"En Tucumán, la tarifa es tan barata como en Buenos Aires"

Un hogar de la provincia puede abonar $ 28 (sin impuestos) bimestral, un valor casi similar al de un cliente bonaerense.

22 Julio 2007
Un hogar tucumano que consuma 300 kilowats por hora (kw/h) en un bimestre paga apenas $ 28 sin impuestos. Es la factura más barata del país de un consumidor residencial, sector que demanda cerca del 40% del total de la energía facturada en Tucumán e incluye a más de 300.000 usuarios. Las tarifas en Tucumán son tan baratas -pero ya se anunciaron aumentos- como en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. No obstante, el Gobierno nacional no anunció reajustes en las tarifas de las empresas que abastecen el principal mercado del país y que son las únicas distribuidoras que tiene bajo su control: Edenor (Capital Federal y norte del Gran Buenos Aires), Edesur (Capital Federal y sur del Gran Buenos Aires) y Edelap (La Plata). Esa conclusión es de Carlos María Alasino, profesor de Economía de la Universidad Abierta Interamericana.
En un trabajo enviado a LA GACETA, el economista sostiene que el mismo consumo cuesta en Mendoza, Catamarca o Santiago del Estero entre un 15% y 20 % más. En Neuquén, Santa Cruz o Corrientes alcanza los $ 42, esto es un 50% más que la tarifa tucumana (ver infograma)
En el otro extremo -según Alasino- se encuentran un heterogéneo conjunto de provincias, donde la electricidad residencial es mucho más cara: Santa Fe, Jujuy, Formosa, La Pampa, Salta y aquellos usuarios de la Provincia de Buenos Aires que residen fuera del conurbano bonaerense, abastecidos en los partidos del norte por EDEN (Empresa Distribuidora de Energía Norte), en el sur por EDES y en la zona atlántica por EDEA. "Una familia que consuma 300 kwh en un bimestre en cualquiera de estos distritos abonará entre $ 50 y $ 54 sin impuestos, el doble de lo que paga un usuario tucumano", puntualiza Alasino.
Los hogares de Tierra del Fuego tienen la electricidad más cara del país: 120 % mayor que de un hogar tucumano, luego de descontar un subsidio del 30% que otorga el gobierno de la provincia austral.
"Los porteños y los consumidores del Gran Buenos Aires por su parte se asemejan, al menos en cuestiones de tarifas eléctricas, a los tucumanos: tienen una electricidad residencial igualmente de barata, ya que 300 kwh en un bimestre les cuesta $ 29, apenas un peso más que lo que paga un hogar en la provincia", acota el especialista. Sin embargo, aclara que esos distritos tienen otra gravitación en el contexto nacional: consumen el 50% del total de la energía hogareña del país y representan el 40% del total de los usuarios residenciales conectados al servicio eléctrico. "Los hogares tucumanos en cambio son sólo el 3% del total nacional y demandan menos del 3% del consumo residencial argentino", indica el trabajo privado.

Efecto impositivo
El servicio eléctrico se incluye entre aquellos bienes y servicios que tienen la carga tributaria más elevada sobre el consumidor final. Sumando los impuestos y contribuciones, hay lugares del país donde estos gravámenes superan el 50% del valor básico de la factura. Hay casos, como el porteño donde sólo se paga el 6,4% o como ocurre en Formosa donde no se cobra ningún impuesto provincial ni municipal por la electricidad, señala el diagnóstico de Alasino.
El Estado tucumano grava con el impuesto a los Ingresos Brutos, en virtud del cual los usuarios del servicio eléctrico, a excepción de los usuarios residenciales y sujetos exentos, tributan el 2,5% o el 1,5% según sean contribuyentes del convenio multilateral o locales.
Aunque pocas provincias usan ese impuesto, muchas gravan con otros tributos que pueden superar el 15 % de la factura básica, como son los casos de Buenos Aires o de Entre Ríos. "Cuando se compara la situación tucumana con estos ejemplos, pareciera que su política tributaria privilegia los consumos residenciales en desmedro de los otros, en tanto que otras provincias gravan con mayor énfasis a los residenciales y renuncian a usar Ingresos Brutos", concluye Alasino.

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