29 Julio 2007 Seguir en 
En un marco de economía en expansión, el sistema financiero sigue sin cumplir con la función de apoyar plenamente con financiamiento al sector privado. Así lo asegura el economista Antonio Cejuela, jefe de Research de la consultora Puente.
"En los grandes números, la situación macroeconómica no está tan deteriorada. Es cierto que el crecimiento va a ser un poco menor debido a la crisis energética. Lo que se suponía como piso, de un 7% a un 7,5% de crecimiento, ahora está casi como techo. Y en términos macro, la variable que sigue preocupando a todos es la inflación", remarca el experto.
"El punto es que no sólo es la inflación lo que hay que monitorear, sino también el gasto público, porque se incrementó mucho el gasto en seguridad social. A esto se sumaría el cambio en el mínimo no imponible de Ganancias; con esto se busca, de alguna forma, intentar una mejora de ingresos a la población", subraya.
- ¿Hacia qué sectores se canaliza la inversión?
Creo que las inversiones estarán dirigidas a la parte de energía. La construcción también se llevará buena parte de las inversiones. La mayor parte de la inversión se está dirigiendo hacia este sector, en casi el 60%, y después el 40% se distribuye entre energía, celulares, etcétera. Tenemos que fomentar la inversión hacia el sector de maquinaria y equipos para dar mayor capacidad productiva.
- ¿Los mercados están pendientes de la situación de la Argentina?
- En los mercados externos todavía no se observa mucha tensión. En la Argentina, el mercado debería tener una participación mayor en el financiamiento del sector privado. Básicamente, porque cuando se habla de inversión a largo plazo, los recursos deberían prestarse a largo plazo también. No podemos seguir financiando la compra de maquinaria con descubiertos en cuenta corriente o con préstamos personales, porque cuando hay crisis financiera de corto plazo la economía se para en 48 horas porque no se renuevan esos créditos. La ausencia de mercado de capitales hizo que la crisis se traslade a la economía real en 1989, 1995 y 2000.
- ¿El Estado sigue siendo el gran cliente de los bancos, como en años anteriores?
- El Estado no gran es cliente de bancos, como ocurría en los 90. Hoy no figura entre los principales tomadores de créditos del sistema financiero.
- ¿Por qué la gente común se acerca a los bancos pero no al mercado de capitales?
- En parte, por desconocimiento. Hay que hacer más tarea de difusión del mercado de capitales, que hoy brinda todo tipo de instrumentos, como obligaciones negociables para PYME y grandes empresas, posibilidades de descontar cheques con aval de las sociedades de garantías recíprocas, etcétera. Hay bastantes elementos; el tema es que no se está haciendo un buen uso de estas opciones.
- A futuro, ¿qué se puede esperar de la economía argentina?
- En lo que queda de este año y el que viene, la situación estará bien. Pero hay que hacer algunos ajustes, dar golpes de timón, para corregir el rumbo de la economía. Entre estos cambios, habría que fomentar la inversión, lo que se logra mejorando la calidad institucional. Tenemos que ser más prolijos. Me parece que otro punto es el tema de que no se descontrolen los gastos contra la inflación. Aunque el Banco Central es el único que controla la inflación, no puede luchar contra un escenario de expectativas inflacionarias. Si la gente duda de los números del Indec y los agentes económicos dicen que en lugar de una inflación del 10% o del 11%, será del 15% o del 17%, se genera una expectativa que va a parar a los precios. El consumo interno impulsa el crecimiento en la Argentina, pero hay presión de demanda sobre los precios e incertidumbre en cuanto a la medición de la inflación. Entonces, el que no tiene un buen centro de costos, como las grandes empresas, remarca por encima y deteriora la economía, porque la gente gasta más y cae el ingreso y el consumo.
- ¿Coincide con el presidente Kirchner en que los fondos de inversión alientan la suba de los precios?
- Para nada estoy de acuerdo con esa visión. La inflación responde a múltiples causas, pero nada tienen que ver con eso los fondos de inversión. Tenemos que acostumbrarnos a que el mundo en términos financieros está globalizado y que la inversión proviene de residentes y de no residentes de la Argentina. Estoy de acuerdo en que se controle a las inversiones golondrinas, pero la inflación no responde a esa causa, sino que tiene que ver con un ajuste relativo de precios y con la limitada oferta versus una gran demanda en distintos sectores. La gente gana más, se endeuda, y los bancos dan más crédito para que siga ese círculo.
- ¿Las deudas de las provincias las tornan en rehenes de la Nación?
- Este no es un tema de ahora, porque desde siempre la excesiva incidencia del crédito nacional restó autonomía a las provincias. Pero me preocupa más la falta de disciplina fiscal en las provincias, que comenzaron a hacer nuevamente "caja negra", donde los gastos no tienen control. Esta bien que Nación recauda más que las provincias, pero igualmente estas tienen una marcada falta de política fiscal. Esto se debe, en parte, a mala gestión, y al hecho de que hay realidades en determinadas provincias, en las que el Estado es el principal agente económico. El Estado debería generar incentivos al sector privado y canalizar inversiones y toma de la mano de obra que ocupa en momentos de crisis. Hay una ley de responsabilidad fiscal, y no sea cosa que en los próximos meses veamos a los gobernadores electos pedir extensiones o excepciones.
"En los grandes números, la situación macroeconómica no está tan deteriorada. Es cierto que el crecimiento va a ser un poco menor debido a la crisis energética. Lo que se suponía como piso, de un 7% a un 7,5% de crecimiento, ahora está casi como techo. Y en términos macro, la variable que sigue preocupando a todos es la inflación", remarca el experto.
"El punto es que no sólo es la inflación lo que hay que monitorear, sino también el gasto público, porque se incrementó mucho el gasto en seguridad social. A esto se sumaría el cambio en el mínimo no imponible de Ganancias; con esto se busca, de alguna forma, intentar una mejora de ingresos a la población", subraya.
- ¿Hacia qué sectores se canaliza la inversión?
Creo que las inversiones estarán dirigidas a la parte de energía. La construcción también se llevará buena parte de las inversiones. La mayor parte de la inversión se está dirigiendo hacia este sector, en casi el 60%, y después el 40% se distribuye entre energía, celulares, etcétera. Tenemos que fomentar la inversión hacia el sector de maquinaria y equipos para dar mayor capacidad productiva.
- ¿Los mercados están pendientes de la situación de la Argentina?
- En los mercados externos todavía no se observa mucha tensión. En la Argentina, el mercado debería tener una participación mayor en el financiamiento del sector privado. Básicamente, porque cuando se habla de inversión a largo plazo, los recursos deberían prestarse a largo plazo también. No podemos seguir financiando la compra de maquinaria con descubiertos en cuenta corriente o con préstamos personales, porque cuando hay crisis financiera de corto plazo la economía se para en 48 horas porque no se renuevan esos créditos. La ausencia de mercado de capitales hizo que la crisis se traslade a la economía real en 1989, 1995 y 2000.
- ¿El Estado sigue siendo el gran cliente de los bancos, como en años anteriores?
- El Estado no gran es cliente de bancos, como ocurría en los 90. Hoy no figura entre los principales tomadores de créditos del sistema financiero.
- ¿Por qué la gente común se acerca a los bancos pero no al mercado de capitales?
- En parte, por desconocimiento. Hay que hacer más tarea de difusión del mercado de capitales, que hoy brinda todo tipo de instrumentos, como obligaciones negociables para PYME y grandes empresas, posibilidades de descontar cheques con aval de las sociedades de garantías recíprocas, etcétera. Hay bastantes elementos; el tema es que no se está haciendo un buen uso de estas opciones.
- A futuro, ¿qué se puede esperar de la economía argentina?
- En lo que queda de este año y el que viene, la situación estará bien. Pero hay que hacer algunos ajustes, dar golpes de timón, para corregir el rumbo de la economía. Entre estos cambios, habría que fomentar la inversión, lo que se logra mejorando la calidad institucional. Tenemos que ser más prolijos. Me parece que otro punto es el tema de que no se descontrolen los gastos contra la inflación. Aunque el Banco Central es el único que controla la inflación, no puede luchar contra un escenario de expectativas inflacionarias. Si la gente duda de los números del Indec y los agentes económicos dicen que en lugar de una inflación del 10% o del 11%, será del 15% o del 17%, se genera una expectativa que va a parar a los precios. El consumo interno impulsa el crecimiento en la Argentina, pero hay presión de demanda sobre los precios e incertidumbre en cuanto a la medición de la inflación. Entonces, el que no tiene un buen centro de costos, como las grandes empresas, remarca por encima y deteriora la economía, porque la gente gasta más y cae el ingreso y el consumo.
- ¿Coincide con el presidente Kirchner en que los fondos de inversión alientan la suba de los precios?
- Para nada estoy de acuerdo con esa visión. La inflación responde a múltiples causas, pero nada tienen que ver con eso los fondos de inversión. Tenemos que acostumbrarnos a que el mundo en términos financieros está globalizado y que la inversión proviene de residentes y de no residentes de la Argentina. Estoy de acuerdo en que se controle a las inversiones golondrinas, pero la inflación no responde a esa causa, sino que tiene que ver con un ajuste relativo de precios y con la limitada oferta versus una gran demanda en distintos sectores. La gente gana más, se endeuda, y los bancos dan más crédito para que siga ese círculo.
- ¿Las deudas de las provincias las tornan en rehenes de la Nación?
- Este no es un tema de ahora, porque desde siempre la excesiva incidencia del crédito nacional restó autonomía a las provincias. Pero me preocupa más la falta de disciplina fiscal en las provincias, que comenzaron a hacer nuevamente "caja negra", donde los gastos no tienen control. Esta bien que Nación recauda más que las provincias, pero igualmente estas tienen una marcada falta de política fiscal. Esto se debe, en parte, a mala gestión, y al hecho de que hay realidades en determinadas provincias, en las que el Estado es el principal agente económico. El Estado debería generar incentivos al sector privado y canalizar inversiones y toma de la mano de obra que ocupa en momentos de crisis. Hay una ley de responsabilidad fiscal, y no sea cosa que en los próximos meses veamos a los gobernadores electos pedir extensiones o excepciones.
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