15 Julio 2007 Seguir en 
Antonio Guida es uno de esos empresarios que no dramatiza los problemas económicos de la Argentina, aunque tampoco confía ciegamente en que el crecimiento del PBI solucionará todos los inconvenientes. En efecto, el presidente de la Cámara Argentina de Distribuidores y Autoservicios Mayoristas (Cadam) afirma que la inflación es la consecuencia natural de una economía en expansión y descarta una espiral inflacionaria, pero sostiene que este año podría bajar el consumo, lo cual para su sector, es una posibilidad negativa.
El directivo estuvo de visita en Tucumán para en el Foro Federativo de Capacitación para comerciantes minoristas, que se realizó el jueves en el hotel Catalinas Park. "El negocio de proximidad, dicho de otro modo, el negocio de barrio, es nuestro eslabón más cercano en la cadena de valor. Nosotros somos el brazo distribuidor de la industria para el negocio de proximidad. Entonces, un rol importante es el desarrollo contínuo, la capacitación y la actualización de este negocio de proximidad. Ya realizamos seis foros de capacitación desde Cadam y ahora estamos en Tucumán", explicó Guida en diálogo con LA GACETA.
- Muchos economistas coinciden en que el año que viene podría retraerse un poco la economía, y el consumo, probablemente, también sufra esa retracción. ¿Qué expectativas tiene usted, en vista de este panorama un poco más duro, más austero?
- Nosotros venimos en un proceso de crecimiento constante, que no es ordenado. Y en este momento llegamos a un techo en este crecimiento, que manifiesta variables diversas. Algunas, que son controlables; otras, más o menos, y otras, que hay que replantear. Los servicios públicos tendrán ajustes. En países de Latinoamérica los costos de combustible y de gas son muy superiores, y el Estado no los subvenciona como aquí. El Estado debe subvencionar algunos sectores para buscar equilibrio, pero hay cosas que deben ir encontrando su propio valor. Adecuar esas tarifas permitirá generar la inversión necesaria en el país, para tener otra proyección del crecimiento. Este contexto, para mí, indica que un ajuste de variables puede generar un proceso de inflación un poco más alto que el que venimos teniendo. No quiere decir una inflación galopante, sino algún golpe, que planchará un poco el consumo. De todas formas, esto no quiere decir que el año que viene no vayamos a crecer como sector. Sí lo haremos, pero, tal vez, no a las mismas tasas de crecimiento que venimos teniendo.
- ¿El sector cómo está hoy?
- Venimos creciendo. Se dio la gran reconversión, tras la devaluación: se revirtió el famoso 60% a 40%. Es decir, los negocios de proximidad son hoy el 60% por sobre los grandes comercios, que representan el 40%. En los 90, era al revés. Esa proporción se invirtió porque, entre otros factores, el consumidor comenzó a darse cuenta de que no puede ir a comprar a comercios de gran superficie, ir en auto y cargar el carro porque no le da el poder adquisitivo. El negocio de proximidad sigue siendo preponderante en la Argentina. Y no hay ninguna tendencia, por ahora, que indique que volverá a ser al revés. La proporción hoy es estable.
- ¿El nivel de inflación le preocupa?
- El Indec viene sosteniendo que las tasas anuales son de 10 puntos, pero, por afuera, se habla de 15 o 16. Como sea, la inflación es un ejercicio natural de este país, que está en crecimiento. Es un nivel de tasas razonable, cualquiera de los dos, la oficial o la "real". Y creo que estamos absolutamente lejos de cualquier escalada inflacionaria. Quizá, este nivel de inflación resulte alto. Comparado con los países desarrollados, que tienen tasas de apenas el 3% o 4%, el 15% de la Argentina puede parecer una exageración, pero tal vez es parte de una necesidad.
- ¿Cómo los afecta a ustedes esta inflación?
- Si la industria mantiene un criterio de equidad para un abastecimiento normal a todos los canales de distribución, creo que estamos en un proceso natural. La inflación no es una variable que afecte al área comercial. En algunos casos, hasta le mejora la posición, porque puede ganar en competitividad. La realidad es que se puede convivir con eso siempre y cuando sea razonable, sea controlada y haya un objetivo.
- ¿Cuáles son las preocupaciones, entonces, en el negocio mayorista?
- Es un negocio estable, que está en crecimiento en volumen de ventas, pero que en este año no ha tenido mejoras sustanciales en la rentabilidad con respecto a los últimos años. Las políticas de administración y de control de costos por parte de la Secretaría de Comercio de la Nación tuvieron efectos positivos para sostener posiciones de precios en commodities, por ejemplo. Pero sí, afectaron un tanto en forma negativa, al punto en que muchos precios quedaron contenidos. También incidieron con fuerza en las ganancias los aumentos salariales que, en general, están por encima de los costos y de la inflación.
- ¿Sirven las políticas de precios para evitar que se dispare la inflación?
- Creo que ya cumplieron su rol en su momento. Y, más allá de las críticas recibidas, para mí el saldo es positivo. Venimos de una historia de especulación. Entonces, este salto económico de los últimos cuatro años requería cierto control. Si bien el control de precios siempre fracasó en la Argentina, lo que se buscó con este modelo, mezcla de administración y de control de costos, es contener esas reacciones explosivas de oferta y de demanda, sobre todo en el incremento de precios internacionales de los commodities. Y creo que cumplió con las expectativas. Hoy, la mayoría de las empresas están aumentando los precios, inclusive, con el aval de la Secretaría de Comercio Interior. Es decir, el control está pasando a ser secundario, salvo que en algunos sectores la cosa esté tan dislocada que requiera una revisión. Pero es una etapa que se está superando.
- ¿Los mayoristas tienen hoy problemas de abastecimiento?
- En general, sí. Pero estamos sujetos a numerosas variables. Hoy, en algunos casos está faltando el aceite, pero el aceite falta por la disminución de la provisión de gas, ya que algunas sopladoras de envases no pueden hacerlo. Muchas productoras de alimentos frenaron la elaboración porque hubo un conflicto con una de las salineras más grandes en San Luis, donde se cortó parte del aprovisionamento industrial. Y la sal es un insumo básico de la producción de alimentos. En otros casos, a algunos exportadores se les va la mano con la venta externa, y no les quedan volúmenes suficientes para el mercado interno, y eso hace que se atrasen entregas. Con esto quiero decir que se han ido sumando factores. En algún momento, la demanda supera a la oferta. Pero todo esto es parte de este crecimiento desmedido que hoy vivimos en la Argentina. Y hay que hacer una lectura positiva de los crecimientos que hubo en los sectores. Pero no dormirse: la clave es sostener ese crecimiento en el tiempo.
El directivo estuvo de visita en Tucumán para en el Foro Federativo de Capacitación para comerciantes minoristas, que se realizó el jueves en el hotel Catalinas Park. "El negocio de proximidad, dicho de otro modo, el negocio de barrio, es nuestro eslabón más cercano en la cadena de valor. Nosotros somos el brazo distribuidor de la industria para el negocio de proximidad. Entonces, un rol importante es el desarrollo contínuo, la capacitación y la actualización de este negocio de proximidad. Ya realizamos seis foros de capacitación desde Cadam y ahora estamos en Tucumán", explicó Guida en diálogo con LA GACETA.
- Muchos economistas coinciden en que el año que viene podría retraerse un poco la economía, y el consumo, probablemente, también sufra esa retracción. ¿Qué expectativas tiene usted, en vista de este panorama un poco más duro, más austero?
- Nosotros venimos en un proceso de crecimiento constante, que no es ordenado. Y en este momento llegamos a un techo en este crecimiento, que manifiesta variables diversas. Algunas, que son controlables; otras, más o menos, y otras, que hay que replantear. Los servicios públicos tendrán ajustes. En países de Latinoamérica los costos de combustible y de gas son muy superiores, y el Estado no los subvenciona como aquí. El Estado debe subvencionar algunos sectores para buscar equilibrio, pero hay cosas que deben ir encontrando su propio valor. Adecuar esas tarifas permitirá generar la inversión necesaria en el país, para tener otra proyección del crecimiento. Este contexto, para mí, indica que un ajuste de variables puede generar un proceso de inflación un poco más alto que el que venimos teniendo. No quiere decir una inflación galopante, sino algún golpe, que planchará un poco el consumo. De todas formas, esto no quiere decir que el año que viene no vayamos a crecer como sector. Sí lo haremos, pero, tal vez, no a las mismas tasas de crecimiento que venimos teniendo.
- ¿El sector cómo está hoy?
- Venimos creciendo. Se dio la gran reconversión, tras la devaluación: se revirtió el famoso 60% a 40%. Es decir, los negocios de proximidad son hoy el 60% por sobre los grandes comercios, que representan el 40%. En los 90, era al revés. Esa proporción se invirtió porque, entre otros factores, el consumidor comenzó a darse cuenta de que no puede ir a comprar a comercios de gran superficie, ir en auto y cargar el carro porque no le da el poder adquisitivo. El negocio de proximidad sigue siendo preponderante en la Argentina. Y no hay ninguna tendencia, por ahora, que indique que volverá a ser al revés. La proporción hoy es estable.
- ¿El nivel de inflación le preocupa?
- El Indec viene sosteniendo que las tasas anuales son de 10 puntos, pero, por afuera, se habla de 15 o 16. Como sea, la inflación es un ejercicio natural de este país, que está en crecimiento. Es un nivel de tasas razonable, cualquiera de los dos, la oficial o la "real". Y creo que estamos absolutamente lejos de cualquier escalada inflacionaria. Quizá, este nivel de inflación resulte alto. Comparado con los países desarrollados, que tienen tasas de apenas el 3% o 4%, el 15% de la Argentina puede parecer una exageración, pero tal vez es parte de una necesidad.
- ¿Cómo los afecta a ustedes esta inflación?
- Si la industria mantiene un criterio de equidad para un abastecimiento normal a todos los canales de distribución, creo que estamos en un proceso natural. La inflación no es una variable que afecte al área comercial. En algunos casos, hasta le mejora la posición, porque puede ganar en competitividad. La realidad es que se puede convivir con eso siempre y cuando sea razonable, sea controlada y haya un objetivo.
- ¿Cuáles son las preocupaciones, entonces, en el negocio mayorista?
- Es un negocio estable, que está en crecimiento en volumen de ventas, pero que en este año no ha tenido mejoras sustanciales en la rentabilidad con respecto a los últimos años. Las políticas de administración y de control de costos por parte de la Secretaría de Comercio de la Nación tuvieron efectos positivos para sostener posiciones de precios en commodities, por ejemplo. Pero sí, afectaron un tanto en forma negativa, al punto en que muchos precios quedaron contenidos. También incidieron con fuerza en las ganancias los aumentos salariales que, en general, están por encima de los costos y de la inflación.
- ¿Sirven las políticas de precios para evitar que se dispare la inflación?
- Creo que ya cumplieron su rol en su momento. Y, más allá de las críticas recibidas, para mí el saldo es positivo. Venimos de una historia de especulación. Entonces, este salto económico de los últimos cuatro años requería cierto control. Si bien el control de precios siempre fracasó en la Argentina, lo que se buscó con este modelo, mezcla de administración y de control de costos, es contener esas reacciones explosivas de oferta y de demanda, sobre todo en el incremento de precios internacionales de los commodities. Y creo que cumplió con las expectativas. Hoy, la mayoría de las empresas están aumentando los precios, inclusive, con el aval de la Secretaría de Comercio Interior. Es decir, el control está pasando a ser secundario, salvo que en algunos sectores la cosa esté tan dislocada que requiera una revisión. Pero es una etapa que se está superando.
- ¿Los mayoristas tienen hoy problemas de abastecimiento?
- En general, sí. Pero estamos sujetos a numerosas variables. Hoy, en algunos casos está faltando el aceite, pero el aceite falta por la disminución de la provisión de gas, ya que algunas sopladoras de envases no pueden hacerlo. Muchas productoras de alimentos frenaron la elaboración porque hubo un conflicto con una de las salineras más grandes en San Luis, donde se cortó parte del aprovisionamento industrial. Y la sal es un insumo básico de la producción de alimentos. En otros casos, a algunos exportadores se les va la mano con la venta externa, y no les quedan volúmenes suficientes para el mercado interno, y eso hace que se atrasen entregas. Con esto quiero decir que se han ido sumando factores. En algún momento, la demanda supera a la oferta. Pero todo esto es parte de este crecimiento desmedido que hoy vivimos en la Argentina. Y hay que hacer una lectura positiva de los crecimientos que hubo en los sectores. Pero no dormirse: la clave es sostener ese crecimiento en el tiempo.
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