se espera una producción elevada de trigo en la provincia durante esta campaña.
Los problemas en el cultivo no son exclusivos de Tucumán. La persistente sequía que afecta a buena parte de la región agrícola del país obligó al abandono de numerosos proyectos de siembra de trigo, cuya campaña prácticamente acaba de finalizar, además de condicionar los incrementos previstos en las áreas dedicadas a girasol y maíz.
De acuerdo con un relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, al 31 de agosto ya se había sembrado el 99,3% de las 5,4 millones de hectáreas dedicadas al trigo para el ciclo agrícola 2007/08.
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