Las debilidades del modelo están bajo la lupa

Análisis. Por Hugo E. Grimaldi - Analista de la agencia DYN.

25 Julio 2007
BUENOS AIRES.- Con el empujón que los mercados le propinaron al dólar durante los últimos días, la política del peso bajo que se defiende desde los despachos oficiales acaba de recuperar autonomía plena, sin necesidad de la intervención del Banco Central.
La demanda de dólares billete, cuyo precio llegó hasta casi $ 3,19 en las casas de cambio, no parece por ahora nada más que un preocupante llamado de atención. Sin embargo, el problema no debería ser tomado con el ánimo de barrerlo debajo de la alfombra, como tanto le gusta hacer a esta administración. La situación es peligrosa en sí misma porque la memoria inflacionaria puede hacer montar los precios en estos nuevos valores y desarmar aún más los acuerdos que se siguen firmando cada vez con menos convicción.
A esto se suma la paliza que los inversores les vienen pegando a las acciones y a los bonos argentinos. Todos estos movimientos hay que leerlos como secuela de circunstancias externas que se repiten en todos los mercados emergentes, aunque las estrictamente locales tienen un condimento de complicada factura, ya que las expectativas son de desconfianza ante el advenimiento de los tiempos electorales. Pero el fondo de la cuestión es que parece que aún de modo incipiente los mercados han puesto bajo la lupa nada menos que el programa económico del Gobierno: observan con preocupación que, una vez más, las necesidades de la política parecen estar jugando en contra de los anclajes económicos y que, tal como el endeudamiento externo se comió la Convertibilidad, ahora están apareciendo condicionantes de complicada resolución para los llamados “pilares del modelo”. Recién ahora, algunos se han dado cuenta de que el gasto crece más rápido que la recaudación y que se está achicando el superávit fiscal. (DyN)