20 Agosto 2007 Seguir en 
Papelera Tucumán admitió formalmente que la empresa atraviesa una crisis económica y con sus empleados, lo que podría derivar en el cierre definitivo de la planta ubicada en La Reducción, Lules.
"La fábrica estuvo operando normalmente hasta el miércoles, pero luego un grupo de trabajadores de la empresa, mezclados con otros que no lo eran, cortaron la ruta de acceso a la planta, y hubo que parar ante el no ingreso del personal", reseñó a LA GACETA el gerente de Papelera Tucumán, Gerardo Cigliutti. Ayer, la fábrica continuaba inactiva.
El ejecutivo aseguró que la protesta de los empleados de la firma no tuvo origen en el inicio de un procedimiento de crisis planteado por parte de Papelera Tucumán ante la Secretaría de Trabajo, que prevé un reajuste de un 30% en su planta de personal. "El paro fue por una demanda salarial, que es del 35% por encima de lo ya otorgado por la empresa en paritarias nacionales", recalcó Cigliutti. "Debido a la dureza de la medida de fuerza, el sector laboral buscó justificarse luego vinculando la protesta como respuesta al pedido de salvataje que formuló la empresa, pero la documentación de este planteo se presentó ante la Secretaría de Trabajo dos días después de iniciado el paro", destacó.
Cigliutti dijo que los aumentos en energía eléctrica, gas y productos químicos pusieron a la empresa en situación difícil para exportar. "Como se sabe, exportamos a más de 50 países del mundo y abastecemos de papel al mercado local. El incremento de nuestros costos internos nos dificulta la exportación", explicó.
Subrayó que el propósito del procedimiento de crisis iniciado por Papelera Tucumán "es que todos los empleados y los obreros de la empresa tomen conciencia de que la compañía está pasando por una situación económica complicada".
Respecto de la afirmación del abogado del Sindicato de Obreros del Papel y Carbón de Tucumán, Pablo Rivera, sobre que la presentación de la empresa ante la Secretaría de Trabajo contendría defectos formales, Cigliutti llamó a dejar de lado los tecnicismos y a buscar en conjunto -directivos y empleados- una salida para la fábrica.
Opinó que la decisión de los trabajadores de paralizar la planta ante un reclamo salarial fue precipitada. "Al frente de la protesta están sólo unos 30 obreros, sobre un total de 680 que trabajan en la papelera", apuntó Cigliutti.
"Es cierto que puede cerrar definitivamente la planta, si en medio de estas variables macroeconómicas que no ayudan tenemos una situación laboral como esta. La posibilidad del cierre definitivo está latente y podría ocurrir", remató el gerente de Papelera Tucumán.
"La fábrica estuvo operando normalmente hasta el miércoles, pero luego un grupo de trabajadores de la empresa, mezclados con otros que no lo eran, cortaron la ruta de acceso a la planta, y hubo que parar ante el no ingreso del personal", reseñó a LA GACETA el gerente de Papelera Tucumán, Gerardo Cigliutti. Ayer, la fábrica continuaba inactiva.
El ejecutivo aseguró que la protesta de los empleados de la firma no tuvo origen en el inicio de un procedimiento de crisis planteado por parte de Papelera Tucumán ante la Secretaría de Trabajo, que prevé un reajuste de un 30% en su planta de personal. "El paro fue por una demanda salarial, que es del 35% por encima de lo ya otorgado por la empresa en paritarias nacionales", recalcó Cigliutti. "Debido a la dureza de la medida de fuerza, el sector laboral buscó justificarse luego vinculando la protesta como respuesta al pedido de salvataje que formuló la empresa, pero la documentación de este planteo se presentó ante la Secretaría de Trabajo dos días después de iniciado el paro", destacó.
Cigliutti dijo que los aumentos en energía eléctrica, gas y productos químicos pusieron a la empresa en situación difícil para exportar. "Como se sabe, exportamos a más de 50 países del mundo y abastecemos de papel al mercado local. El incremento de nuestros costos internos nos dificulta la exportación", explicó.
Subrayó que el propósito del procedimiento de crisis iniciado por Papelera Tucumán "es que todos los empleados y los obreros de la empresa tomen conciencia de que la compañía está pasando por una situación económica complicada".
Respecto de la afirmación del abogado del Sindicato de Obreros del Papel y Carbón de Tucumán, Pablo Rivera, sobre que la presentación de la empresa ante la Secretaría de Trabajo contendría defectos formales, Cigliutti llamó a dejar de lado los tecnicismos y a buscar en conjunto -directivos y empleados- una salida para la fábrica.
Opinó que la decisión de los trabajadores de paralizar la planta ante un reclamo salarial fue precipitada. "Al frente de la protesta están sólo unos 30 obreros, sobre un total de 680 que trabajan en la papelera", apuntó Cigliutti.
"Es cierto que puede cerrar definitivamente la planta, si en medio de estas variables macroeconómicas que no ayudan tenemos una situación laboral como esta. La posibilidad del cierre definitivo está latente y podría ocurrir", remató el gerente de Papelera Tucumán.
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