"En la Argentina aún existe una política tributaria regresiva"

Osvaldo Cornide cree que el Estado no se muestra activo para luchar contra la clandestinidad y contra la informalidad en el comercio ambulante.

24 Junio 2007
La pequeña y mediana empresa enfrenta algunas vallas que no le permiten reimpulsarse dentro de un contexto en el que la economía Argentina crece con fuerza. Para el despegue definitivo de la actividad, aún están pendientes de resolver tres cuestiones, consideradas vitales por el presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), Osvaldo Cornide: financiamiento de largo plazo, una política oficial activa contra la informalidad y una reformulación integral del esquema tributario. En una entrevista telefónica con LA GACETA, el titular de la Came (una organización que representa a más de 450.000 empresarios de todo el país) definió el momento que vive el sector.

-Las organizaciones empresariales de cada una de las provincias argentinas vienen reclamándole al Estado que disminuya la voracidad fiscal...
-En la Argentina debe haber una reforma tributaria, porque existe una política tributaria regresiva. Se grava con el Impuesto al Valor Agregado (IVA) y con impuestos al consumo a la gente. Así, por ejemplo, alguien que gana $ 1.000 al mes termina pagando sólo por IVA cerca de $ 200. Existen esos ejemplos, pero por otro lado no se gravan las rentas financieras. Vemos que, a pesar del esfuerzo del Gobierno, sigue habiendo sectores que ganan 30 veces más que otros que son menos pudientes. Entonces es claro que para que haya una mejor distribución de la riqueza y un estímulo para la reinversión de las ganancias, deben generarse proyectos de leyes, como por ejemplo, el de desgravación impositiva para las PyME que aún está sin sancionarse.

-Una de las banderas de su gestión es la lucha contra la competencia desleal. ¿Se están tomando medidas para combatir el comercio informal o clandestino?
-La situación ha cambiado muy poco. Todavía sigue existiendo un gran auge de la falsificación de mercaderías y en muchos lugares del país hay una gran presencia de la venta clandestina y en la vía pública. No vemos que llegue a corregirse esa situación. Esto se combate con una férrea decisión política. Si no la hay en los ámbitos gubernamentales que tienen que aplicar las leyes, entonces no se puede combatir la clandestinidad ni la informalidad comercial. Este problema es tan agudo como la competencia del sector argentino frente a las importaciones de productos de China o de Brasil que, hasta ahora no tienen un gran impacto, porque existe una gran demanda de productos. Hay mercado para todos, pero en algún momento habrá que cambiar.

-Las ventas minoristas están registrando incrementos promedios al 8% mensual...
-Hubo un aumento general en los niveles de venta minorista y esto responde al comportamiento de sectores como el agropecuario o los vinculados con el turismo, generado por el tipo de cambio alto que alienta el consumo interno. Creo que eso se mantendrá y que va a repercutir favorablemente en la actividad comercial. A ello se suma que existe una recomposición salarial que está estimulando y sosteniendo a la demanda. Esos incrementos de sueldos -en el caso de nuestro sector- serán soportables como costos en la medida que se den de acuerdo con las pautas actuales.

-¿Cuáles pueden ser las amenazas para las actividades de la mediana empresa?
-Puntualmente, que no haya créditos de largo plazo y a tasas de interés bajas. El sector financiero está ganando mucho y eso se puede demostrar con los balances de los bancos. Entonces esa actividad en algún momento colisiona con el planteo del esquema productivo.

-¿Puede influir en el sector la cuestión energética?
-Hasta ahora el sector comercial y la actividad industrial PyME prácticamente no han sido afectadas. Creo que el Gobierno debería ser más drástico para que se use racionalmente la energía en el país para producir ahorros y evitar cuellos de botellas. Las tarifas, al ser muy bajas, no estimulan el ahorro.

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