26 Julio 2007 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La turbulencia bursátil es uno de las mayores problemas financieros que debe enfrentar el presidente Néstor Kirchner desde que asumió en 2003, cuando restan tres meses para las elecciones presidenciales en las que su esposa, la senadora Cristina Fernández, es la candidata del oficialismo y favorita según las encuestas. La caída del peso -un fiel reflejo del humor inversor en el país- volvió a convertirse en el único tema de atención de los operadores. El peso cayó un 0,70% a $ 3,205 por dólar en el mercado informal, el nivel más bajo desde marzo de 2003, mientras el Banco Central, que posee las armas para torcer el rumbo del mercado, se mantuvo al margen de las operaciones.
Una fuente del Banco Central, que pidió no ser nombrada, dijo que todo comenzó con la caída de los bonos argentinos por cuestiones internas, lo que llevó a algunos inversores a salir de la plaza y pasarse a dólares.
Mientras la salida se hacía más fuerte, la demanda de dólares hacía caer la moneda local, y fue en ese momento que el Banco Central tomó la decisión de no intervenir. “Esperaban que el Banco Central saliera y evitara que subiera tanto (el dólar). Pero el Banco Central no quiso hacer eso, lo dejamos. Ahora, a 3,18 (pesos por dólar) ya no son tan tontos, y el mercado fue más chico hoy”, dijo la fuente. El informante remarcó que no existe preocupación oficial por la coyuntura.
Desde el punto de vista del mercado, sin embargo, la visión era otra. Algunas versiones señalan que la esposa de Kirchner quiere un tipo de cambio de $ 3,30 por dólar y atribuyen a esos rumores la incertidumbre. (Reuter)
Una fuente del Banco Central, que pidió no ser nombrada, dijo que todo comenzó con la caída de los bonos argentinos por cuestiones internas, lo que llevó a algunos inversores a salir de la plaza y pasarse a dólares.
Mientras la salida se hacía más fuerte, la demanda de dólares hacía caer la moneda local, y fue en ese momento que el Banco Central tomó la decisión de no intervenir. “Esperaban que el Banco Central saliera y evitara que subiera tanto (el dólar). Pero el Banco Central no quiso hacer eso, lo dejamos. Ahora, a 3,18 (pesos por dólar) ya no son tan tontos, y el mercado fue más chico hoy”, dijo la fuente. El informante remarcó que no existe preocupación oficial por la coyuntura.
Desde el punto de vista del mercado, sin embargo, la visión era otra. Algunas versiones señalan que la esposa de Kirchner quiere un tipo de cambio de $ 3,30 por dólar y atribuyen a esos rumores la incertidumbre. (Reuter)
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