15 Julio 2007 Seguir en 
Buenos Aires.- El Gobierno develó en forma explícita cuál es la mecánica elegida para afrontar la crisis energética, y despertó dudas en sectores de la población que observaron preocupados el agravamiento en el faltante de electricidad y gas a medida que el frío calaba más hondo los huesos."En esto vamos resolviendo día a día", se sinceró el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, para explicar por qué no podía hacer anuncios sobre qué iba a ocurrir, por ejemplo, con los cortes de GNC en las estaciones de servicio.
Impedido de aplicar una política energética porque el intenso frío lo tomó a contramano, el Gobierno hace malabares para tratar de disimular lo mejor posible la crisis, y apela al "gradualismo".
Desde la oposición cuestionan la ausencia de un plan energético de fondo, que incluya un aliento a las inversiones de largo plazo en el sector, y por eso descreen de la política del "paso a paso".
Igual, debe reconocerse que al gobierno, en ese terreno, inventiva no le falta, ya que, por ejemplo, para evitar nuevas protestas de taxistas obligó a las petroleras a vender nafta al precio del gas, como "aporte solidario" al país. Claro que la cosa pasó de castaño a oscuro cuando hubo un amague de pedir lo mismo para las industrias.
No está claro si algún funcionario se animó a sugerir el mismo aporte en este caso, pero de ninguna manera las petroleras estaban dispuestas a vender combustibles líquidos a las fábricas al mismo precio que les proveen el gas.
Por eso, el presidente Kirchner debió romper el chanchito y sacar, en principio, $ 300 millones en subsidios para que eso sea posible, en un plan que, en realidad, prevé triplicar los fondos otorgados hasta superar los $ 900 millones.
¿Qué cambió en el Gobierno para decidir echar mano de una parte del superávit fiscal con el fin de subsidiar a la industria?
En las últimas semanas se agravó el problema energético, y los cortes de suministro al aparato productivo aumentaron, aunque no haya datos oficiales al respecto.
Distintos especialistas advirtieron sobre el riesgo de que se produzca una desaceleración del crecimiento económico debido a los parates que vienen afrontando las industrias. Desde el interior alertaron sobre suspensiones de personal que podrían transformarse en despidos, si sigue faltando gas.
Ante ese escenario, se optó por empezar a subsidiar la demanda, con tal de evitar nubarrones en el frente del crecimiento. Del otro lado encontraron petroleras deseosas de ayudar, sobre todo porque lo harán casi sin costo.
Repsol, Petrobras y Esso se comprometieron a salir a recorrer fábricas para detectar sistemas productivos capaces de reemplazar el gas con otros combustibles, como gasoil o fuel oil. Se desconoce cuántas industrias podrían sumarse a esta iniciativa.
En el Gobierno estiman que este plan podría permitir el ahorro de unos 5,8 millones de metros cúbicos de gas, para destinar ese combustible a generación eléctrica en plantas que ahora están trabajando a gasoil, y así podrían rendir más. El plan, bautizado de apuro "Energía total", estará vigente al menos por 90 días, pero todo dependerá de cómo fluctúe la demanda. Las medidas de fondo, léase ajuste de tarifas y un plan realista de inversiones, parece que quedarán para un eventual gobierno de Cristina Fernández.
La "Bolsa" de Miceli
La ministra Felisa Miceli ya terminó de diseñar con su equipo de abogados la presentación que hará esta semana ante la Justicia por el hallazgo de una bolsa con dinero en el baño de su despacho. Es que no quiere dejar dudas sobre la procedencia de ese dinero, no tanto porque le preocupe su permanencia como ministra, sino por su carrera política.
Lo más popular







